«O camareiro ten que aturar todo. A veces case fas máis de psicólogo»

Camilo Otero estuvo durante dos décadas en la barra del Don Gaetano, en el barrio de A Ponte


ourense / la voz

El bar de la asociación de vecinos de Palmés, en el rural de la capital ourensana, es uno de esos locales en los que el tiempo parece haberse detenido en los años ochenta. La barra, el mobiliario y la clientela dibujan un escenario que tranquilamente podría servir de escenario para un capítulo de la aclamada serie Cuéntame. Al fondo, tras la barra se encuentra Camilo Otero López. Él es uno de esos camareros que se mueve como pez en el agua entre los clientes, casi parroquianos, que atiende día sí y día también. Son casi una familia. Al primero que entra en un frío día entre semana de diciembre le espeta sin preguntar un botellín de Estrella Galicia. El cliente ni se inmuta, y agradece con una muesca el no tener ni que pedir. Está como en casa. «É un local cun trato moi familiar entre veciños, pero en todos os locais que estiven sempre quixen ter esa proximidade co cliente», explica.

Camilo lleva cuatro años al frente del bar del local vecinal, que abre en horario de tarde, salvo excepciones, y que sirve de punto de encuentro para los vecinos. Allí se juega la partida, se ve lo que se tercie en la televisión, se ríe, se conversa, pero sobre todo se hace comunidad. A sus espaldas tiene una dilatada trayectoria en el sector de la hostelería. Comenzó hace tres décadas a trabajar en el Altiana, en el barrio de O Couto. Pronto llamó la atención de otro hostelero ilustre de la ciudad, tristemente fallecido en el año 2014, Emilio Paradela. «Foi case como unha fichaxe dun futbolista. Os dous locais abriron cunha diferenza de dous meses e ata que me convenceron para irme con eles non pararon», sonríe. Ahí inició una relación laboral y personal que duró 22 años y le llevó a ser una referencia en la hostelería en el barrio de A Ponte. Estuvo como encargado de la cafetería Don Gaetano, a las puertas del puente Romano, y siempre que el servicio lo requería se trasladaba hasta el local insignia, la Adega do Emilio. «Vou moito por aí, porque sempre che entra a morriña».

Uno de los recuerdos más especiales de su larga etapa profesional de la mano de Emilio Paradela fue la visita del actual rey Felipe VI, que cenó en la Adega do Emilio cuando era príncipe de Asturias en noviembre del 2006. «Quedou o restaurante cerrado por el para a noite. Eu como coñecía todas as esquinas de arriba, estiven cos de seguridade para vixiar todo. Foron días de moito movemento pero para a Adega do Emilio aquilo foi un fito, pero xa era todo un referente da hostalería en Ourense», señala.

Ahora todo es mucho más tranquilo y a sus 58 años, Camilo Otero vive con menos ajetreo su profesión en Palmés: «A hostalería é un mundo duro, porque sabes cando entras a traballar pero non cando saes. Tes que ter boa cara e aturar todo, a veces case fas máis de psicólogo».

Época dorada

A la hostelería, al igual que a otros muchos sectores, les queda lejos su época dorada, cuando la clientela no se andaba con miramientos a la hora de salir a cenar o de copas. «A época máis forte foi nos noventa. No restaurante nese tempo os menús das festas do Nadal daba igual que fosen de 50 ou de 60 euros. Despois a xente xa buscaba menús de 20 ou 30 euros. Agora parece que a cousa repunta un pouco, pero nunca se volverá a aqueles niveis de gasto», resume el hostelero ourensano que ya mira de reojo la jubilación.

Participó en el equipo que atendió al ahora rey Felipe VI en su visita a la Adega do Emilio

DNI. Profesión. Su rincón.

quién es

DNI. Camilo Otero López. Nació en Tamallancos (Vilamarín) en 1960. Vive en Palmés desde el año 1985.

Profesión. Siempre vinculado al mundo de la hostelería. Trabajó en locales históricos como el Altiana, en O Couto, o el Don Gaetano, en A Ponte. Desde hace cuatro años lleva el bar del local vecinal de Palmés.

Muy vinculado a Palmés, está en la directiva vecinal y en la del equipo de fútbol aficionado

A Camilo quienes le conocen bien en Palmés saben que es una persona a la que le gusta involucrarse en la comunidad. Además de atender el bar de la asociación de vecinos, en la actualidad cuenta con un cargo en la directiva vecinal, que tiene una intensa actividad durante el año y que, especialmente, se dedica a tratar de ocupar el tiempo libre de los vecinos mayores de esta parroquia del rural ourensano. No es su única contribución a la comunidad. También «echo una mano» al equipo de fútbol aficionado. El Palmés milita en la Segunda Regional y, más allá de si la pelota entra o no cada fin de semana que hay partido liguero, a Camilo lo que le motiva es que alrededor del equipo se ha creado una comunidad de jóvenes muy vinculados al pueblo. «Hay chavales que llevan años jugando en el equipo y, aunque son de O Vinteún o A Ponte, se involucran casi como si fueran de aquí. Además, mientras juegan no andan en malos pasos».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

«O camareiro ten que aturar todo. A veces case fas máis de psicólogo»