Recuerdos de la base


Es de agradecer que el deporte de formación haya avanzado tanto como lo hizo en Ourense y que muchas personas, incluidos cualificados profesionales, garanticen que los niños de hoy en día disfruten las facilidades para conocer cualquier deporte e identificarse por costumbre con hábitos de vida saludable.

Y aunque me vale cualquier disciplina deportiva, no podemos ocultar que, por hache o por be, el balompié siempre es la vara de medir que nos lleva a extraer conclusiones. También es el vehículo más sencillo -por decirlo de algún modo- para contagiar a cualquier niño la predilección por el ejercicio físico continuado. Disfrutamos del fútbol base cada semana, pero quizás en los últimos días lo hicimos de un modo especial aquellos que pudimos ver en acción a personas como Manolo Carrera o a Toño Castro, aquel que siempre te saludaba con un cariñoso «hola, maestro».

Es gratificante que clubes como el Velle o el Antela mantengan viva la llama que apasionó a dos hombres volcados con el deporte, con el de verdad, con el de los niños. Desde los desvelos del fundador de aquel Club Carrera, del que salieron los Dibuja o Blanco Vila, a la voluntariedad de ese hermano mayor de cientos de niños de A Limia. Valga el ejemplo de dos de esas figuras que brillaron desde la humildad. Y no olvidamos que fueron muchos más y sería demasiado escasa esta columna. Aún así, nos sumamos a los recuerdos de la base del pasado fin de semana. El mejor homenaje es, sin duda, que los peques sigan jugando con un balón.

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