Ourense lleva todo el 2018 fuera de plazo en el pago de las facturas

El cambio en la forma de contabilizarlo y la falta de liquidación del 2017, las causas


ourense / la voz

Hubo un tiempo no muy lejano en que se seguía con fervor la conocida como prima de riesgo, un medidor que marca la fiabilidad de la economía de un país. Ahora ya casi nadie repara en ella, pero en el Concello de Ourense gobierno y oposición tienen casi idéntica fijación por comprobar cada mes el período medio de pago de las facturas con proveedores municipales. Es, sin duda, un buen termómetro para comprobar cómo está de engrasada la maquinaria económica municipal. Pues bien, los datos de los últimos meses no son, ni mucho menos, para lanzar las campanas al vuelo. Todo lo contrario. En lo que va de año 2018, el gobierno de Ourense ha sido incapaz de meter en cintura este indicador económico y cumplir con los 30 días de plazo máximo para el pago de facturas que marca la normativa estatal vigente, que se puso en marcha para luchar contra la morosidad en las administraciones.

La situación parece que no va a mejorar en los próximos meses. En mayo, el último período del que hay dato computado, se marcó un récord en lo que va de mandato al demorarse el pago hasta los 77,94 días. Es una subida considerable con respecto al período anterior, cuando se había situado claramente fuera de los límites que marca la normativa al cerrar en 59,46 días. Para encontrar un mes en el que el Concello de Ourense hiciera los deberes en esta materia hay que retroceder hasta diciembre del año pasado (24,63 días). En la comparativa anual, que siempre suele ser un buen termómetro en este tipo de casos, se ve también un retroceso en la agilidad del pago de 55 días, ya que en ese mes se abonaban las facturas en el Concello en una media de 22 días.

Las causas de la demora

Las causas que justifican ese retroceso en la agilidad para pagar a los proveedores se reducen básicamente a dos. La primera de ellas no se puede achacar al gobierno local, sino que tiene que ver con un cambio en la fórmula para calcular el período medio de pago, que entró en vigor el pasado mes de abril, y que se ajusta a las exigencias de la Unión Europea y las diferentes plataformas que luchan contra la morosidad. Desde entonces, el plazo empieza a contar desde el momento en que se emita la factura, en lugar de cuando se supera el plazo legal establecido de 30 días. Es decir, si un proveedor presentó una factura en el Concello de Ourense por un servicio el pasado 1 de junio, hoy llevaría de demora 35 días con el nuevo sistema de cálculo. Con el anterior, llevaría solo 5 días. Tomando la cifra del último mes (77,94) si se contabilizara con el anterior sistema se rebajaría hasta los 47,94 días, todavía fuera de lo que marca la ley. «Parece una excusa pero es la realidad. Se ha cambiado el sistema y por eso se ha disparado la cifra», explica la concejala de Facenda, Ana Fernández Morenza.

El segundo motivo que está detrás del incremento en los retrasos para pagar a los proveedores sí que es imputable a la gestión municipal. Está relacionado con el cierre económico del ejercicio del año 2017, que todavía está pendiente de liquidación y, por tanto, no pueden abonarse las facturas que colean del año anterior pese a que existe remanente en caja. «Dinero hay para pagar esas facturas», tranquiliza la edila popular. El expediente se encuentra, según explica la concejala popular, en manos de la Intervención.

77,94 días

La última cifra

El período de pago del mes de mayo se disparó hasta los 77,94 días. Es la demora más alta en lo que va de mandato.

9,01 días

El período más corto

En el extremo contrario se encuentra el dato del mes de marzo del año 2017, cuando se pagó en una media de 9 días.

78,10 días

El anterior registro más alto

En enero del 2015, en la recta final del mandato del PSOE, se llegó a un retraso en el pago de facturas de 78,10 días. Era

El cierre del ejercicio también condiciona inversiones como el plan de obras

Pese a que pueda parecer lo contrario por el subidón que ha tenido en los últimos meses el retraso en el pago de las facturas, el Concello de Ourense cuenta con una buena salud económica. De hecho, a lo largo del mandato se ha logrado el objetivo de la deuda cero, a base de amortizar los préstamos que estaban pendientes y ante la imposibilidad de acometer muchas inversiones, debido a las limitaciones de la conocida como Ley Montoro. Sin embargo, mucho de ese dinero no puede ser utilizado para hacer frente a las deudas o proyectos pendientes, al menos hasta que se cierre el ejercicio económico del año 2017.

Ya redactadas

Una de las cuestiones que está pendiente y que más interés levanta entre los diferentes colectivos sociales es la finalización del conocido como plan de obras, iniciativa del movimiento vecinal. Están pendientes de ejecutar trabajos por un importe de ocho millones de euros. Los proyectos están elaborados y listos para ser licitados, pero el Concello de Ourense tiene las manos atadas para poder echar mano de ese dinero hasta que no se cierre el ejercicio contable del ejercicio anterior. Sobre este asunto fue preguntada la concejala de Facenda, Ana Morenza, durante la última junta de área, por parte del grupo municipal de Ourense en Común. Quería saber la marea si las modificaciones de crédito que estaban pendientes de la liquidación del ejercicio 2017 estaban ya redactadas. Según trascendió tras la reunión, la edila popular aclaró que sí que estaban ya listas desde hace tiempo.

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