Pasión musical en familia

Los hermanos Perandones Lozano dan continuidad al trabajo docente de su madre


ourense / la voz

La vida de Mercedes Lozano y de sus hijos es la música. También su pasión. El reencuentro navideño propicia la conversación de esta profesora jubilada con unos profesionales de la docencia y de la industria que se encuentran repartidos por destinos varios. Los hermanos Perandones Lozano llegan a su ciudad desde Oviedo, Zúrich y Oleiros. Miriam es profesora en la universidad ovetense, Luis tiene una empresa especializada en audiciones que facilita el contacto y la selección de músicos por parte de orquestas de todo el mundo desde Suiza y Ana es maestra en Primaria en Oleiros -está de más decir la especialidad-.

Madre e hijos coinciden en que todo fluyó de forma natural, aunque «los genes algo tienen que ver», como se apuran en señalar la progenitora y Luis. A Mercedes le gusta cantar, como a su padre, y para ella la música fue más que una profesión: «es un amor». Cuando sus hijos eran pequeños decidió iniciarlos «en ese mundo a través del juego, para que fuera algo natural. Entonces cogí un grupo de hijos de amigos y, en mi casa, empezaron a cantar desde los 5 años. El primer contacto con la música tiene que ser el canto; y poco a poco se fueron familiarizando con el lenguaje musical y en el ritmo, a base de canciones. Y luego entraron en el Conservatorio... ¡Y mira dónde han llegado!». De aquella etapa recuerda a algunos niños que, como sus hijos, hicieron de ese mundo su profesión. Nombres como los de Cibrán Sierra, Saleta Suárez o Beatriz Pérez de Ávila afloran en la conversación.

Los hermanos Perandones Lozano se ríen cuando rememoran la época en la que llegaron a formar un grupo de cámara. El piano era cosa de Miriam, la flauta travesera es el instrumento de Luis -que hasta hace unos años fue músico profesional- y Ana era la violinista. «Fue un fracaso. A veces nos olvidábamos las partituras: ¿Pero no dijiste que las traías tú?, ¿No, quedamos en que te tocaba a ti?», recuerda Miriam. Disfrutaron de su pasión «y hasta fuimos a actuar a algunas bodas los cuatro. Parecíamos La familia Trapp», señala la madre.

Miriam y Ana se decantaron por la docencia y Luis por la parte empresarial, tras su etapa como músico profesional. Miriam da clases en la Universidad de Oviedo -y desde hace dos años dirige la Cátedra Leonard Cohen- y Ana ejerce como maestra de Primaria en Oleiros.

Luis creó su plataforma en Ourense, donde tuvo su sede como empresa entre el 2010 y el 2017, y en la actualidad está radicada en Berlín -Alemania, con 153 orquestas es el referente para la música clásica-. Afincado en Zúrich, desde Suiza desarrolla su actividad profesional y está ultimando la nueva plataforma que estará operativa a partir del 2019.

Madre e hijos reconocen que todo fue un proceso natural, sin dirigismo ni interferencias. Y lo disfrutan con satisfacción.

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