Una vida al ritmo que marca la música

Armando Lastra, de crupier en un casino en Suiza en la juventud a director de una coral en Ourense


ourense / la voz

Armando Lastra ha acabado en esta sección de La Voz de Galicia, como muchos otros, por amor. Hijo de emigrante pasó gran parte de su juventud en Suiza, donde conoció al gran amor de su vida que le trajo a Ourense hace ya algo más de cuarenta años. No le duelen prendas en reconocer que la música, su gran pasión, ha marcado siempre el paso de su vida. Lo hizo en su juventud y también ahora que disfruta de la jubilación y de sus nietos.

Pero antes de regresar al presente conviene desmenuzar bien su pasado. Armando nació en Langreo (Asturias) cuando sus padres emigrados en Suiza por temor a represiones políticas le reclamaron en el país helvético era un adolescente de quince años. A los veinte años, una vez que dio por finalizada su formación académica, hizo sus pinitos en el mundo de la noche. Fue, explica con orgullo, el crupier más joven en el casino de Montreux (Suiza) en el año 1967 y que pasó a la historia pocos años después cuando fue pasto de las llamas y quedó para la historia en la canción Smoke on the water, de Deep Purple. «Eso no dura siempre y mi padre, que nunca había estado satisfecho con que yo trabajase en ese mundo, vio las puertas abiertas para mandarme de vuelta a casa, al lugar en el que ellos residían y que estaba a 100 kilómetros de Montreux», recuerda.

Poco después de dejar el casino fue cuando la música se cruzó profesionalmente en su camino. Trabajó varios años como «enlace o contratador» con los cantantes de la época en Suiza. Tuvo contacto, entre otros, con Adamo o Mireille Mathieu. «Me pusieron en contacto con el mánager más importante de Francia por aquella época y que, en aquel momento no eran punteros pero llegaron hacerlo. De esa primera juventud me queda esa querencia por la proximidad con los artistas», recuerda.

Pero regresando al principio, ¿cómo acabó Armando en Ourense? La respuesta, ya está dicho, la tiene el amor: «Unos amigos míos me invitaron a pasar un verano en Galicia y ahí me presentaron a una chica (Isabel)... El tiempo quiso que tuviéramos personas conocidas en común y ella vino a Suiza a trabajar con un contrato. En aquel momento tenía novia, pero llegó una española que desbancó a una francesa», resume.

Poco después tocó asentarse en la ciudad de Ourense por razones familiares de su esposa. Ahí siguió ligado a la música y mantuvo relación con nombres míticos de aquella época: Helena Bianco y Los Mismos, Rosa María Lobo o Cecilia. «En ese ámbito musical tengo muchos contactos y creo, al menos así me lo manifiestan, muchos amigos», recuerda. En su vertiente laboral trabajó en una fábrica de colchones y acabó montando un negocio en el sector que cerró recientemente. Ahora está jubilado y se recupera de un pequeño achuchón que le dio la vida. Se hizo prometer que se tomaría la vida con más calma y rebajaría su intensa vida social y cultural. Está en ello y en abuelear.

Quién es. Armando Lastra Miranda. Nació en Sama de Langreo (Asturias) en 1946, aunque fijó su residencia en Ourense desde hace más de cuarenta años.

A qué se dedica. Jubilado. Fue empresario y representante de artistas. Ahora preside la coral Unión Orensana.

Su rincón. «A Leiteira todavía no existía como tal, pero se encuentra muy próximo al lugar en el que celebré mi despedida de soltero hace 48 años, en la sala de fiestas Auria que en aquel momento estaba en todo su esplendor».

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