El clan de los Souto

La Galería Souto reabre sus puertas después de 40 años con un relevo generacional


ourense

«El cero es la mayor metáfora. El infinito la mayor analogía. La existencia el mayor símbolo». F. Pessoa.

Aquella que fuera la primera galería de arte de Ourense, el espacio expositivo en el que Marcos Souto realizaba periódicamente exposiciones hace ya casi 40 años, reabre sus puertas como espacio contenedor de arte, aunque sin una programación expositiva salvo tres o cuatro muestras anuales, bajo un proyecto que da visibilidad a los numerosos y magníficos fondos que Marcos Souto tiene a la venta con un cartel de artistas de primerísima línea en cuanto a prestigio e interés plástico e histórico, bajo la coordinación de Luis González Pato -conocido en la ciudad como Luis Souto- y su hermano, ambos vinculados al negocio familiar que comparte espacio con la nueva galería en Paz Nóvoa.

Este diáfano espacio cuenta con numerosas obras de artistas puntales y paradigmáticos de la plástica gallega como Laxeiro y el clan de los Quesada, con obras deslumbrantes del genio inclasificable Xaime Quessada en su integración única de todas las vanguardias y su capacidad sobrenatural para inventar nuevos lenguajes y reinventarse como el grandísimo Herikberto Muela Quesada cuya figuración única es tan brillante como su inteligencia extraordinaria y su pantagruélica imaginación así como su riguroso análisis de la naturaleza y de las leyes de la evolución.

Están representados también Antonio y Fernando Quesada, Ana Legido, con su lenguaje como marca personal, y Marieta y Yayo Quesada.

Sorprendente la obra de Manolo Ebra y el rinoceronte expresionista, que oculta como desvela tantas claves de Alexandro. Sublime es Fernando Barreira, cuya línea de dibujo inteligente disecciona pasiones y fobias.

El paisaje construido de Manolo Vidal y el alusivo de Barreiro. Rareza figurativa del gran Lamazares; sorprendente resulta la obra de Falcón con un surrealismo fresco, personal y amable, apasionante bucolismo vitalista en la figuración única de Vidal Souto y el espacio para los clásicos se nutre del duende genial de Conde Corbal, Prego de Oliver, José Luis de Dios, Sucasas, Luis Trabazo, Colmeiro, Virxilio, Pousa… Cabe destacar la obra de Arturo Souto de la serie Prostitutas de París por su especial interés que junto a Carlos Maside o Maruja Mallo son algunos de esos artistas que se incorporaron a la contemporaneidad, precursores de un espíritu nuevo e impulsores de las nuevas corrientes que supondrían la irrupción de las vanguardias. Exiliados interiores y exiliados exteriores que como él encontraron en el París de la bohemia una fuente de inspiración.

Exquisita pinacoteca con nuevas incorporaciones de plásticos como Mon Devane, Isabell Seidel, Óscar Cabana y el virtuosismo hiperrealista y mágico de Miguel Piñeiro, cuya maestría plástica adquiere matices fotográficos en obras conceptuales al estilo de la fotografía surrealista de Chema Madoz, Patricia Fernández Paz, Xaime Fuentes, Rufino Peral, Nito Pereiro, Vicente Arnás, Alex Vázquez, Ángeles Jorreto, Caino, Collado, Costoya, Crestar, Miguel Padilla, Eugenia Cañedo, Gabotto, Eduardo Ortún, Xavier Galiza, Diego de Giráldez, Laura Esteban, Yolanda Dorda, Romar, Freire Portas…

Heredero del surrealismo vanguardista el afamado Lugrís Vadillo. Pincelada maestra la de Leandro, César Prada, la inteligente incisión estructural de Karballo, el colorido metafísico de Sula Repani, los pájaros devorando aviones de José Fernández Díaz.

Brillante y expresivo Catoira, el paisaje de Arturo Cifuentes, Marta González Fortes, el barroquismo figurativo de Maite Vázquez, Iglesias Bugarín, el oscuro expresionismo del luminoso Tomé, Beatriz Seijo, la realidad revisada de Andrés Santeiro, los Buciños -padre e hijo-, Carlos Sobrino, María Rosa Caporale y su poesía gráfica, el añorado Zapata, Lolo Serantes…

Entre tantos pintores que dan forma a esta espléndida pinacoteca a la que se le añade la soberbia escultura de Ramón Conde -virtuoso en todos los registros- y su figuración, hipertrofiada y ágil tanto en bronce como resina policromada; las curvas ondulantes de los barros de Acisclo iluminadas con efervescencia cromática, el equilibrio de Xosé Cid, el multilenguaje de pegada expresiva de Rivada, los barros de Arturo Baltar y su costumbrismo amable, el expresionismo hipertrofiado de Tino Canicoba en sus maderas descomunalmente expresivas, la talla magnífica de Álvaro de la Vega, la rapidez creativa de Moxom y Armando Martínez, Suso Fernández, Xosé Famos, Xermán Antón, Xavier Diéguez… Entre otras importantes firmas dan forma a este nuevo e ilusionante proyecto que los Souto han recuperado.

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