«Los políticos no quieren al movimiento vecinal. Nos ven como su competencia»

Manuel Mosquera, presidente de la Federación de Vecinos Limiar, cree que las asociaciones están calladas porque se sienten «chantajeadas» con las subvenciones


ourense

Manuel Mosquera llegó al movimiento vecinal casi por casualidad. Desde una asociación en A Carballeira dio el salto a la presidencia de Limiar a principios del 2017. Su discurso es el de alguien indignado y hasta desesperado con la situación política en la ciudad. No descarta, ni mucho menos, dar un paso al frente.

-¿Está el movimiento vecinal en Ourense tan en horas bajas como parece desde fuera?

-No, el movimiento vecinal está como siempre, lo que sucede es que a los políticos parece que les estorbamos y que les quitamos protagonismo. Nos están complicando un poquito la existencia. No nos quieren de buena gana porque nos ven como una competencia y si nos siguen presionando tanto pues, al final, vamos a tener que ser su competencia convirtiéndonos en un partido político vecinal y a darles caña, porque es lo que nos queda.

-¿Es algo que tienen hablado?

-Hombre, no está hablado en firme pero hay rumores y cuando el río suena, agua lleva. Te puedo decir, por mi experiencia particular, que hablando con presidentes de otras asociaciones vecinales que están hasta las narices del trato de los que gobiernan y de la oposición, que nos ignoran y nos ningunean con las peticiones de los vecinos. Los que nos gobiernan parece que nos están chantajeando: «o nos apoyas, o te quitamos la subvención». Entonces, hay un malestar generalizado muy grande. La ciudad está parada. Presumen de setenta millones de euros ahorrados y la ciudad sin arreglar; llena de baches y sin desbrozar. Está todo muy mal.

-La oposición tampoco parece estar muy de su lado, al menos parte de ella.

-Ellos nos ven como su competencia, porque ellos quieren llegar directamente al ciudadano. Sin embargo, la gente de los barrios a quien conoce es al dirigente vecinal. Por ejemplo, Jácome va por la calle y ni te saluda; te tuerce la cara, no se pude ni hablar con él. Entonces, como le vas a pedir algo. Tienes que hablar con sus secuaces o compañeros, porque con él no se puede. Aquí, en los barrios el presidente de la asociación anda con la cabeza alta y los vecinos le trasladan todas sus quejas. Somos como los mediadores de toda la vida, como los alcaldes pedáneos que había antes. Cuando llegan las elecciones todos esos partidos, Jácome o quien sea, a quién le van a pedir el voto, ¿al vecino por el que no hizo nada por ellos? No, luego vienen a las asociaciones para que convenzamos nosotros a los vecinos de que le voten a su partido.

-¿Algo de culpa tendrán ustedes en esta relación que describe con los partidos políticos?

-Es cierto que nosotros estamos bastante callados. Tendríamos que salir más a la calle a manifestarnos y a protestar por muchas cosas; quizás estamos un poco chantajeados por las subvenciones. Los locales los usamos para que la gente mayor vaya a echar la partidita y la gente está muy a gusto así. Las asociaciones tienen miedo de que le quiten lo que les han dado y siempre pedimos las cosas con buenas modales. A lo mejor, lo que hay que hacer es salir a la calle con una pancarta como se hacía hace treinta años y protestar.

-¿El movimiento vecinal en Ourense puede estar pagando errores del pasado en los que, por ejemplo, estaba muy ligado al gobierno popular de Manuel Cabezas?

-Sí, porque se politizaron mucho las asociaciones. Nosotros quisimos escapar de eso. De hecho, en nuestra directiva hay de todos los colores y apolíticos. Aquí, cuando hicimos la lista de candidatos para Limiar buscamos algo repartido y no todos del mismo partido. Nosotros, cuando tenemos que decirle algo al alcalde se lo decimos. Por ejemplo, fuimos muy críticos con el PXOM, que entendemos que tiene que tener seguridad jurídica y para eso es necesaria una segunda exposición pública con las modificaciones. Lo retrasaría un poco pero quedaría con seguridad.

«Tenemos charlas contra la violencia de género para que las mujeres denuncien»

Es presidente de Limiar desde febrero del 2017, véndame su gestión en este período.

-Intentamos mejorar muchas cosas. Por ejemplo, se ampliaron al doble los horarios de atención al público con jornada completa y tenemos más actividades que antes. Hay un certamen de Música na Rúa y también estamos presentes en todas las juntas de área del Concello de Ourense para trasladar todas las demandas y cuestiones vecinales. También hacemos campañas contra la violencia de género con carpas y charlas en asociaciones de los barrios para que las mujeres denuncien y no estén calladas. Que sepan que hay alguien detrás que los va a apoyar.

-¿Cómo valora su presencia en las junta de área?

-Atienden el 20 % de las cosas que llevamos. Nos ignoran bastante y mucha información no nos la dan. Estamos un poco limitados, pero nosotros estamos ahí dando la cara y vigilantes de lo que se dice.

-¿Cómo valora la situación del plan de obras, que está pendiente de renovarse?

-Los políticos están jugando a la política porque hay elecciones en breve. Están jugando con nosotros y lo que tienen que hacer es darle para adelante al plan de obras y que se hagan de una puñetera vez. Tienen que dejar de jugar con los ciudadanos, porque dinero hay y las obras ya están analizadas y estudiadas.

-Han tenido que dejar su local en la calle Concordia, ¿qué le parece la nueva ubicación?

-No nos queda más remedio que irnos. Es una cuarta parte de espacio de la que teníamos antes. Ya tuvimos una asamblea y tuvimos que pedir prestado el local de la agrupación Miño. También tuvimos una reunión de Cogave y hace un par de semanas nos dejaron La Molinera. Nos ningunean.

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