José Luis Guede: «Paula tenía el talento físico y la actitud»

Cuatro veces campeona de Europa, la baloncestista Paula Ginzo defiende la enseñanza de la oratoria


ourense / la voz

La canasta de su primer reto infantil no entró, pero es igual, porque 11 años después de aquel tiro fallido aquí está, cuatro veces campeona de Europa con la selección española. Paula Ginzo Arantes nació en Santoña en 1998, pero no acepta otra filiación que la gallega. «Toda mi familia es de aquí y me trajeron para Ourense cuando tenía año y medio. Aquí estudié hasta 2º de ESO y empecé a jugar al baloncesto».

Lo del baloncesto fue cuestión de estatura. Así de simple. O tal vez no tanto, si atendemos a su relato: a los 14 años se fue sola a Cataluña a un centro de alto rendimiento; con esa edad entrenaba 4 horas al día y seguía estudios de ESO y bachillerato. Hoy combina el deporte profesional con la carrera de Criminología y su objetivo es opositar a las fuerzas de seguridad. Tiene 20 años y una estatura elevada, sí, pero también un historial de esfuerzo.

Aunque estudió siempre en las Josefinas, contactó con el baloncesto en Salesianos. «Cuando iba a recoger a mi hermano todos me decían que tenía que jugar a cesto porque era muy alta y yo, por llevar la contraria, pues no… En Josefinas jugaba en el equipo de fútbol, pero al baloncesto, nada. Hasta que un día, cuando tenía 9 años, me dijeron que me regalaban un balón y una camiseta si probaba. ¿Y qué niño se iba a resistir a ese chantaje? Tiré esa primera canasta y aquí estoy, con 20 años. Esa canasta la fallé, pero eso es igual».

Entre ese balón en fuga del aro y su actual medallero han transcurrido 11 años, algunos centímetros -hoy mide 1,899, apunta con precisión milimétrica- y una eternidad de experiencias: «Con 14 años me fui al Siglo XXI, un centro de alto rendimiento en Barcelona. Irme allí fue lo mejor, y no solo baloncestísticamente; la clara independencia que tengo ahora, la madurez que me dio y la facilidad y apoyo que me dieron mis padres… todo eso fue fundamental». De esa apretada vida hace recuento en su antiguo colegio ourensano. Con el patio de las palmeras de Josefinas como testigo, va desgranando recuerdos al lado de José Luis Guede, profesor y actual director del centro: «En 2º da ESO Paula tiña moi claro que vía o baloncesto como un medio de vida e, desde logo, tiña o talento físico e tamén a actitude para iso, pero eu valorei moito o sacrificio dos pais de deixala ir con 14 anos».

Guede, como Ginzo, ha vivido con intensidad el baloncesto y ha hecho una feraz carrera profesional. Ser jugador y entrenador de baloncesto le ayudó a financiar su carrera universitaria en Compostela. A Josefinas llegó para sustituir a la profesora de Educación Física: «Pasei por todas as instancias do centro: comedor, portería… ata a dirección, pero o que máis me gusta é a docencia».

Primero de la ESO fue el curso de más estrecha convivencia entre Paula y José Luis, que le daba clases de Xeografía e Historia. «Me gustaba la Educación Física pero, sobre todo, su materia -cuenta la alumna- porque él lo hacía fácil. Sus clases eran dinámicas, no era el típico de soltar una parrafada. Tenía un blog, Civitas Auriensis, que era el centro de la clase. Hacíamos juegos por la ciudad, trabajos y presentaciones orales que a mí me ayudan mucho ahora en la universidad. A mí no me cuesta mucho la exposición oral porque tengo poca vergüenza, pero empezar con 12 años ayuda muchísimo. Creo que la oratoria debería ser casi obligatoria en los centros».

Enfocar sobre lo local para llegar a lo global era la táctica didáctica de Guede, que grababa en vídeo las exposiciones orales del alumnado para que la oratoria fuese también objeto de aprendizaje.

«El profe, en esas edades, es muy importante para la asignatura», apunta Paula, mientras Guede resalta: «O que funciona é a sintonía que hai entre os propios nenos e despois está a capacidade do mestre para emocionar e cativar, para que os nenos busquen a motivación a través de algo coñecido». Sintonía no faltaba en la clase de Ginzo: «Éramos muy amigos y, cuando estoy en Ourense, aún hoy quedamos, como referencia, en las palmeras. Al entrar, de nuevo, al colegio, sentí que olía como siempre. Y al salir al patio me ha dado un aquí en el corazón: al ver las canastas y porterías como siempre, me he visto correteando por ahí con el balón».

«Paula tiña sempre un sorriso; víase unha nena feliz, moi integrada e querida no grupo, moi respectuosa e moi participativa».

«Guede era muy dinámico. En clase nos vacilaba mucho, nos picaba para sacarnos lo que él quería, la mejor versión de nosotros».

El oráculo del profesor de Josefinas

Extrovertida, abierta, sonriente y responsable la recuerda Guede. Ella apunta que era, además, habladora. Ambos tuvieron un vínculo especial por el baloncesto y fue ese hilo el que permitió al profesor seguir muy directamente la evolución de su exalumna: «Claro que seguín a súa traxectoria! Este colexio sempre se caracterizou pola familiaridade e a cercanía. É certo que a vida destaca a uns sobre outros, pero para o colexio todos son iguais. No caso de Paula, como o deporte sempre foi unha paixón na miña vida, sigo os seus partidos por internet e polas redes sociais».

Paula debutó con la selección española en la categoría sub 14. «Ahora, el siguiente paso es la selección absoluta -augura su profesor-. Llegará a más o no, pero ella, de momento, ha hecho el camino». Un camino que él profetizó: «Chegará un día en que na camiseta da selección española veremos o nome de Ginzo», dijo un día en Josefinas. Y acertó.

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