La intermodal de Ourense deja los deberes pendientes para septiembre

El arranque de la obra, previsto para julio, está a la espera del pago de expropiaciones


ourense / la voz

Los planes de la Consellería de Infraestructuras es que las máquinas comenzaran a trabajar en la primera fase de la estación intermodal de Ourense el pasado mes de julio. Finalmente no ha sido así y los deberes que se ha autoimpuesto la Xunta de Galicia quedan pendientes para el mes de septiembre. Según indicaron fuentes de Infraestructuras, la presencia de las máquinas para realizar los trabajos necesarios para la nueva estación de autobuses tan solo están pendientes de que el Concello de Ourense realice el pago de los depósitos previos a la ocupación de los terrenos por las fincas que se han expropiado y se pongan formalmente a disposición de la Xunta. Las mismas fuentes confían en que ese paso se produzca durante el próximo mes de septiembre y las obras sean una realidad.

Hasta el momento, los únicos movimientos que se han producido en la zona donde se construirá la nueva terminal de buses tienen que ver con el desalojo de dos establecimientos comerciales de la zona y que han sido expropiados. Se trata del emblemático despacho de la firma Coren Grill, que ya ha sido retirado hace meses y que próximamente abrirá en el local que tradicionalmente ocupaba La Guardesa al otro lado de la calle Eulogio Gómez Franqueira, y de un supermercado de la firma Froiz. El cierre de este último establecimiento es más reciente. Entre las parcelas expropiadas y que están pendientes de que se realice el depósito previo de pago para su ocupación también se encuentran terrenos que son propiedad del Concello de Ourense. En este sentido, la institución municipal aprobó en una reciente Junta de Gobierno Local un trámite relacionado con estas parcelas. En concreto, a mediados del mes de julio se procedió a definir la superficie exacta de los dos terrenos que deben de cederse, mientras que el resto de la finca seguirá en manos municipales.

Todos los pasos que se están dando van encaminados a un único objetivo: comenzar cuanto antes con la obra de la intermodal de Ourense. Es la primera fase la que está más avanzada en su tramitación. La construcción de la nueva estación de buses irá situada en los terrenos que actualmente ocupa el aparcamiento en superficie y que se encuentran pegados a la estación de tren y al centro de salud del barrio de A Ponte. La actuación será financiada de manera íntegra por la Xunta de Galicia, que adjudicó el contrato por un importe de 3,5 millones de euros. El tiempo previsto de ejecución de los trabajos es de un año, por lo que la nueva estación de autobuses estaría lista para cuando entrasen en funcionamiento los trenes de alta velocidad desde Madrid -el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, ratificó en una reciente reunión con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que se mantiene el plazo de finales del 2019 para que los trenes AVE entren en funcionamiento en período de prueba-. La futura estación de buses de Ourense contará con un total de 16 dársenas, de las que 13 serán de operación y 3 de regulación. Se complementará con un edificio central de 700 metros cuadrados que tiene, entre otros servicios básicos, una consigna, oficias, espacio de venta de billetes y zona de estar.

De acuerdo con las modificaciones introducidas a última hora en el proyecto, contará con una única zona de entrada y salida para los autobuses, que accederán desde la calle Eulogio Gómez Franqueira.

Sin noticias del proyecto de Foster desde que fuera presentado en sociedad en 2017

En medio de un agrio debate político, el 16 de junio del año 2017, Foster +Partners presentaba ante un reducido auditorio de autoridades y representantes sociales y empresariales el proyecto reformulado para la estación intermodal de Ourense, en lo que se refiere a la zona de llegada de trenes. Entre las actuaciones anunciadas se incluía la ampliación y adecuación del actual edificio Empalme, una nueva pasarela elevada sobre las vías, una plaza peatonal cubierta y un gran espacio público sobre las vías que buscará acabar con la brecha que divide los barrios de A Ponte y O Vinteún. También se incluyó el aparcamiento subterráneo. El coste estimado de la actuación reformulada por Norman Foster es de 140 millones de euros.

Pues bien, más de un año después no se han producido avances en la licitación del proyecto, que se mantiene paralizado. Entre medias ha habido un cambio de gobierno en Madrid y hay que recordar que fue el PP quien optó por modificar el proyecto original de Foster para afrontar una actuación menos ambiciosa en lo arquitectónico y, sobre todo, en lo económico. La llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa provocó que el PSOE local exigiese por carta a Fomento retomar la idea original. En Madrid, por el momento, se guarda silencio.

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