El impacto visual es el último escollo del ascensor del barrio de Cruz Alta

La obra para mejorar la accesibilidad en esta zona de la ciudad está incluida en el plan de inversiones y costará un millón


ourense / la voz

La rampa a la que cada día se enfrentan los vecinos del barrio de la Cruz Alta y también de La Milagrosa parece tener los días contados. Tras una primera intentona fallida en el plan de inversiones de los años 2016-2017, el Concello de Ourense vuelve a la carga e incluyó la intervención tan ansiada por los vecinos en el paquete de obras que el pasado miércoles recibieron el visto bueno del pleno municipal, con el voto favorable de PSOE y Ourense en Común, y el contrario de Democracia Ourensana. El coste estimado del proyecto figura en torno a los 1,3 millones de euros. Esa es al menos la cantidad que le ha reservado el gobierno de Ourense para su ejecución, aunque el proyecto definitivo todavía está a la espera de perfilarse.

La elaboración del diseño corrió a cargo de la ingeniería ourensana EIC Durán. Los técnicos municipales que lo examinaron consideran que la propuesta es de una gran calidad técnica, aunque su diseño está siendo perfilado toda vez que existe preocupación por el impacto visual de la propuesta. «As solucións de acabado exterior do conxunto e as deficiencias en canto á percepción de seguridade e integración social para os seus usuarios que ofrece fan que se realizase un concurso de ideas para mellorar o diseño de partido», explicó un técnico municipal a representantes políticos en una reciente reunión monográfica sobre el asunto. La duda estética se genera en la zona superior, en las inmediaciones de la iglesia de A Milagrosa.

Para llegar a esta propuesta de un ascensor que conecta la calle Xoán de Novoa -en la zona de sobreancho y situado lateralmente a la farmacia y con embarque entre las actuales escaleras- con la iglesia de A Milagrosa -enfrente del templo mediante una rampa- se dieron muchas vueltas y se analizaron diferentes alternativas y ubicaciones hasta llegar a esta resolución. Desde el Concello de Ourense se descartó la opción de una escalera mecánica al entender que la accesibilidad que ofrecía era menor que la del ascensor. Consideraron los técnicos que este sistema no ofrecía ninguna prestación para colectivos de personas en silla de ruedas, mayores con carros de compra, bicicletas o niños en sillas de bebé. También se consideraba elevado el coste de su implantación y el de su mantenimiento, además de que Ourense no cuenta con el clima más propicio para su implantación. «Os propios fabricantes as desaconsellan, ademais de que non darían solución de accesibilidade a toda a cidadanaía da Cruz Alta», resumió un técnico municipal.

A mayores se analizaron y se descartaron la opción de una rampa o cinta mecánica y de un sistema de cremallera. También hubo dudas sobre la ubicación. En un primer momento se puso sobre la mesa la alternativa de la zona donde están situadas las escaleras en las calles Nuño de Ousende y el tramo inicial de Xoán de Nóvoa, justo al lado de una conocida cafetería. El servicio de Infraestructuras descartó finalmente esa posibilidad.

DO abrió el melón

El tortuoso camino para mejorar la accesibilidad al barrio de la Cruz Alta fue iniciado por el grupo de Democracia Ourensana, con una moción plenaria en el año 2015 para instalar unas escaleras mecánicas. El gobierno local reformulo la propuesta, de la que se ha desmarcado DO por considerar que se ha desvirtuado.

El elevador previsto en Avilés de Taramancos, atascado entre informes

La segunda infraestructura prevista para la mejora de accesibilidad en la ciudad de Ourense y que se incluye en el plan de obras aprobado la semana pasada en pleno se encuentra en el barrio de O Couto. En concreto, la intervención busca conector con un ascensor público el puente de Ervedelo con la calle de Avilés de Taramancos. Las escaleras son la única alternativa y los vecinos de la zona, en muchos casos población con joven con niños, demanda una solución que mejore su calidad de vida.

Pese a que la partida económica de algo más de 250.000 euros está incluida en el lote validado en pleno, los trabajos pueden ir para largo. El principal escollo que se encuentra la administración local pasa por el hecho de que el ascensor debería situarse en una zona próxima al cauce del río Barbaña y que, por tanto, debe de pasar por los rigurosos controles de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil. De acuerdo a lo que se informó en una reciente reunión entre el alcalde de Ourense, Jesús Vázquez, y el presidente de la CHMS, José Antonio Quiroga, técnicos de ambas administraciones trabajan de la mano para buscar la mejor solución.

Otras actuaciones similares están también sobre la mesa. En el año 2017 Democracia Ourensana demandó una rampa mecánica en el barrio de A Carballeira -aprobada en pleno municipal- y otra más en A Ponte, en las inmediaciones de la sede del PSOE y que uniría las calles Ribeira de Canedo y Rosalía de Castro para salvar el importante desnivel existente en la actualidad en este barrio de la capital.

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