«Estudiaba las horas que mi cuerpo podía soportar; fueron meses duros»

Talia Iglesias acaba de aprobar la oposición de jurista de Instituciones Penitenciarias. Había 14 plazas


ourense / la voz

A sus 23 años ya tiene totalmente despejado su futuro profesional. Talia Iglesias Limia acaba de aprobar las oposiciones para formar parte del cuerpo de juristas de Instituciones Penitenciarias. Solo había 14 plazas y ella ha sido capaz de ganar una de ellas, pese a tratarse de unas pruebas difíciles que pocos, muy pocos, logran aprobar en el primer intento.

No ha sido gratis. «Siempre he sido muy organizada y muy comprometida con lo que hago», reconoce la joven. Natural de Arnuíde, en Vilar de Barrio, es poseedora de un brillante expediente académico gracias al cual recibió el premio extraordinario de fin de carrera en la facultad de Derecho del campus de Ourense, donde se graduó en junio del año pasado con un 9.33.

Y eso que confiesa que nunca estuvo entre sus planes estudiar la carrera de leyes. «Al principio me planteé estudiar Psicología, luego Traducción y al final, cuando ya estaba en segundo de Bachillerato, pensé que Derecho podría ser interesante. También influyó que lo hubiese en el campus provincial». Es evidente que, pese a las dudas, escogió el camino correcto. La joven se encontró con una carrera que despertó todo su interés, lo que unido a su buena predisposición y su talento, facilitó que se convirtiera en una alumna excelente. «La de Derecho es una carrera que te ayuda a moverte mejor en el día a día, a que entiendas cómo funciona todo y te sepas defender en cada situación; hace que te sientas mejor», reconoce. A punto de terminar la carrera, cuando otra vez tocaba decidir qué hacer, Talia tuvo una conversación con uno de sus profesores, Manuel Arias. «Yo sabía que quería hacer oposiciones, pero tenía dudas. Me habló de las de jurista de Instituciones Penitenciarias, del grupo A1; me explicó el temario y me gustó, así que me decidí», cuenta Talia, a quien su mentor no ocultó la dificultad de las pruebas. «Me dijo que quizás podría necesitar dos o tres años para sacarlas, porque son 160 temas y las oposiciones de ese nivel requieren mucho tiempo y esfuerzo», recuerda.

Tomada la decisión la joven trazó su plan y se organizó. Descansó el mes de agosto y en septiembre empezó con la rutina de una opositora. «Estudiaba ocho horas al día, la verdad es que era lo único que hacía. Descansaba una jornada a la semana, los sábados, porque como ya lo veía como una carrera a largo plazo, sabía que más de ese tiempo no podría estudiar porque eso no iba a ser bueno para la salud. Así que me organizaba para que, a las seis de la tarde como mucho, hubiese hecho a diario ya mis ocho horas de estudio», relata.

Y así llegó el 10 de junio. Ese día tuvo el primer examen en Madrid. Luego vendrían otros cinco viajes a la capital de España, hasta completar todas las pruebas, orales y escritas, que exige el puesto. Todo con un enorme sacrificio. «Entre julio y octubre no he descansado ningún día a la semana; estudiaba las horas que mi cuerpo podía soportar. Paseaba a mi perra una hora al día y paraba para comer, pero no he tenido vida; la verdad es que el verano fue muy duro», explica.

Pero al final obtuvo una recompensa. El día que publicaban las notas estaba tan nerviosa que pidió a su novio que las mirase por ella. Del último examen no había salido muy contenta, así que no las tenía todas consigo. «Cuando supe que había aprobado lloré como si hubiera suspendido, fue muy emocionante porque no me lo esperaba. La verdad es que todos lloramos en casa», cuenta.

No solo aprobó; obtuvo la tercera mejor nota general y fue segunda en la prueba oral. «Esto es el fruto del trabajo de muchos años, creo que eso ha sido el verdadero motor de que yo haya logrado sacar la oposición tan pronto. Siempre me he esforzado e intentado hacerlo bien», dice. Está contenta, y con razón, porque ha dejado atrás momentos difíciles, no exentos de dudas. «A veces te cuestionas si lo vas a conseguir, porque llegas al examen y ves a gente que lleva años intentándolo, que es igual de buena o mejor que tú; es una situación difícil de aguantar». Ella lo consiguió y ahora tiene su recompensa.

DNI. Profesión.

QUIÉN es

DNI. Talia Iglesias Limia es natural de Arnuíde, en Vilar de Barrio. Nació el 7 de septiembre de 1995. Estudió Derecho en el campus de Ourense y obtuvo el premio extraordinario de fin de carrera. Ha sido propuesta para el de la Xunta.

Profesión. En cuanto complete formación y prácticas tomará posesión de su cargo y elegirá destino. Su labor será velar porque los reclusos cumplan con sus obligaciones, pero también porque se respeten sus derechos en la prisión.

Capitana del equipo de fútbol sala de Maceda y aficionada a pintar

Aunque es evidente que a lo largo de los últimos doce meses Talia no ha tenido tiempo de dedicarse a sí misma o a sus aficiones, los sábados -único día que no estudiaba- los aprovechaba para pintar, una de sus aficiones, y para jugar al fútbol sala. Es la capitana del Maceda. «Ahora mismo no está federado porque no somos suficientes chicas para competir, pero seguimos entrenando», cuenta.

Superada ya la que seguramente ha sido la etapa más dura de su vida, la joven dedica estos días a descansar y recuperar fuerzas, con sus seres queridos siempre cerca, antes de volver a hacer las maletas para irse a Madrid a un curso. Luego llegarán las prácticas en un centro penitenciario y, al terminar, tomará posesión y tendrá que escoger destino definitivo. No le intimida trabajar con reclusos. «Muchas de esas personas han tenido una vida muy desestructurada que quizás les ha llevado a delinquir, y yo creo que mi trabajo también puede servir para ayudarlos, para intentar que tengan una segunda oportunidad», afirma.

 

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