«Interiorismo no es solo estética; la clave es que lo creado funcione»

Cuando estudiaban idearon una empresa que materializaron doce años después


OURENSE / LA VOZ

Quedamos en festivo. Marta y Silvia han pasado la jornada anterior en Asturias, supervisando un proyecto en el que están trabajando. Entre ida y vuelta, ocho horas de coche que doblarían al más pintado, pero que para ellas es una parte más del trabajo que realizan en el estudio de diseño y arquitectura de interiores Fasedos. La firma, creada en 2012, no ha parado de ampliar horizontes. «Ahora mismo tenemos proyectos en marcha en Vigo, Pontevedra, Santiago, Monforte, Madrid y Barcelona, además de en Asturias», señala Marta. Cuando se les pregunta si tienen ganas de que llegue el AVE, resoplidos y miradas al cielo que lo dicen todo. Pero aún así, no se plantean cambiar a otra ciudad con más facilidades de conexión con otros destinos. «Siempre tuvimos claro que queríamos mantener la identidad ourensana; no solo porque es una ciudad que nos gusta y tenemos nuestra familia; también creemos que es necesario apostar por Ourense y por el talento que hay aquí; que es mucho. Nosotros trabajamos de forma multidisciplinar con otros profesionales en el desarrollo de los proyectos y siempre que es posible echamos mano de los de aquí; salvo que el cliente llegue ya con una preferencia muy definida, por ejemplo, un arquitecto concreto con el que quiere trabajar», aclaran.

Silvia y Marta se conocieron estudiando y fue entonces cuando empezaron a madurar la idea de su proyecto empresarial. LLegaron a tenerlo prácticamente definido antes incluso de terminar su formación, pero no se lanzaron en el momento. «Teníamos claro que primero necesitábamos el contacto con el mundo real, porque cuando sales has adquirido muchos conocimientos, pero otra cosa es el mercado», explican. Así que ambas empezaron su trayectoria laboral por cuenta ajena y hasta que la llegada de la crisis se llevó por delante la firma en la que estaba Marta no decidieron que había llegado el momento: «Primero fuimos compañeras pero después llegamos a ser amigas. No supuso rescatar algo del pasado, porque en realidad nunca dejamos de tener contacto y hablábamos de ello a menudo», señala.

Lo cierto es que entre ambas se nota una conexión absoluta, especialmente cuando hablan de su profesión y de la filosofía que han intentado imprimir a su negocio. «Para nosotros es esencial vivir cada proyecto, desde el más pequeño al más grande, e intentar buscar esa solución que el cliente necesita» comenta Silvia.

El interiorismo, dice Marta, no es solo lo que se ve en ciertos programas de televisión. «Engloba mucho más que eso que se refleja en esos espacios televisivos, que se centran casi exclusivamente la parte de ejecución. Hay por detrás un trabajo de investigación, de planificación y de estudio; y en la solución para un espacio hay belleza pero es imprescindible la funcionalidad. Interiorismo no es solo estética; la clave es que lo creado funcione. Si no funciona, por muy estético que sea, no vale», sentencia Marta. En ese sentido apunta que el interiorista debe estar desde el inicio del proyecto «porque a veces se contrata al albañil, se hacen las cosas y luego contratamos al interiorista para que nos ayude. Eso es un error. Nosotros demostramos a nuestros clientes que con la intervención desde el principio le sale todo mejor, más personalizado para ellos y, además, más barato porque les ayudamos a hacer control del presupuesto y a planificar la reforma desde el principio; sabiendo qué queremos hacer y cómo lo vamos a hacer para evitar sorpresas que al final van sumando gastos».

«Nos gusta hacer cultura de nuestra profesión», apunta Silvia, que explica que, desde que comenzaron su andadura, han notado una importante evolución en los clientes, tanto en los que buscan soluciones para su vivienda como en los que las necesitan para locales comerciales; pero aún cree que es necesario seguir explicando que la labor de un interiorista va más allá de colocar una lámpara o un mueble determinado en un espacio. «Yo doy cursos en la Universidad Popular y lo hago solo y exclusivamente para hacer llegar a los ciudadanos lo que es un interiorista», añade Marta.

Silvia Fernández Fernández. Marta Álvarez Borrajo.

quiénes son

Silvia Fernández Fernández. Nació en Suiza en 1977 y Estudió en la Escuela de Arte y Superior de Diseño Antón Faílde. Acumuló 15 años en firmas del mueble y la construcción antes de lanzarse a su propio negocio. Aficionada al cine de autor, ahora confiesa que se traga todas las infantiles acompañando a su hijo. También le gusta la pintura, aunque ya no recuerda la última vez que dispuso de tiempo para los pinceles.

Marta Álvarez Borrajo.Nació en Ourense en 1974 y, como su socia, estudió en la escuela Antón Faílde. También ella acumuló experiencia del mercado laboral por cuenta ajena, en un estudio de arquitectura, antes de decidirse a probar por su cuenta. Madre de dos niñas, le encanta la naturaleza y comenta que salir a pasear por el campo es su mejor remedio contra el estrés; de hecho participa en caminatas y rutas de senderismo.

«El interiorismo requiere conocer al cliente, sus gustos y sus necesidades»

Marta y Silvia explican que el trabajo en locales y el de viviendas tiene algunas diferencias. «En el comercial no solo trabajamos para nuestro cliente, trabajamos también para los clientes de él. En este campo, el interiorismo es un instrumento de venta y hay que saber hacer, además de un espacio funcional, que ese público encuentre un establecimiento en el que se sienta a gusto y le apetezca estar». Cuando el encargo es para un hogar «necesitamos conocer bien a nuestro cliente, sus gustos pero también sus necesidades y para ello hay que saber sus costumbres; así que, además de lo técnico, somos también algo psicólogas», dicen.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

«Interiorismo no es solo estética; la clave es que lo creado funcione»