No todo en la vida es inversión


Seguro que cuando se ha enfrentado a algún conflicto, entre familiares o amigos, y ha tenido que posicionarse le ha costado decidir. ¿Por qué se guía uno en esos casos? ¿Por el corazón o por la razón? ¿Por la lealtad o por la objetividad? Es probable que en muchos casos acabemos apoyando al que tiene menos argumentos pero es más nuestro. Voy tuya, aunque me equivoque, porque somos del mismo equipo. A semejantes disyuntivas se enfrentan los políticos, que son esa gente que le da sentido al dicho «Como te digo una cosa te digo la otra». Si hay algún momento culmen en el cinismo al que condenan las siglas es la presentación de los presupuestos. Y las cuentas de Pedro Sánchez no han sido una excepción. Que los números no sean propicios ni para Galicia ni para Ourense no ha hecho más que multiplicar el efecto «Voy tuyo». Para el PP son terribles, para el PSOE no están tan mal. Si las siglas estuvieran intercambiadas, como lo estuvieron hasta hace poco, y los números hubieran sido similares, invertirían las declaraciones sin sonrojo.

Especialmente sangrante me resultó la valoración del aspirante socialista a gobernar a los vecinos de la capital, José Ángel Vázquez Barquero: «No todo en esta vida es inversión». Y tiene toda la razón hombre. En la vida también está la responsabilidad, la coherencia, la dignidad y la vergüenza torera. Alguna de estas cosas le debió entrar a Barquero en las horas posteriores porque acabó reconociendo que los presupuestos eran mejorables. A lo mejor hasta pensó que el «Voy tuyo» se lo debe más a los vecinos de Ourense que al partido.

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