El CHUO tiene registrados a 250 pacientes con lupus en Reumatología

El 90 % de los casos se diagnostican en mujeres que tienen entre 20 y 40 años

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ourense / la voz

En Ourense todos los casos de pacientes con lupus son seguidos desde la unidad de Reumatología del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense. «Es una enfermedad que afecta a diferentes órganos: las articulaciones, la piel, los riñones, los vasos sanguíneos, el cerebro, los pulmones... Entonces, dependiendo de la ciudad y el centro médico, se puede tratar en diferentes especialidades, pero aquí preferimos centralizarlos», explica el jefe de servicio, Manuel Rodríguez.

El lupus es una enfermedad autoinmune -es decir, el propio sistema inmunitario ataca a las células y tejidos sanos por confundirlos con un agente externo al que hay que dañar- y polimorfa -puede darse de diferente forma e intensidad en cada paciente o variar con el paso del tiempo-. A la hora de diagnosticar los médicos clasifican las afectaciones de los enfermos en graves y leves. «Las más frecuentes son las leves, que engloban las alteraciones de la piel de distinto tipo, la artritis y la pleuritis», aclara el especialista. Precisamente por este motivo, los profesionales trabajan en ocasiones de manera interdisciplinar: inmunólogos, hematólogos, dermatólogos, neurólogos, endocrinólogos, reumatólogos...

Se trata de una enfermedad poco frecuente que afecta a una de cada mil personas y alrededor del 90 % son mujeres en edad fértil, entre los 20 y los 40 años -tendencia que también se repite entre la población de Ourense-, aunque también puede presentarse en la infancia, durante la tercera edad o en hombres. «Un porcentaje de lupus se asocia a un cuadro que se llama síndrome antifosfolípido. Más de la mitad de las personas que sufren este cuadro, que cursa con trombosis y abortos reiterados, están asociados posteriormente con el lupus», apunta el reumatólogo con más de veinte años de experiencia.

«En la base de datos de Reumatología tenemos registrados a alrededor de 250 pacientes. No quiere decir que actualmente estén viniendo todos, pero es una cifra bastante fiable para saber el número de casos que llevamos desde el CHUO», relata. Además de para hacer seguimiento a los enfermos, el registro sirve para elaborar estudios a nivel nacional y poblacional.

En enfermedades autoinmunes, como el lupus, pueden darse diferentes fases según el momento: en algunos casos la dolencia resulta agresiva mientras que en otros el paciente entra en una inactividad, corta o prolongada, sin sintomatología ni necesidad de tratamiento. «Eso no quiere decir que al enfermo se lo vaya a dar de alta porque a un enfermo de lupus no se lo puede dar de alta. Hemos visto casos en los que tras quince o veinte años de inactividad la enfermedad se reactiva», añade el especialista.

Especial cuidado en verano

Desde el servicio de Reumatología hacen especial hincapié en que en verano es importante evitar la exposición al sol en las horas de mayor radiación ultravioleta. Los casos en los que el lupus produce afectaciones cutáneas, el sol puede suponer un riesgo añadido. «Es imprescindible usar cremas solares de muy elevada protección en aquellas zonas que no están cubiertas por prendas de vestir», subraya el jefe del servicio.

Los enfermos con síntomas más graves se tratan con fármacos inmunosupresores

El lupus es una enfermedad crónica y sin cura, pero con tratamientos muy avanzados que permiten a los pacientes tener una mejor calidad de vida.

«Si la afectación es exclusivamente en la piel, las articulaciones o las pleuras, aparte de evitar la exposición al sol, se suelen recetar fármacos antiinflamatorios, corticoides en bajas dosis y unos fármacos que se conocen como los antipalúdicos de síntesis», explica Manuel Rodríguez sobre los casos menos graves.

Si los daños se producen en órganos más importantes el tratamiento se endurece proporcionalmente a la severidad de la afectación. «Cuando sufre el cerebro, los riñones o hay manifestaciones hematológicas como anemias o trombosis, se recurre a dosis más altas de corticoides y fármacos inmunosupresores y biológicos», aclara el jefe de servicio de Reumatología. Y añade que no hay un tratamiento estándar porque cada lupus es distinto en cuanto a los órganos a los que ataca y la intensidad con la que lo hace.

En la actualidad los laboratorios se están enfocando en fármacos que requieren una elaboración altamente sofisticada y que proporcionan un tratamiento más individualizado. «Hoy en día se está investigando mucho en las terapias biológicas, que son tratamientos que se hacen a través de sustancias elaboradas por organismos vivos para tratar enfermedades. Algunas terapias biológicas estimulan o inhiben el sistema inmunitario para ayudar al cuerpo a combatir el cáncer, las infecciones y otras enfermedades como el lupus», finaliza el especialista.

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