Del «no me hagáis la prueba, que soy compañero y doy» a la supuesta manía persecutoria

Un policía nacional, juzgado por dos delitos de seguridad vial

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Ourense

Intentaron los agentes de la Policía Local de Ourense que el conductor de un coche, interceptado en la avenida de La Habana dentro de un operativo de control de alcoholemia, se sometiera a la prueba. Pasadas las cinco de la madrugada del 17 de marzo pasado, lo veían con signos de que había bebido de más y así lo consignaron en las hojas de signos externos y sintomatología incorporadas al atestado enviado al juzgado, en el que también aparece una diligencia de alegaciones. Lo recogieron todo. «No me hagáis la prueba, que soy compañero. No soplo, que doy fijo», para añadir que era policía destinado en A Coruña y que aquello lo arreglaba él, que había sido escolta de un juez. Ayer, en el Juzgado de lo Penal 2 de Ourense, el acusado señaló a los policías locales. Le tienen animadversión, dijo. Se conocen y, en resumen, como es de Maceda y le tienen manía, cargaron las tintas sobre él, que reconoció haber tomado un par de cervezas. Pero iba bien. Para la fiscalía, las excusas del acusado no tienen valor alguno. El representante del ministerio público mantuvo la acusación por un delito contra la seguridad vial, por la presunción de que conducía con una tasa de alcohol superior a la permitida, con un segundo por su negativa a someterse a la prueba de alcoholemia. Es reincidente, además, pues ya en diciembre del 2015 fue condenado por otro delito contra la seguridad vial.

La petición de condena que plantea la fiscalía es de seis meses de prisión por la negativa y sesenta días de trabajos comunitarios por la alcoholemia, aunque esta última pena, para el supuesto de que no acepte los trabajos, propone 1.350 euros de multa.

El funcionario que protagonizó este incidente está, al parecer, sometido a un expediente disciplinario interno que puede dar lugar a su expulsión del Cuerpo Nacional de Policía. Con posterioridad a este suceso se vio implicado en dos más durante el pasado mes de abril. En el primero de ellos, la intervención de un compañero libre de servicio, ourensano destinado en Vigo, permitió retirarle el arma reglamentaria, que exhibió durante una disputa verbal en el exterior de un local de hostelería en la calle Valle Inclán de Ourense. El más reciente tuvo como escenario la calle Rey Soto, en A Ponte. Al volante de un Renault Megane se salió de la calzada y se empotró en una terraza, donde tres personas sufrieron lesiones de carácter leve.

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