La responsabilidad de acabar con el botellón recaerá en la Policía Local

Primer paso en firme para una ordenanza contra el consumo de alcohol en la calle


ourense / la voz

La receta que el gobierno de Ourense propone para acabar con el mal endémico del botellón en la ciudad de Ourense es la de la mano dura. La Junta de Gobierno Local aprobó ayer el proyecto de la ordenanza reguladora de la convivencia cívica y la protección de la salud. Bajo ese nombre se esconden una serie de medidas destinadas a acabar con el consumo de alcohol en la calle por parte de menores de edad y borrar, de paso, el reguero de quejas vecinales por el ruido que generan las concentraciones de jóvenes para beber en diferentes puntos de la ciudad durante las noches del fin de semana y vísperas de festivos.

La ordenanza, que todavía tiene que pasar por el período de alegaciones y ser ratificada en el salón de plenos donde el PP carece de mayoría absoluta, busca acabar con el vacío legal que ha permitido crecer al botellón y reproducirse en diferentes puntos de la ciudad. En el texto se especifica de manera explícita, y sin lugar a equívocos o dobles interpretaciones, que queda prohibida «a práctica do botellón, entendéndose como o consumo de bebidas alcohólicas non procedentes da hostalería nos espazos públicos. Queda especialmente prohibido cando este poida alterar gravemente a convivencia cidadá».

De acuerdo con la filosofía que se incluye en el documento que ayer se aprobó en Junta de Gobierno Local, esa convivencia saltaría por los aires cuando, independientemente del número de personas concentradas en la calle, concurran algunas de estas circunstancias: que la naturaleza del lugar público invite a la aglomeración de gente, que el consumo de alcohol se exteriorice en forma denigrante para los viandantes y los usuarios del espacio público; y que implique degradación de espacios públicos, zonas verdes, provoque ruidos o malestar vecinal.

En la normativa que pretende aprobar el Concello de Ourense, el control del botellón recaerá sobre el peso de la Policía Local de Ourense, que será la encargada de velar por el cumplimiento de la norma y, en el caso de que sea necesario, la imposición de expedientes sancionadores. En el capítulo de infracciones se distinguen las leves, las de grado mínimo, las de grado medio y las de grado máximo, con sanciones que oscilan entre los 601,01 euros y los 10.517,71 euros. Entre las leves se incluye el consumo de alcohol en menores y entre las graves, la reincidencia en las leves o cuando se realice oposición activa u ofensa a la autoridad.

Otra de las medidas pasa por prohibir la venta de alcohol en la calle, salvo en terrazas, y en descampados por la noche. En el caso de fiestas propias de la ciudad deberán usarse envases seguros y recordar la prohibición de venta a menores en un lugar visible.

Campañas publicitarias

La normativa municipal va más allá del botellón y regular otras cuestiones como, por ejemplo, las campañas de promoción de bebidas alcohólicas cuando tengan entre su público objetivo a los menores de edad. Así, no se permitirá la oferta de regalos o promociones que inciten al consumo abusivo.

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