«Nos xulgados trabállase con presión»

Manuel González Carvajal mantiene viva su pasión por la lucha sindical después de casi treinta años en UGT


ourense / la voz

El busto de Pablo Iglesias en As Lagoas, una escultura relativamente reciente en la ciudad, es el lugar elegido por Manuel González Carvajal, responsable de UGT Xustiza en Galicia, para repasar la actividad que ha marcado su trayectoria profesional desde los 19 años: el sindicalismo. Siempre vinculado a UGT, organización a la que se afilió en febrero de 1989, como recuerda bien.

En su casa, ya desde pequeño, se fue fraguando el compromiso de luchar por los derechos de los trabajadores. Su abuelo, que fue represaliado y sometido a un consejo de guerra por ser sindicalista de acción, le trataba de camarada. Su padre, que trabajó en la construcción, ya fue delegado de UGT en este sector. «Iamos ao Primeiro de Maio na alameda cos traballadores da construción, que facían un ollo de boi», recuerda. La calle y el barrio en ea que se crio, Alejandro Pedrosa, en A Ponte, habitada por ferroviarios y gentes de izquierdas, forjaron también su destino. Su padre, menciona, se oponía a realizar la compra en el supermercado los sábados argumentando cuánto había costado conseguir ese día de libranza para los trabajadores.

Tras terminar sus estudios - hizo la EGB en la Aneja y el Bachillerato en el Blanco Amor, aunque posteriormente se formó en Informática - tuvo su primer contrato laboral como vigilante jurado y entró en la federación de bancos, seguros y oficinas de UGT. Tuvo responsabilidades controlando las entregas de dinero a los bancos y aunque el sueldo era alto, con el paso de los años decidió buscar una mayor estabilidad laboral en el sector público. Eligió las oposiciones a la Administración de Justicia, aconsejado por un amigo, y pensando que al ser de ámbito estatal serían más transparentes y primaría el mérito. En 1995 entró como funcionario aunque ya había trabajado como interino. En su primer destino, Ayamonte, en Huelva, pasó cinco años y ya se convirtió en liberado de UGT. Era el responsable provincial del área de justicia y recorría todos los partidos judiciales. Recuerda que logró cuatro de los once delegados sindicales en las elecciones partiendo de cero representantes de su organización.

Tras dejar Andalucía, recaló en Santiago de Compostela y quedó liberado para ejercer la función sindical en Ourense. En las elecciones, UGT pasó de cero a cinco delegados de once posibles. Recuerda conflictos importantes. En el 2003 estuvo en la negociación, artículo por artículo, de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Cinco años después pasó a ser responsable del área de justicia para toda Galicia y ha participado en todas las negociaciones para subidas salariales, permisos o licencias para los funcionarios. «En Xustiza fanse moitas horas que non se pagan. Se hai un xuízo ou unha toma de declaracións longa, non se suspende. Por iso plantexamos á administración facer unha bolsa de horas. Nos xulgados trabállase con moita presión porque hai moita sobrecarga. Hai xuíces e compañeiros con problemas de saúde», subraya. González Carvajal fue el primero en denunciar públicamente la intención de privatizar el Registro Civil, que se planteó durante el gobierno de Mariano Rajoy, pero que fue gestada, asegura, por el diputado socialista Juan Carlos Campo. También advirtió de los agujeros de seguridad que planteaba el sistema informático Lexnet.

Este año, los funcionarios y sus representantes sindicales sufrieron con tres meses de huelga para presionar a la Xunta a equipararles salarialmente con otras comunidades. Manuel González es crítico con el papel de otros sindicatos, pues cree que alargaron el conflicto por intereses electorales. «Logo dun mes de folga, xa tiñamos o 90 % das reivindicacións conseguidas», apunta.

La lucha continúa. Explica que el Congreso aprobó recientemente una modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial que cercena derechos, pues cambia los centros de destino -no serán por jurisdicción sino por municipio- y la regulación de los expedientes disciplinarios.

Aficionado a las termas, critica que las de Outariz están abandonadas

Manuel González aboga por instaurar la carrera profesional para los funcionarios de justicia. Ello les motivaría para una formación continua y mejoraría su situación. Cree que la falta de recursos humanos suficientes, medios materiales y la formación son las principales carencias. Opina que a los políticos no les interesa que funcione la justicia y por eso mantienen a esta administración «anquilosada». Matiza que en España el sistema es lento por ser tan garantista.

En Castrelo de Miño tuvo una corta experiencia política como secretario de la agrupación socialista y luego concejal. Lograron, al lograr tres actas y otras tantas el BNG, desbancar al PP después de décadas en el Concello. Apunta que frenó también algunas medidas del alcalde nacionalista que no le parecían adecuadas.

En Ourense, intenta disfrutar del deporte -lleva treinta años en el gimnasio Goar Line de la calle Jesús Soria- y de las termas. Suele frecuentar las de Outariz, apunta su pareja, Marta. Ambos critican que están abandonadas y sucias. Que a menudo hay conflictos entre los bañistas. «Vas para relaxarte e acabas estresado. A xente non le as normas. Tiñan que ser de pago para o seu mantemento e cobrar algo máis aos de fora de Ourense», sostiene.

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