La nueva plaza de abastos abre a medio gas pero con buena acogida

Carnicerías, fruterías y queserías inauguraron ayer el mercado de la Alameda


ourense / la voz

El mercado de proximidad de la capital ourensana da un salto cualitativo. Después de varias décadas ocupando un edificio que necesita una reforma integral, los placeros comenzaron ayer una nueva etapa en un recinto construido a propósito para ellos en el último año y en el que tendrán que desarrollar su actividad durante el tiempo que duren las obras del inmueble antiguo, situado a unos metros.

«Estamos un poco desubicados, pero contentos de haber podido dar este paso por fin», resumía una placera, de las primeras en estrenar su puesto en la nueva ubicación de la Alameda. Se trata de una superficie de 1.552 metros cuadrados destinados a la venta de pescado, carne, frutas, verduras, pan, quesos y otros productos del rianxo en el que tendrán cabida un total de 47 puestos, incluyendo tres cafeterías.

Sin embargo, la actividad de compra en algunos -especialmente carnicerías, fruterías y queserías- contrastaba a media mañana con los ruidos de taladros y martillos de muchos expositores en los que aún se hacían los últimos retoques. Fue, de hecho, un comienzo a medio gas porque también fuera del recinto aún se estaban ayer retirando las vallas que han estado tapando la instalación durante las obras. Quedan por llegar todavía muchos comerciantes y se espera que para el viernes el recinto esté operativo al 100 %. Ese día la antigua plaza quedará cerrada, quién sabe por cuanto tiempo.

«Queremos que vengan los jóvenes»

Tras 43 años en la misma ubicación, la carnicería de María Paz Lloves Losada, se estrenó ayer en la Alameda. «Yo quería cambiarme porque Ourense merece que se arregle su mercado, y esto para ser provisional está muy bien», afirma. Calcula que harán falta al menos cuatro años para arreglar el otro edificio pero, por ahora, valora bien las primeras horas. «Estamos todos juntos y es todo más cómodo. Esperamos que venga gente joven a comprar; en el mercado se ahorra dinero y la calidad es la mejor», garantiza.

«Los puestos están muy a la vista»

Susana Losada es clienta habitual de la plaza de abastos y ayer no quiso perderse el estreno de la nueva ubicación en la Alameda. «Esto está bien, ha quedado bonito y están todos los puestos juntos, más a la vista; pero hay que reconocer que todo es más pequeñito», asegura. Ella seguirá con su costumbre habitual de comprar en la plaza y espera que muchos nuevos clientes se sumen, pero también que no quede en el olvido el arreglo del otro edificio, que considera «tradicional y emblemático».

«Esto supone un paso adelante»

«A la gente le ha gustado esto, hemos tenido buena venta para ser el primer día y teniendo en cuenta que mucha gente aún no sabe que estamos aquí», contaba Marcos Nóvoa Vidal, que tiene un puesto de pan. Para él es su primer trabajo como placero y ve bien la nueva ubicación. «Esperemos que a lo largo de esta semana se llenen todos los puestos y venga mucha más gente, pero desde luego este es un paso adelante para la reforma del edificio antiguo, que estaba muy abandonado», dice.

El recinto estará operativo también por las tardes para buscar nuevos clientes

A falta de que funcionase la línea telefónica, en la nueva instalación de la Alameda todo estaba ayer listo para que los primeros placeros en trasladarse pudiesen disponer de todos los servicios necesarios. En las primeras horas fueron muchos los ourensanos que se acercaron hasta el recinto para buscar a su vendedor habitual con el objetivo de hacer la compra diaria, mientras que otros curiosearon por la zona, muy visible para todos los públicos y en la que se han eliminado los obstáculos de accesibilidad. El objetivo para los comerciantes es dar un impulso a la venta de proximidad y para ello los placeros abrirán también por la tarde, desde las 18.00 hasta las 21.00 horas. Quieren adaptarse a los nuevos tiempos.

«A los clientes les gusta lo nuevo»

Margarita Otero es veterana en la plaza de abastos, donde lleva 46 años. Su puesto Frutas Margarita, se ubica ahora en la entrada del nuevo recinto. «Para ser el primer día, la valoración es buena, hemos visto a la gente contenta. Aquello estaba todo viejo y esto, tan nuevo, a los clientes les gusta», contaba ayer. Asegura que siempre ha deseado que arreglasen el edificio antiguo, pero, como todos, no sabe cuándo podrán regresar. «Sabemos que las cosas de palacio van despacio, así que ya veremos...».

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