Los feriantes cierran el verano con ventas escasas en la capital

A pesar de ofrecer precios más bajos, los vendedores de Ourense afirman que la crisis les sigue afectando


OURENSE

El último día de feria del verano de la capital llegaba ayer para clausurar el período de más beneficios para los feriantes sin llegar a las expectativas esperadas. El paseo del parque Barbaña no se ocupó de puestos en su totalidad y la cantidad de gente que lo visitó fue reducida.

El período estival supone para la mayoría de los comerciantes del mercado una época de ventas positivas debido al buen tiempo, la presencia de gente de fuera visitando la ciudad y la venta de prendas más económicas. «En estos dos meses se compra más porque la ropa es más baratas, con una camiseta y unas bermudas ya está, en cambio en invierno se necesitan más prendas y son de mayor calidad y por lo tanto más precio», explica el feriante Pablo Barrul. El vendedor añade que hay claras preferencias a la hora de demandar productos, primando entre los consumidores los bikinis, los sujetadores, las sandalias y la confección adaptada al buen tiempo. Además, algunos de los feriantes admiten que se ha mejorado la calidad de lo que se oferta. «Hay cosas que no se ven en las tiendas, con materiales de muy buena calidad con los que no contaban en el mercado de antes, en ese aspecto se ha mejorado mucho», esclarece la encargada de uno de los puestos.

Aún así, el período es corto, los visitantes no compensan a la población ourensana que se va de la ciudad y los feriantes afirman que los consumidores inverten más en las prendas de invierno. Además, la crisis económica ha ido menguando las ventas desde hace años, a pesar de que los productos de la feria podrían ser una solución para los consumidores debido a sus precios bajos. El balance actual que realizan los feriantes es que la diferencia que puedan conseguir en verano no compensa al resultado general que consiguen en todo el año. «Hace unos años vendíamos bastante bien, pero ha ido bajando. No es cosa de este año sino que ya hace un par de veranos que hemos estado flojos, aún así, vamos tirando», cuenta Pablo Barrul. «Se nota que la gente tiene menos dinero para gastar, de un año a otro no se aprecia la diferencia pero si echamos la vista más atrás está claro que ha disminuído mucho», afirma el responsable de uno de los puestos. «La feira está muy mal desde hace tiempo, nos levantamos a las cinco de la mañana y conseguimos sobre 30 euros en un día, no da para vivir», detalla el vendedor David Silva. «Debería haber mucha más gente de la que hay precisamente por motivo de la crisis, aquí te puedes encontrar prendas incluso a dos euros. Pero cuando los problemas económicos golpean, nos llega a todos» explica una de las feriantes.

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