¡Agua va!


na buena pasta se ha gastado, aunque quizás podíamos decir tirado, o dilapidado, o despilfarrado, o ya veremos qué, en eso que alguna vez se presentó como Centro de Interpretación dos Parques Naturais y ahora no es más que una masa de cemento y suciedad cerca de la zona termal. Tampoco ha salido gratis el arreglo de la plaza de abastos de A Ponte, esa que está rematada pero sigue cerrada a cal y canto. Como la fuente bouvette, entre A Chavasqueira y O Tinteiro, pero no al lado del río, qué ocurrencia, sino al otro lado del camino. También es mala suerte que se hubieran olvidado de que hacía falta agua. Es como tener acciones de alguna de esas empresas cuya cotización ha caído en unos años a mínimos impensables, precios prácticamente simbólicos, pero que, precisamente porque su valor quedó reducido a calderilla, el sufrido «inversor» prefiere conservar en su agujereada cuenta y mantener así la ficción de que tiene una «cartera». Cosas del capitalismo, oiga. Y en estas que ya nos dicen que habrá parque acuático. El momento para anunciarlo no podía ser mejor, con temperaturas que un día tras otro rondan los cuarenta grados. Extraordinario. Refresca. Solo con leerlo ya parece que hay cinco grados menos. Hace tres meses, a raíz del traslado a las provisionales instalaciones de la plaza de abastos en la Alameda do Concello, el presidente de los comerciantes vaticinaba que el regreso al ahora cerrado edificio no se iba a producir antes de seis años. Las obras, como es evidente, aún no han comenzado. Pero no pasa nada. Lo importante es mirar al frente, nunca hacia atrás, para encajar el futuro en un parque acuático.

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