Auge y caída del complejo Bamio después de 30 años de vaivenes

De jugar Rafa Nadal en sus pistas a ser saqueado ante la falta de actividad deportiva


ourense / la voz

La historia del complejo deportivo Bamio ha estado llena de sobresaltos desde su apertura en 1989. Tres décadas después de que abriera sus puertas, el recinto arranca el 2019 cerrado a cal y canto y con un futuro lleno de interrogantes. En el último trimestre del año pasado se cerraba una operación de compra por parte de una sociedad unipersonal (Salalim XXL), con sede en un pequeño pueblo de Salamanca y con un capital social de 3.000 euros. Un par de meses después de que se ejecutara la venta, mediante un proceso concursal, no hay atisbos en la instalación que puedan invitar al optimismo ante una posible reapertura tras casi cinco años con la persiana bajada.

Atrás, muy atrás, quedan los días de esplendor del complejo situado en Mende, que también albergaba un pequeño hotel al que acudieron incluso equipos deportivos para realizar entrenamientos de pretemporada. También fue el refugio escogido en varias ocasiones por el reconocido boxeador Javier Castillejo. Pero, sin duda, el buque insignia del Bamio era el tenis. Las instalaciones para esta práctica deportiva eran únicas en la provincia de Ourense y sobre esa base se cimentaron competiciones deportivas de carácter internacional que trajeron a la ciudad a raquetas reconocidas con el paso del tiempo. Cuando todavía era un proyecto de tenista, disputó partidos en el Bamio Rafael Nadal. Más huella dejó el británico Andy Murray, que llegó a ser número 1 del mundo en esta especialidad, y que se hizo con el torneo Futures Cidade de Ourense en el año 2004. En el recinto se disputaron varios campeonatos de España y de Europa infantil.

Y, aunque hasta esa época ya se habían registrado conflictos laborales fue desde entonces cuando comenzó la cuesta abajo del recinto, que sin embargo logró reflotar la actividad tenística internacional en el 2011. Fue en ese año, precisamente, cuando a la sociedad Inversiones Deportivas Orensanas llega la figura de Gervasio Collar Ordas. Se trata de un exdirectivo del BBVA que tenía numerosos gimnasios repartidos por toda España. A esta sociedad vinculada al Bamio hay que sumar Fitness Orense, que era la que tenía a los empleados en nómina y que concluyó con un ERE y el posterior concurso de acreedores que acabó siendo declarado como culpable por el administrador, Iago Fariñas. Pidió una inhabilitación de quince años para Gervasio Collar y para el administrador de la sociedad por intentar eludir el pago de indemnizaciones a los empleados pasando los bienes a la otra sociedad. La sentencia que le dio la razón, y que aún no es firme, fue ratificada a finales del pasado año por la Audiencia.

Compás de espera

Si los más optimistas pensaban que la compra por parte de una sociedad con sede en Salamanca iba a suponer una rápida reapertura del complejo deportivo Bamio, lo cierto es que lo que ha sucedido desde entonces habrá sido un jarro de agua fría. Ni un solo movimiento público en la instalación ni tampoco en el Concello. Hay que recordar que, además de la inversión necesaria para la puesta a punto del recinto que ha sido víctima del abandono y del vandalismo, la empresa que pretenda reflotar el Bamio tendrá que hacer frente al pago de deudas por impuestos municipales y también deberá de regularizar urbanísticamente el complejo. Un informe elaborado por técnicos municipales, cuando se valoró su compra por parte del Concello a raíz de una propuesta de DO, cifran el coste de la reforma en 2,7 millones.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Auge y caída del complejo Bamio después de 30 años de vaivenes