La sangre donada en la provincia no da para autoabastecerse

Solo diez municipios superan la tasa anual recomendada por la OMS


ourense / la voz

La Organización Mundial de la Salud calcula que la cifra de donaciones de sangre idónea para que una población asegure su autoabastecimiento es de 40 por cada mil habitantes y año. Según ese parámetro, la provincia ourensana no sería capaz de disponer de reservas para hacer frente a las necesidades sanitarias que requieren de este elemento esencial para la vida si solamente tuviese la que ceden sus habitantes. En 2017, según los datos de la Axencia de Doazón de Órganos e Sangue (ADOS), la tasa ourensana se quedó en 30. Afortunadamente la donación de sangre es un acto altruista y su redistribución solidaria; no atiende a criterios geográficos, sino a las necesidades concretas en cada momento.

¿Y por qué los ourensanos donan tan poco? «La cuestión sociodemográfica es uno de los principales condicionantes. El descenso en el número de habitantes y el envejecimiento de la población, así como el saldo vegetativo negativo que impide la incorporación de potenciales nuevos donantes de sangre son las principales trabas que impiden el aumento del número de donaciones», explica Marisa López García, directora de la Axencia de Doazón de Órganos e Sangue de Galicia, que apunta, no obstante, que esta situación no es exclusiva de Ourense. De hecho, Lugo cerró el pasado año con una cifra aún menor: 25 por millar.

Cabe recordar que la legislación marca que una persona puede ser donante entre los 18 y los 65 años «aunque, en la actualidad, si somos donantes de sangre y superamos la barrera de los 65 años podríamos continuar donando, siempre y cuando reunamos los requisitos exigidos para hacerlo. Es decir, si una persona donante tiene buena salud podría continuar donando todo el tiempo que lo desee aunque supere los 65 años de edad. Evidentemente, con el paso de los años podemos sufrir alguna enfermedad o requerir de algún tratamiento que impida la donación y que nos excluya como donantes», aclara la responsable de ADOS.

Aunque un análisis a los datos de los últimos años corrobora ese refrán que dice que hace más el que quiere que el que puede. En el año 2002, por ejemplo, se constataba que los ourensanos residentes en el rural -demográficamente más envejecidos- subían su participación mientras que bajaba la de la ciudad. Con todo, aquel ejercicio la tasa de donaciones se quedó en 29 por cada mil habitantes. Diez años después la concienciación de los ourensanos sobre la importancia de este gesto altruista había mejorado de forma importante y el 2012 se cerraba alcanzando las 34 por mil habitantes.

A partir de ahí se produce un estancamiento previo al inicio de una curva descendente que el pasado año dejaba a la provincia ourensana con 9.646 donaciones -son 312 menos que en 2016- y esa tasa de treinta anuales por cada millar de residentes.

Con todo, hay municipios dentro de la provincia ourensana que logran alcanzar el objetivo e incluso superarlo.

Destaca el caso de Pobra de Trives, que llegó el pasado año a las 69 donaciones por mil habitantes y, de hecho, recibió un reconocimiento especial en la celebración del 25 aniversario de este centro de donaciones gallego. Igualmente espectacular fue el resultado de Xinzo, con 62 por millar. También superaron la tasa en Verín, Maceda y Allariz, con 44 por mil; Celanova y Ribadavia, que llegaron a 46; Rairiz (45) y O Carballiño (41). Incluso la capital logró un hito: «La ciudad de Ourense alcanzó, por primera vez, la tasa de 40 donaciones por cada 1.000 habitantes y año. Es una excelente noticia y que habla mucho y muy bien de su carácter solidario», dice Marisa López García.

Visitas periódicas de la unidad móvil a los concellos

Para intentar paliar el problema de la dispersión geográfica y acercar, en lo posible, a todos los ourensanos la posibilidad de donar, la Axencia de Doazón de Órganos e Sangue programa cada mes visitas a distintos puntos de la provincia ubicando sus unidades móviles en plazas, frente a lugares concurridos o junto a colegios y empresas que colaboran habitualmente con la entidad, como es el caso de Coren, la facultad de Ciencias del campus ourensano el CIFP Portovello. «Este año hemos cumplido 25 años desde el inicio del desarrollo de las campañas de donación en unidades móviles en Galicia y un cuarto de siglo de experiencia nos permite tener una amplia visión de nuestro perfil sociodemográfico, que va evolucionando, pero también de los hábitos y usos de cada uno de nuestros municipios», señala la directora del centro. Marisa López recuerda que para realizar los cuadros de visitas primero es necesario estudiar las previsiones mensuales teniendo en cuenta el volumen de población y su tasa de donación porque «tenemos que tener en cuenta que, cada día, entre las donaciones recogidas en nuestras unidades móviles y nuestros locales de donación precisamos obtener entre 400 y 500 donaciones de sangre». Reconoce que la tarea es ardua y que no podría llevarse a cabo «sin la colaboración de muchos colectivos que se involucran», concluye.

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