La Audiencia Provincial desestima la recusación a un juez en los conflictos de policías

La Audiencia rechaza la propuesta del ex jefe de drogas, que aludía a una supuesta amistad del magistrado con los policías gemelos contra los que se querelló


ourense / la voz

La recusación del juez decano de Ourense, Leonardo Álvarez, por parte de un policía, ha quedado en nada. La Audiencia la ha desestimado. La sala no ha visto la pretendida amistad íntima entre dos inspectores gemelos y el magistrado. Nada impedirá que sea este último quien estudie la querella del exjefe del grupo de drogas de la comisaría, Antonio R., contra dos compañeros, los gemelos Bernardo y Roy D. P., a quienes señala como responsables de un maquiavélico proceder que acabó con su carrera en noviembre del 2015 para convertirlo en acusado de tráfico de drogas, por haber dado cobertura a una red organizada en Ourense.

Al exjefe del grupo de drogas de la comisaría, Antonio R., lo acusa la fiscalía como consecuencia de una investigación, llevada en secreto en el Juzgado de Instrucción número 1, cuyo titular es el decano, a quien, por activa y por pasiva, ha reprochado que se hubiera centrado sobre él y sus compañeros, sin investigar la autoría de los anónimos de origen, que atribuye a los gemelos Bernardo y Roy D. L., contra quienes se ha querellado por denuncia falsa, simulación de delito y falso testimonio. La Audiencia no ha encontrado motivos para que el decano deba apartarse.

La recusación del juez decano por parte del exjefe del grupo de drogas, rechazada por la Audiencia y sin recurso posible, es una pincelada más de un cuadro en el que se dejan ver diferencias en las líneas de actuación de dos juzgados de la capital, particularmente en lo que afecta a la implicación de los dos hermanos.

El papel de los gemelos

En el Juzgado número 1, donde se inició la investigación por el supuesto robo de armas y tráfico de drogas, a partir de los anónimos y el trabajo de la Unidad de Asuntos Internos, Bernardo y Roy D. P. están totalmente al margen. Sin embargo, en Instrucción 3 el panorama es diferente. La titular, Eva Armesto, señala a los dos inspectores -uno de ellos jubilado anticipadamente- como autores de los anónimos y los vincula, además, con el robo de las armas y con otras irregularidades, para acabar relacionándolos con la muerte del policía Celso B. en la propia comisaría, en abril del 2016. Ve el suceso como un homicidio y no como un suicidio, tal y como se presentó en el primer momento.

En el caso de drogas, los policías a quienes el fiscal acusa de haber colaborado con traficantes y no solo extralimitarse con el manejo de confidentes, pidieron al juez que incorporara y valorara el contenido de la investigación del otro juzgado. Se sienten víctimas de los gemelos, pero su deseo de que se vea todo en conjunto no ha prosperado.

Se mantienen las dos causas separadas: la de drogas, con el escrito de acusación ya formalizado; la de la muerte, que arranca con los anónimos e incluye otros delitos, aún en fase de investigación, al faltar pruebas para depurar las dos líneas de investigación que apuntan en un caso al suicidio y en otro al homicidio, sin descartar el asesinato.

Al descartar la recusación, la Audiencia abre otra fuente de conflicto entre los juzgados. Antonio R. presentó su querella en los tres juzgados. La recusación del magistrado Leonardo Álvarez frenó cualquier actuación en Instrucción 1. En el 3, sin embargo, fue aceptada. Queda por ver ahora quién sigue con ella.

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