El comercio minorista afronta la peor primavera en ventas de los últimos años

«Así es complicado mantener la actividad», dice el presidente de Ourense Centro

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ourense / la voz

El tiempo, el mal tiempo, ha sido el principal tema de conversación de las últimas semanas. Los ciudadanos ansían poder por fin dejar los abrigos y los paraguas en casa -algo que parece que por fin va a empezar a ocurrir- pero quienes más desean que las nubes de disipen de una vez y se disparen los termómetros son los comerciantes, que están viviendo una de las peores primaveras en ventas de los últimos años.

«La valoración no puede ser más negativa», reconocía ayer mismo Beatriz Gómez, presidenta de la federación provincial de comerciantes, que asegura que la situación es mala no solo en la capital, sino en toda la provincia. «Las asociaciones comarcales tienen la misma sensación, el mal tiempo ha hecho que apenas se haya vendido nada, a excepción de las prendas enfocadas a ceremonia, que son lo que están salvando estos meses», advierte.

Asegura que hasta el momento «nadie ha querido comprar prendas de primavera porque no se podían usar» y se fija en que, aunque ahora empiece el buen tiempo, quedan apenas quince días para el comienzo oficial de las rebajas. «Somos bastante pesimistas, las perspectivas no son buenas a corto y medio plazo, pero el comercio se está esforzando mucho por sobrevivir», dice, recordando además que este sector sufre las consecuencias «de la inestabilidad política y económica que estamos atravesando».

Parecida es la opinión de Luis Rivera, presidente del centro comercial abierto Ourense Centro, que aglutina a los establecimientos del centro de la capital de As Burgas. «En estas condiciones es complicado mantener la actividad», reconoce, asegurando que las bajas ventas afectan especialmente a textil y calzado, los más dependientes de la climatología. No descarta que, con este panorama, pueda haber cierres en los próximos meses. Ahora mismo es mucho el excedente que se guarda en los almacenes de las tiendas y no en todos los casos se podrá vender con el margen suficiente para mantener la actividad.

Mientras, en los comercios tratan de salvar la campaña como pueden. «El tiempo afecta a las ventas, eso es indiscutible», dice María Angélica Rodríguez, propietaria de Modas Angélica, en la plaza Paz Nóvoa. Es clara al afirmar que lo que más se ha vendido en las últimas semanas han sido cazadoras. «El mal tiempo nos incita a comprar y los meses de mayo y junio están siendo malos. Ahora encima llegan las rebajas, con lo que corremos el riesgo de que muchos clientes esperen a que empiecen para comprar», explica la comerciante. No obstante ella procura dinamizar las ventas como puede y no faltan entre las propuestas que ofrece a sus clientes los sorteos, los desfiles y las promociones. «Tenemos mucha presencia en las redes sociales, intentamos movernos para que la gente se anime a pasar por la tienda y comprar, debemos hacer todo lo que podamos», defiende.

Las tiendas de la rúa da Paz «salen a la calle» para atraer clientes

Quedarse de brazos cruzados a la espera de que el tiempo cambie y los clientes se decidan a entrar por la puerta y comprar algún artículo puede ser una alternativa para algunos comerciantes, pero otros, los más, buscan fórmulas para captar al comprador. Ejemplo de esto son los comerciantes de la rúa da Paz. Esta tarde, entre las 17.00 y las 21.00, bares y comercios de la céntrica zona saldrán a la calle para que todos los que transiten por esa calle vean lo que ofrecen. Además, quienes se animen a comprar podrán hacerlo con un 15 % de descuento.

La iniciativa, denominada Shopping na rúa, cuenta con el apoyo de todos los negocios, que tratan como sea de buscar oportunidad de venta tras una temporada mala para todos. «Con esta acción lo que intentamos es atraer al público y que se anime un poco. Cada vez que nos juntamos los comerciantes de esta calle el tema de conversación es siempre el mismo, el mal tiempo que ha hecho en las últimas semanas y lo que eso está afectando a las ventas», explica Sandra Ferro, propietaria del establecimiento Le Carrousel, de moda. Asegura esta emprendedora que, con iniciativas «casi desesperadas» como la que van a poner en marcha esta tarde quieren que los clientes potenciales por lo menos se paren. «Esta calle tiene mucho tránsito, eso es verdad, pero a la gente no le apetece comprar, así que hoy seremos nosotros los que estaremos también en la calle, con nuestros productos, para que nos vean, explica

Respecto al descuento del 15 % asegura que lo harán porque será otro aliciente más para los compradores, si bien no están por la labor de que este tipo de dinámicas se instalen en el día a día del comercio. «No somos partidarios porque la gente ya está muy acostumbrada a esperar a que los productos tengan descuento, pero ahora estamos ya casi a mediados de junio y quedan pocas semanas para que comiencen las rebajas de verano, así que hemos pensado que sería buena idea tener ese pequeño detalle con los clientes», argumenta Sonia Ferro.

En su caso, asegura que la venta de artículos enfocados a ceremonias está salvando la temporada de ventas, ante la escasa demanda de las prendas de calle. «Ya veníamos de una temporada de invierno mala y ahora este mal tiempo nos está afectando un montón a todos, si llueve o hace frío, a la gente no le apetece comprar», reconoce. Cifra en un 50 % la reducción de ventas respecto al año pasado y tiene claro que gran parte del excedente que tiene lo tendrá que comercializar ya en rebajas.

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