«Os nenos que falaban galego sufrían unha represión inmediata»

Sánchez Vidal estudió en Madrid y lo recuerda como el culmen del «cosmopaletismo»


ourense / la voz

Cuando La Voz de Galicia publicó que Alexandre Sánchez Vidal (Ourense, 1972) era, junto al exsindicalista Etelvino Blanco, uno de los promotores de la plataforma que pide unidad a la izquierda en las próximas elecciones municipales, muchos pensaron que quería volver al Concello. «Eu, como cidadán, non vou estar presente na promoción dunha candidatura máis. Non penso presentarme a nada, non teño esa expectativa vital en absoluto», aclara el veterano político ourensano, que explica que ese tampoco es el objetivo con el que ha nacido la citada plataforma.

Pero, aunque no quiera volver a la actividad institucional, la política nunca ha dejado de ser una parte fundamental en la vida de Sánchez Vidal. En el colegio Curros Enríquez comenzó todo. «Foi o primeiro espazo na cidade no que empecei a socializarme. Din que a patria é a infancia e é verdade», explica Sánchez Vidal. Allí, según dice, aprendió también «as primeiras contradicións sociais». Él pertenecía a la clase media urbana, pero compartía aula y juegos con alumnos llegados del entorno rural.

Por aquel entonces, la ciudad terminaba en la calle Sáenz Díez, donde él vivía, y al centro acudían también niños de entornos más rurales, como Mende y A Lonia. Llegaban hablando gallego «e sufrían unha represión inmediata». Él fue educado en castellano porque su padre es de Ávila, pero era bilingüe (con la madurez pasó a un posicionamiento monolingüe). Según cuenta, su abuela materna era gallegohablante «e falaba un galego marabilloso, pero cando viña alguén falando en castelán, ela avergoñábase e intentaba falalo tamén, pero non era capaz» A él, todo aquello le parecía «humillante».

Esas experiencias contribuyeron a conformar su identidad y, cuando llegó al instituto de A Ponte (ahora Eduardo Blanco Amor), con el dictador ya muerto y enterrado, pasó de una educación nacionalcatólica a otra muy diferente. Los profesores eran en su mayor parte jóvenes y, entre sus nuevas formas de enseñar y las huelgas en las que participaban, todo cambió a su alrededor. «Foi a época máis libertaria da miña vida», recuerda Sánchez Vidal, que explica que fue entonces cuando empezó a leer a Marx, Castelao, Rosalía y Cortázar, cuatro referentes de los que no se ha despegado nunca.

Con ese bagaje llegó a la capital estatal para estudiar la carrera. «O que máis me molestaba era que me adxudicasen a imaxe de galeguiño pintoresco, esa na que somos boa xente que non da problemas, e tiña que facer moita pedagoxía no sentido de que este é un país normal, coas súas cousas boas e malas. Pero Madrid vive ensimesmado. Aínda que non todos sexan así, penso que é o culmen do cosmopaletismo», recuerda.

Sánchez Vidal volvió a Ourense al terminar sus estudios, se sacó la oposición (es letrado de la Administración) y se instaló definitivamente aquí. Políticamente, fue uno de los «fundadores activos», según dice, de la organización juvenil nacionalista que acabó llamándose Galiza Nova y que está vinculada al BNG. Al Bloque estuvo afiliado durante unos treinta años, hasta que llegó la ruptura de la famosa asamblea de Amio. El veterano político ourensano recuerda aquel momento como algo duro, pero dice que trató de mantener las relaciones afectivas que había construido durante tanto tiempo dentro del BNG. «E creo que o conseguín», dice Sánchez Vidal, que confiesa que le sigue teniendo «cariño» a esas siglas.

El caso es que él participó de forma más o menos activa en algunos de los proyectos de izquierdas y nacionalistas que surgieron después de Amio. Y ahora se ha implicado con la plataforma Ourense Mellor. El actual gobierno del PP está «deixando morrer á cidade», afirma. «O que máis me preocupa é que están transmitindo unha sensación de apatía á sociedade e iso non pode ser», dice para explicar su participación en esa plataforma.

El exteniente de alcalde afirma que el bipartito puso «as bases dunha nova cidade»

Después de estar tres mandatos en la oposición, Alexandre Sánchez Vidal fue teniente de alcalde en el gobierno bipartito de PSOE y BNG durante dos años, entre el 2007 y el 2009. Su recuerdo de aquella etapa es agridulce. Según explica, le duele el modo en que fue «apartado», pero cree que «as bases dunha nova cidade estaban alí». A su juicio, en aquel momento disponían en el Concello del «financiamento e os deseños urbanísticos necesarios para facelo».

Pero todo se torció. Y, en parte, por el desgaste que supusieron las investigaciones judiciales contra varios concejales del ejecutivo local. Él mismo estuvo imputado en cinco ocasiones pero nunca fue condenado. «En ningún caso houbo consecuencias penais», recuerda. Él, como letrado de la Administración, cree que esos casos nunca habrían debido llegar a la vía penal y asegura que tenían como objetivo el «derrubo» de aquel gobierno municipal.

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