El inquilino se fue sin pagar y dejó el perro muerto

Denunciada la situación por maltrato animal , el caso está parado a la espera de acusación popular


ourense / la voz

El hallazgo de un perro muerto en el interior de un piso, presumiblemente abandonado sin comida ni bebida, fue recogido en el acta de entrada en un piso de la calle Camino Caneiro el pasado verano. La diligencia de lanzamiento judicial era el último trámite del procedimiento de desahucio por impago del alquiler por parte de la inquilina. La abogada Ana Carnicero, que asistía a aquel acto en representación de la propietaria del piso, acudió aquel mismo día al juzgado para dar cuenta de lo ocurrido. Denunciaba la situación, al considerar que los hechos narrados podían ser constitutivos de un delito de maltrato animal. No basta con una denuncia, según le han comunicado a la letrada, que en este caso ejercía como ciudadana. Hace falta que se persone en las diligencias un particular, o una asociación, para que el caso siga adelante, se investigue y, llegado el caso, se formule acusación contra la persona que no solo dejó de pagar el alquiler del cuarto piso que ocupaba en Camiño Caneiro, sino que, presuntamente, dejó morir a su perro.

Desde el Juzgado de Instrucción número 3 de Ourense ya comunicaron el pasado 7 de septiembre a la protectora de animales, Progrape Ourense, que «se proceda a dar destino legal a los restos del perro que se encuentra depositado en la cámara frigorífica de esa protectora, los cuales fueron hallados en el interior de la vivienda (...) al ir a practicar diligencias judiciales».

Estado lamentable del piso

El acta de aquel desahucio dejaba claro que «la vivienda se encuentra en un estado lamentable, con suciedad y excrementos por todas partes». En una habitación, según detallaba el funcionario en el documento, se encuentra un perro muerto. Retirarlo de allí fue otra historia.

Primero llamaron a la Policía Local. Dejaron claro que era cosa suya, sino de Progrape, a quienes avisaron en ese momento. Acudieron, no obstante, dos operaciones de Ecourense, la concesionaria del servicio de limpieza, que retiraron el animal y lo trasladaron a las instalaciones de Progrape en Eiroás. Identificados los agentes de la Policía Local que comparecieron en aquella diligencia, el acto finalizó con la entrega de las nuevas llaves de la vivienda, después de que un profesional se hubiera encargado de cambiar la cerradura. Se accedió a la fuerza después de varias llamadas sin respuesta.

La denuncia posterior de la abogado concretaba que el piso estaba lleno de deposiciones de perro. Y que el animal muerto, por su aspecto, seguramente llevaba varios días en ese estado. Sugiere, con una lógica aplastante, que probablemente el dueño -cuyo nombre, número de DNI y teléfono móvil aporta- lo dejó morir. Transcurridas varias semanas, el caso siguió una senda similar a la del animal, dirigiéndose por vía muerta a su archivo, sin que del asunto se derive responsabilidad alguna.

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