Nuestra catedral


Nuestra catedral, y digo nuestra porque lo sentimos de corazón, es de todos los ourensanos. A veces pienso que alegría tendrían aquellos habitantes del siglo XII al enterarse de que en su ciudad se iba a construir una catedral siendo una población tan pequeña. Ourense es una ciudad de origen antiguo, tenemos noticias que inicialmente entre los siglos VIII-VI a. C. estuvo poblado por los celtas, y que a partir del siglo III d. C. los suevos fijan su estancia, siendo estos los que fundan el primer reino de Galicia.

Se piensa que cuando se lleven a cabo los trabajos de levantar el suelo de la Iglesia de Santa María Madre se tengan noticias más concretas que sirvan para aclarar los misterios de los tiempos de los suevos. Después de épocas oscuras, sabemos que entre los siglos XII y XIII se comienzan a construir catedrales: Tui, en el siglo XII, Mondoñedo a principios del s. XIII. La construcción de la actual Catedral de Santiago de Compostela se inició en 1075. Lugo a principios del siglo XII. Ourense a mediados del s. XII. Lo mismo sucede con los numerosos y grandes monasterios que aparecen en la geografía gallega.

Esto nos lleva a reflexionar que la Iglesia en esa época estaba en condiciones de máximo poderío, y que poseían grandes rentas tanto en el rural como en la ciudad, pero el campesino gallego se vio sometido a un proceso de feudalización por parte de una minoría nobiliaria y clerical que provocó un radical cambio de la estructura socioeconómica del entorno. Volviendo a nuestra catedral, acaba de aparecer un libro titulado Catedral de Ourense-Sorpresa gozosa de arte y fe, su autor es Miguel Ángel González García, representante del Cabildo en nuestra Asociación Amigos de la Catedral de Ourense, su texto se destaca por su claridad, el orden, el enlace, y los detalles de una historia tan extensa sin perder su rigurosidad. La fotografía magnífica.

El viajero curioso, visita la catedral, pero queda confuso con su aspecto exterior, todo es consecuencia porque por los cuatro puntos cardinales las casas están prácticamente pegadas a sus muros, en alguna calle solo hay espacio para transitar un coche, esto no beneficia en nada la vista y la visita, tanto es así que algunos ya no entran. Aquellos que si lo hacen quedan sorprendidos de la belleza y esplendor de su interior, de la altura de sus columnas, del retablo mayor, de sus capillas, la del Santo Cristo con su leyenda de origen, la capilla de San Juan, la de la Asunción, los retablos de la Virgen de Belén, de su Pórtico del Paraíso con gran semejanza al pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela y pequeños y hermosos detalles que engrandecen la belleza de la misma de nuestra Catedral.

Aparte su museo-tesoro con piezas únicas, el frontal de esmalte de Limoges, la Custodia del Corpus, el Misal Auriense, primer libro impreso en Galicia, piezas del Ajedrez Fatimí de cristal de roca y muchas obras más. Esto hace que el visitante curioso salga sorprendido y emocionado de tanta belleza encerrada en sus muros. La catedral, pasó diferentes vicisitudes unas de carácter belicoso. En el año 1471 se produjo la lucha entre el conde de Benavente y el conde de Lemos, este último se refugió con sus tropas en la Catedral. Esto trajo como consecuencia la destrucción de la capilla de San Juan por parte del Conde de Benavente, y produjo grandes daños en la puerta norte. Años más tarde tuvo que sufragar su reedificación como penitencia.

A mi, en particular me gusta la capilla de San Juan, porque allí hay un pozo de agua, que se mantiene siempre al mismo nivel. Con el permiso del deán D. Serafín Marqués empecé a hacer un estudio de sus aguas, habiendo llevado el espectrofotómetro y otros aparatos para efectuar los análisis a pie de manantial, con objeto de saber si sería un agua termal. Tuve que dejar el trabajo ya que se empezó la restauración de la capilla y era mucho el polvo que se levantaba, lo que impedía la toma de muestra.

Desde su terminación en el siglo XIII hasta en el s. XXI ha sufrido la acción de los elementos naturales, vientos, lluvias, tormentas y algo tan importante como la aparición de grietas en la Torre de las Campanas, consecuencia del terremoto de Lisboa el 1 de noviembre de 1755 (González García en Yzquierdo Perrín, 2005:172). Arreglar la techumbre ha sido muy costoso así como la restauración de las capillas. Actualmente, hay menos limosnas, que servían para sufragar arreglos, calefacción, y limpieza. Para ayuda de nuestra Catedral se llevó a cabo la Asociación Amigos de la Catedral de Ourense,, creada en el 2007. A través de ella se busca la defensa y conservación de este patrimonio será a través de la prestación activa por parte de los asociados, que darán su apoyo, tanto técnico como económico y moral, a todo tipo de actividades lícitas a realizar en este lugar sagrado. Se llevan a cabo organización de actividades culturales, conferencias, conciertos, visitas a la Catedral.

Se trata de establecer una colaboración no solo con el Cabildo sino también, con las instituciones, fundaciones. En este momento estamos valorando presupuestos, para suprimir parte del parqué del coro del altar Mayor y sustituirlo por vidrio pisado, con objeto de poder ver las lápidas de los sepulcros de anteriores obispos de Ourense.

Marita Souto es vicepresidenta de la asociación Amigos de la Catedral de Ourense.

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