«La construcción del puente fue el punto de la vida de mi abuelo»

Belén Arranz Díez habla con devoción de su abuelo Martín Díez de la Banda, autor del proyecto del Puente Nuevo

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ourense / la voz

Belén Arranz Díez habla con devoción de su abuelo Martín Díez de la Banda. En sus ojos se percibe no solo el orgullo familiar que siente sino también la pasión que debió heredar del artífice de una de las obras civiles más importantes de la ciudad: el Puente Nuevo

-¿Cómo vive la familia este aniversario?

-Sentimos una emoción inenarrable, porque supone poner en valor lo que para don Martín fue lo más importante y esencial de su vida. Y, al poner en valor esta obra, se puede admirar todavía más a un hombre del que yo te diría que por encima de su capacidad profesional, su saber hacer y su dedicación a los que amaba, a los ourensanos en este caso, estuvo su bondad de corazón. Fue un hombre fundamentalmente bueno.

-¿Qué recuerdos guarda de cómo fueron los años en los que se construyó el puente?

-Él fue un hombre entregado a la contrucción civil. Empezó en Oviedo a ser un profesional muy avanzado en cuanto al conocimiento y pruebas del hormigón armado y del trabajo con el hierro. Cuando vino a Ourense ya hizo algún que otro puente y fue desarrollando su capacidad constructora avanzada. En aquella época, los ingenieros de caminos eran profesionales que trabajaban de forma rutinaria. Si tenían que hacer algo se encargaba fuera. Por eso, lo más importante de la tarea que desarrolla en Ourense es que ni él ni la constructora con la que trabajaba se marcharon fuera a buscar el material. Todo lo trajeron de aquí. Le pasaba lo mismo que cuentan que a Gaudí con la Sagrada Familia: no había cenas, comidas, domingos, fiestas, el abuelo desaparecía. Fue un poco la batalla de mi abuela, con sus seis hijos.

-Terminada la obra, ¿se sintió orgulloso de lo que había hecho? ¿Fue consciente?

-Sí, claro. Pero también de los ourensanos y de toda la gente con la que había trabajado. En su despacho, mi abuelo tenía muchas fotografías de sus obras y recuerdos. Pero la más importante, la que siempre presidió nuestra casa, era el puente nuevo de Ourense. Él vivió con su imagen hasta el final de sus días. La construcción del puente fue el punto de la vida de mi abuelo, su culmen profesional.

-Fue importante la relación que mantuvo con el constructor para que la obra fuera perfecta.

-En Oviedo fue cuando comenzó a trabajar y a hacer prácticas con el constructor. Ese tándem fue importantísimo. También fue determinante que la ciudad de Ourense entendiera el proyecto. Primero quisieron hacer algo más trivial, un puente más. Pero amaba tanto a los ourensanos que hizo algo importante. El puente fue un acto supremo de amor a los ourensanos. De hecho ahora, a los cien años, los ourensanos lo festejan.

-Usted era pequeña cuando su abuelo falleció, pero ¿cuál fue el legado ourensano que dejó en la familia?

-Mucho, cuatro de sus hijos nacieron aquí. Ourense presidió nuestra vida, porque el puente de Ourense presidió nuestra casa. El hogar de un hombre es el lugar más íntimo y ahí lo tenía presente.

-¿Qué impresión tiene cuando ve el puente?

-Me parece que está hecho con amor, perfecto y equilibrado, pensado para muchas generaciones. Me transmite amor no solo por los que están sino por los que vendrán. Parece que fue hecho ayer. Es importante entender que dentro de 100 años, el río de la vida habrá traído a otros ourensanos, pero el Miño y el puente seguirán.

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