Roberto González: «Con otra investigación no habría que lamentar una muerte en la comisaría»

«Lo malo del panorama es que la realidad supera a la ficción y hay inocentes viviendo un calvario»

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ourense / la voz

Secretario federal de Galicia del Sindicato Unificado de Policía (SUP), a Roberto González Rodríguez (A Merca, 1982) le duele, como a sus compañeros, que la comisaría de Ourense no deje de ser noticia por asuntos nada positivos. «Debería salir solo por los excelentes servicios que se realizan y por la profesionalidad. Internamente se trabaja con normalidad y el ambiente es el deseado para poder prestar un servicio público de calidad».

-Que dos policías se hayan convertido en sospechosos de la muerte de un compañero es algo absolutamente excepcional...

-Así es, pero responde al comportamiento individual de unas personas, que para nada debe empañar el buen hacer de la Policía Nacional en Ourense.

-El panorama se fue enrareciendo en los últimos años de una forma llamativa. Con anónimos, armas, drogas, una muerte y varias detenciones, se llegó a un punto difícil de imaginar...

-Da para una obra literaria, seguro que de éxito. No falta ningún ingrediente. Lo malo es que en este caso la realidad supera a la ficción y hay personas inocentes que han vivido y están viviendo un auténtico calvario. Esta situación injusta no solo ha destrozado su carrera profesional. Les ha influido personalmente de forma muy negativa. Tenemos confianza de que pronto se resuelva el proceso judicial de los compañeros investigados, víctimas de una concatenación de errores.

-Desde el SUP siempre defendieron a sus compañeros de estupefacientes, se mostraron críticos con la actuación de Asuntos Internos y distantes con la detención de los inspectores gemelos. ¿Es correcta la apreciación?

-Por encima de todo defendemos la legalidad y el interés general. Después, protegemos con uñas y dientes a nuestros afiliados, sobre todo cuando son acusados de hechos de los que consideramos que son inocentes. Desde el primer momento salimos en defensa de los cuatro policías investigados. Sabíamos que era imposible que se quedasen con dinero o con droga de alguna intervención, tal y como se pudo demostrar posteriormente. Asuntos Internos se equivocó. Cuando recibió los anónimos, tenía que haber identificado la autoría y, sobre todo, debía comprobar si los hechos que se denunciaban eran ciertos o si se trataba de pruebas creadas para inculpar a terceros. Con otra investigación posiblemente las últimas detenciones se hubieran adelantado tres años y, tal vez, no habría que lamentar ninguna muerte en la comisaría. Se obcecaron y quisieron completar en Ourense la operación del siglo destapando a policías corruptos a sueldo de traficantes. No había nada de eso. El origen eran celos profesionales en los que una parte quiso perjudicar a la otra de la forma más vil. Juez y fiscal dieron luz verde a todas las actuaciones propuestas. Cuando el devenir de los acontecimientos hizo que cayeran dudas sobre la instrucción, no quisieron dar marcha atrás y no concedieron una nulidad que estamos convencidos que otro órgano judicial apreciará sin titubeos.

-¿Una suma de conflictos como los que salpican a la comisaría de Ourense provoca divisiones internas? ¿Genera recelos hacia jueces y fiscales? ¿Cree que repercute en el servicio?

-Lo sucedido no afecta al funcionamiento de la comisaría. La relación con jueces y fiscales es de colaboración mutua. Ourense es una ciudad segura y lo seguirá siendo gracias al abnegado trabajo de las fuerzas de seguridad.

-¿Y la plantilla? ¿Cuántos refuerzos harían falta? Llama la atención, porque es muy visible, la situación en los edificios judiciales, cada vez con menos agentes asignados...

-En Ourense existen 60 vacantes de un catálogo de 244. Los once agentes de prácticas que se han incorporado en julio dan un respiro, pero necesitamos con urgencia una mayor dotación de personal a través del concurso general. Los compañeros de las UVEX, de vigilancia en edificios judiciales, llevan desde febrero sin percibir la nómina que les corresponde. Es una falta de respeto a unos funcionarios que finalizan su carrera profesional. Además, están bajo mínimos.

-Tuvieron una buena interlocutora con el Gobierno en la diputada popular Ana Belén Vázquez, afianzada ahora en el entorno del actual líder del PP. ¿Tienen recambio en el PSOE?

-Ana Vázquez es una gran defensora de la Policía Nacional. Gracias a ella contamos en Ourense con un subgrupo de UPR. Se implica en nuestras reivindicaciones. En el PSOE esperamos aprovechar la gran experiencia del senador Luis García Mañá, una persona que conoce muy bien esta institución y se involucra en nuestras propuestas.

«He estado en prácticamente todos los ámbitos del sindicato»

 Se muestra Roberto González satisfecho del apoyo recibido en el reciente congreso. «Es un orgullo y una responsabilidad. Trataré de devolverlo con trabajo, haciendo mía cada reivindicación. El congreso del SUP Galicia aprobó un código ético y limitó el mandato a ocho años. Además se han aprobado resoluciones que marcan la línea, importantes, como la reclasificación al grupo B de la escala básica o la adopción de medidas para prevenir suicidios».

-¿Qué lo llevó al sindicalismo?

-Con 21 años, recién destinado a la comisaría de distrito de Puente Vallecas conocí a Paco Núñez. Era un jefe respetado, representante del SUP, gran profesional y buena persona. Me pidió que le echase una mano y me animó a presentarme a las elecciones. Ahí comencé. He estado en prácticamente todos los ámbitos de la estructura del SUP. Me apasiona ayudar a los compañeros.

-Son mayoritarios, pero la unidad sindical está rota. ¿Cree que será posible recuperarla después de algunas críticas surgidas desde otras organizaciones?

-Jupol irrumpió aquí utilizando los mismos mecanismos que elevaron a Podemos, con dominio de las redes sociales, mensaje populista cargado de manipulaciones y falta de respeto al trabajo de compañeros que llevan cuarenta años luchando por los derechos que hoy disfrutamos. Lo ocurrido en Cataluña, durante el desafío secesionista, fue clave para el acuerdo de equiparación. Nuestra decisión fue la acertada. El escenario es diferente y habría que negociar de nuevo, sin el dinero de este año en los presupuestos. La primera parte de la equiparación la percibiremos en octubre. Será un incremento de 200 euros brutos de media. En el próximo año y medio se completará la equiparación. Una auditoría lo verificará y se podrá acabar con la desigualdad. Se firmó el mejor acuerdo de la historia. Todo o nada era un riesgo.

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