Así se moverá Ourense en el futuro

El plan de movilidad, presentado ayer, prevé ampliar la zona peatonal o reducir la velocidad a 30 kilómetros por hora en toda la ciudad, entre un total de 21 medidas


Ourense

¿Se imagina que la zona peatonal llegase hasta la avenida de la Habana o hasta la rotonda de Nosa Señora da Saínza y la avenida de Zamora? Esa es una de las propuestas del conocido como «Móvete x Ourense», un proceso de participación ciudadana puesto en marcha por el Concello para mejorar la movilidad y pacificar el tráfico en la capital ourensana. El documento con las conclusiones, consensuado por distintos agentes políticos y sociales, fue presentado ayer por registro. En él se detallan las 21 medidas que se pondrán en marcha desde ya para dar más protagonista al peatón.

No se hará todo de golpe, sino que se prevé un cronograma para cada acción. Las hay a corto, a medio y a largo plazo. A medida que se vayan poniendo las primeras en marcha se irán activando aquellas que son más ambiciosas. Entre ellas está la segunda peatonalización de Ourense. Según el documento, se creará una nueva «almendra» que será una prolongación de la actual con una ronda de circunvalación para el tráfico rodado que conformarían las calles Progreso, Nosa Señora da Saínza, Pena Trevinca, Emilia Pardo Bazán y Habana. Todos lo que quede dentro será peatonal: Bedoya, Valle Inclán, Curros Enríquez, etcétera.

Las redactoras del plan indican que, para llegar a ese punto, previamente habrá que poner en marcha otras acciones. Se prevén, por ejemplo, actuaciones semanales de corte de tráfico para analizar el impacto que ello supone en la ciudad. Esa campaña se llamaría «Hoy paseamos por mi ciudad», pero habría otras para sensibilizar de la importancia de caminar. Un ejemplo es la «copia» del conocido como «Metrominuto» de Córdoba, un mapa que imita la imagen de los que se utilizan en el metro y que indica el tiempo que se tarda andando de un lugar a otro de la ciudad.

Antes de la peatonalización llegará también la limitación de la velocidad máxima a treinta kilómetros por hora en todo el casco urbano. Esa medida se aplicaría en varias fases: una campaña informativa previa, la introducción progresiva de la citada limitación, su puesta en marcha total y, finalmente, controles para sancionar «sistemáticamente» a los infractores. «Sin un límite que obligue al conductor a circular despacio, este, debido a la velocidad, tiende a fijar su vista a lo lejos, descuidando los laterales de la calle. La ciudad desaparece engullida por la carretera y los ciudadanos quedan reducidos a simples obstáculos. Este fenómeno es especialmente peligroso para los niños que juegan en las calles: si a cincuenta kilómetros por hora un accidente resulta mortal para un peatón, a treinta esta posibilidad queda reducida de forma significante», advierte el documento.

De igual modo, antes de ampliar la «almendra» peatonal, se pondrán en marcha las llamadas «áreas de plataforma única». Con ellas se trata de dar continuidad a los parques y zonas peatonales con espacios donde el protagonista será el peatón. La circulación estará permitida, pero la pavimentación será especial y la calzada estará a la misma altura que la acera para que, de ese modo, los vehículos se vean obligados a reducir su velocidad. Ese sería la norma en las calles que rodean la Subdelegación del Gobierno, en el entorno de Salesianos y el pabellón de Os Remedios, en la Alameda (tanto por arriba como por abajo), alrededor del Xardín do Posío y en la praza da Lexión. Cuando todas estas medidas estén en marcha, incluida la segunda peatonalización, aún quedarán otras en el horizonte, como la creación de una red de aparcamientos disuasorios, la revisión del transporte público, un plan de accesibilidad o una ampliación de las zonas de aparcamiento de bicicletas y la creación de sendas ciclistas.

«Lo que se busca es ganar espacio para la gente y quitárselo a los coches»

Para la redacción del plan para la mejora de la movilidad y la pacificación del tráfico en Ourense, el Concello contrató a la consultora de urbanismo y arquitectura Urba+. El trabajo lo coordinaron Paula Feijoo y Emma Noriega. La última de las citadas explica que el fin último de este proyecto es «ganar espacio para la gente y quitárselo a los coches». Según apunta, el proceso de elaboración de este documento fue complejo pero el resultado final, satisfactorio. «Los problemas todos los teníamos muy claros. Todos queremos que haya menos coches», asegura Noriega, que cree que tener el ejemplo de Pontevedra tan próximo ha ayudado a los ourensanos a concienciarse de la necesidad de mejorar la movilidad en la ciudad.

Desde Urba+ están convencidos de que el plan no se quedará en papel mojado y que las medidas previstas en él serán aplicadas gobierne quien gobierne. «Es un clamor popular», reflexiona Emma Noriega, que apunta que incluso las leyes cambiarán en los próximos tiempos y acabarán obligando a Ourense a adaptarse a algunas de las acciones que prevé el documento presentado ayer. En Madrid, según explica Noriega, ya está previsto reducir la velocidad máxima a treinta kilómetros por hora en el 80 % de la ciudad.

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