Primer día también para la profe

ARRANCA UN NUEVO CURSO. Caras de ilusión, alguna que otra lágrima y muchas expectativas. Ayer comenzó el curso para infantil, primaria y educación especial y en la provincia ourensana más de un centenar de colegios abrieron sus aulas para recibir a 18.573 menores. Junto a ellos, los profesores que se ocuparán de su educación durante los próximos nueve meses; muchos veteranos, otros con los nervios propios del novato.

Niños y profes vuelven al cole en Xunqueira Este año siete maestros se estrenan en las aulas del centro

«El primer día hay nervios, también para las que comenzamos en un colegio»

El caso paradigmático del colegio público de Xunqueira de Ambía, un oasis de crecimiento de alumnos en el rural ourensano, se traduce también en el incremento de profesorado. El colegio de Infantil y Primaria abrió ayer las puertas a 75 niños y a siete nuevos maestras que se unieron a los tres profesores fijos y al resto del personal del centro, entre ellos los orientadores y los encargados de la cocina. Para Eva María Expósito, Laura Ibáñez, Susana Varela, Natalia Pérez Prado, Paula Gómez Quintas, María González y Cristal Álvarez ayer era un día especial, aunque ya llevan tiempo manteniendo encuentros en el centro para preparar el nuevo curso. Se encontraron con sus alumnos por primera vez. «Ahora hay un poco caos y desorden, pero muy bien. Ya tenía muchas ganas de empezar», explicaba ayer Expósito, mientras atendía a los niños en un receso en el comedor. De la misma opinión era Susana Varela: «Ellos están entre nerviosos y animados y nosotros también por conocerlos y saber cómo va a empezar todo. Es la primera toma de contacto». Laura Ibáñez hablaba del día de ayer como del más importante para ir conociendo a los niños, aspecto que también destaca Natalia Pérez: «Es un poco caótico. Pero empiezas a saber cuáles son sus gustos y cómo organizar la clase». Paula Gómez lleva ya varios años por diferentes colegios de Galicia y ayer se estrenaba en Xunqueira de Ambía: «El primer día es movido, pero estoy encantada. Es una buena experiencia y empieza de maravilla, con movimiento, como todos los centros. Estuve antes en otros y cuando vas cambiando de colegio en colegio parece que ya tienes ganas de estabilidad».

María González es especialista en pedagogía terapéutica, por lo que tenía muy claro cómo debía ser ese primer contacto con sus alumnos: «El primer día hay muchos nervios, también para las que comenzamos en un nuevo colegio. Aterrizas con niños y compañeros nuevos. Se trata de observar, ver cómo son, cómo conectar con ellos y hacer que se sientan bien. Además, en mi caso, es bueno ir con calma».

Cristal Álvarez ya tiene puesto definitivo en Tui, pero gracias al programa Concilia, y porque acaba de ser madre, este año dará clases en Xunqueira. Afirma que es muy ilusionante la nueva experiencia y que lo más importante es tener ilusión y ganas. «É un traballo moi vocacional. No meu caso sempre, dende pequena, quixen ser mestra». Y para que todo fluya y las siete nuevas maestras y el resto de personal comiencen el curso en orden el director del centro, Xavier Pérez Gallego, fue el encargado de mostrar las pautas y poner orden en la jornada inaugural del curso: «Este é un centro moi activo, no que temos moitos programas en marcha ó logo do curso. Esa é unha das razóns do aumento de alumnos e, polo tanto, de mestres». Esta es la filosofía con la que ha imbuido a las nuevas formadoras.

 «En esencia os nenos de hoxe non son distintos ós de hai 29 anos»

El inicio de un nuevo curso es como el estreno de una obra de teatro. No importa cuantas veces lo hayas vivido. «O primeiro día sempre é especial. Eu sigo sentindo esas cóxegas que son como as dunha primeira cita. A primeira impresión é importante, aínda que non sexa decisiva, e a eles ese primeiro contacto márcalles», asegura Lola Vázquez Portela. Ayer daba la bienvenida como tutora a 23 alumnos de 8 y 9 años al aula de cuarto curso de Primaria del CEIP O Couto.

El grupo lo eligió ella. «Son cousas da veteranía; elixes primeiro», dice bromeando.

«Din clases en tódalas idades, e gústanme tamén os pequenos, pero encántame traballar cos de entre 9 e 10 anos porque están nun momento en que son moi abertos a todo o que pasa na clase, a todo o que se lle di, e aínda non teñen esa tolería da adolescencia. A figura do mestre pesa moito e eres capaz de chegar moi ben e de falar de moitas cousas porque teñen unha mente moi aberta e son como esponxas», relata.

Lola lleva tres años en este centro, del que curiosamente también fue alumna, al igual que después lo fueron sus hijos. «Espero xubilarme xa aquí», comenta. Y es que en las casi tres décadas que acumula de ejercicio se ha movido por toda la geografía ourensana. «O maís lonxe que estiven foi en O Barco; alí din clase tanto no Julio Gurriarán como no Condesa de Fenosa», recuerda. De aquella etapa guarda muchos y buenos recuerdos -como de prácticamente toda su trayectoria- pero también un consejo muy especial que le dio otro profesor, a punto de jubilarse, a una entonces novata de 25 años. «Cando empezas queres que os teus nenos aprendan moito. E el díxome que os rapaces teñen toda a vida para adquirir coñecementos e que o verdadeiramente importante é o que lle podas ensinar en valores como persoas. Nunca esquecín esa reflexión».

Ayer, en el primer día de clase, Lola hizo gala de buena parte del arsenal de estrategias adquiridas durante años para que la primera jornada compartida con sus nuevos alumnos fuese fluida, las presentaciones mutuas distendidas y el final divertido. «É importante que saian contentos do primeiro día gústame que teñan un bo primeiro contacto comigo», dice. El juego, desvela, también le ayuda a detectar la personalidad de cada alumno. Esta veterana, que ha educado ya a varias generaciones, apunta que no hay grandes diferencias entre los escolares actuales y los de antaño.

«Hoxe xogan menos nas rúas con outros nenos e hai menos irmáns nas familias, están máis encerrados nas casas, coas maquiniñas. Iso fai que lles custe máis socializar e traballar en grupo, por exemplo. Pero por outra banda, veñen moito máis estimulados porque a paternidade e a maternidade hoxe vívese dun xeito distinto que hai trinta anos», asegura. Reconoce que a nivel conductual «é máis difícil e precisas estratexias distintas, utilizar outra metedoloxía para que estean concentrados e te escoiten, para que traballen nun ambiente agradable e se sintan estimulados. Pero ó final, en esencia, os nenos de hoxe non son distintos ós de hai 29 anos; non son tan diferentes a como eramos nós. No fondo, se es capaz de conectar con eles e motivalos, podes facer moitas cousas; da igual os de antes que os de agora», afirma.

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