La subasta de una sede de la Cámara de Comercio da sus últimos pasos

El juzgado quiere saber si las partes implicadas, entre ellos los antiguos trabajadores, aceptan la venta de las oficinas por 152.000 euros, pese a que están tasadas en medio millón


ourense / la voz

La subasta de uno de los locales embargados de la Cámara de Comercio de Ourense sigue avanzando. Tras cerrarse la puja del local, valorado en más de medio millón de euros, con una única oferta de 152.000 que no ha sido mejorada por la Xunta, y rechazar los trabajadores hacerse ellos con la propiedad, la justicia ha dado ahora un nuevo paso que podría llevar al cierre del caso.

Así, ha enviado a las partes una diligencia en la que se les pide que se pronuncien en los próximos días sobre si están de acuerdo con que el bien embargado, el local situado en el parque de San Lázaro y comunicado por el interior con la sede principal de la avenida de la Habana, sea vendido al único postor, a pesar de que el precio que ofrece está muy por debajo del de tasación. Fuentes del caso aseguran que, a priori, la antigua plantilla de trabajadores, a los que se les adeudan distintas cantidades de dinero -precisamente esa situación es la que motivó el embargo- es favorable a que se ejecute esa operación, ya que les permitiría cobrar al menos una parte de lo que se les debe. Eso sí, habrá que esperar también a ver qué dice la Consellería de Economía. Esta entidad es la que desde el mes de diciembre del año pasado tutela a la institución cameral ourensana, tras la dimisión en bloque de la última junta directiva. En caso de que todas las partes estén de acuerdo lo más probable es que el juez de por buena la venta de la oficina de 286 metros cuadrados, que durante años se utilizó como centro de formación y zona de despachos de los trabajadores de la Cámara de Comercio.

De esta forma la entidad perderá una parte importante de sus bienes, después de que en los últimos meses se haya ido quedando sin personal y también sin apenas actividad. Así, en estos momentos son solo tres los empleados que se mantienen en su puesto, a pesar de que llevan meses sin cobrar y trabajan en unas oficinas que también se encuentran embargadas.

Actividad en descenso

De hecho, en el último año la entidad ha sufrido un retroceso enorme en su actividad. De tener casi una veintena de empleados ha pasado a tener tres, ya que el resto fue dejando sus puestos de trabajo ante la acumulación de meses sin cobrar. También han cerrado las dos oficinas, denominadas antenas locales, que llevaban la actividad de la Cámara de Comercio a Verín y O Barco. En cada una de esas sedes trabajaba un empleado.

El otro pilar sobre el que se asentaba la actividad cameral, el fomento de la actividad empresarial, se encuentra asimismo en vía muerta ya que el vivero, situado en la Tecnópole, también cerró. Los dieciséis nidos que allí se crearon, y que llegaron a estar ocupados en su totalidad, ya no tienen actividad. Todas las empresas han tenido que buscar otros espacios.

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