«El empresario debe comprometerse con el entorno en el que se encuentra»

Francisco Rodríguez, que fue durante dos décadas líder de la patronal ourensana, elige la praza del Corregidor como su rincón, en parte por la escultura de su amigo Buciños


ourense / la voz

El año pasado la Confederación de Empresarios de Ourense celebró sus cuatro décadas vida. Gran parte de ese tiempo, de hecho la mitad, a la cabeza de la entidad estuvo Francisco Rodríguez, quien cogió las riendas en 1993 y se marchó en 2013. Desde entonces ha desaparecido de la vida pública para centrarse en sus negocios, entre ellos la dirección de la constructora Proyecon, que él mismo fundó cuando apenas tenía 30 años.

En realidad, aquella era la segunda constructora que ponía en marcha, la primera había sido Oteca, que llegó a ser una de las principales de Galicia. «Yo siempre tuve esa inquietud», asegura ahora, recordando que con solo 16 años comenzó a colaborar en una empresa ourensana de publicidad. Se marchó a estudiar a Barcelona y, al comenzar a construirse las autopistas del mediterráneo, entró en ese negocio. Años más tarde regresó a su tierra natal y ya tenía su propio negocio en marcha cuando empezó a ocupar cargos de responsabilidad, primero en la asociación de constructores y luego en la CEO y en la CEG. Dice, y repite, que no fue por voluntad propia.

«Yo nunca quise ser entrar en nada de eso, pero hay presiones internas, gente que me decía ‘mellor que te presentes tí, que isto levalo fácil’. El caso es que me convencieron y cuando me convertí en presidente de los empresarios se desató una polémica porque algunos pensaban que era una jugada para buscar la presidencia de la Xunta, la gente veía una conspiración». Asegura además que el cargo, que no es remunerado, resultó no ser tan fácil como le habían asegurado. «Tú te montas en la bicicleta, pero si no pedaleas te caes, y si tienes amor por el trabajo bien hecho, te vas liando y van pasando los años», advierte. A él, concretamente, le pasaron veinte, hasta que en 2013 decidió dejar por fin la confederación. Después de varios mandatos en los que él había sido elegido por aclamación, la CEO se enfrentó a unos comicios muy reñidos. «Cuando yo me hice cargo de la entidad nadie quería ser presidente; aún recuerdo que me costó horrores montar la primera directiva. Luego dejé una confederación en la que había enfrentamientos por el liderazgo. Bueno, pues bienvenido sea el cambio», dice.

En aquellas votaciones, Flora Castro, quien había estado en el equipo directivo de Rodríguez, se enfrentó con José Manuel Pérez Canal, quien finalmente resultó vencedor. «El desenlace fue un poco duro», reconoce Rodríguez, que aún hoy mantiene que Flora hubiese sido una «buena presidenta». Lamenta, y no le duelen prendas al reconocerlo, no haberse significado más para apoyarla. «Creo que Flora hubiese sido una buena presidenta, porque es muy inteligente, muy válida y conocía muy bien la CEO; y tengo que decir que Canal lo está haciendo bien, en mi opinión, pero yo entonces veía a Flora mejor candidata y me quedó un sabor agridulce por haber sido neutral y no haberme posicionado de una manera grosera a favor de ella».

Pero pasó lo que pasó y Francico Rodríguez puso fin a una etapa de su vida. «Me fui, desaparecí y ahora esto y contento», resume. De aquella época, eso sí, tienen muchas vivencias, como el proyecto de cambiar la sede de los empresarios, que bajo su mandato se trasladó desde el edificio sindical hasta una sede propia en el casco histórico de la capital. «Muchos pensaban que aquello era absurdo», rememora.

Asegura también que a lo largo de esas dos décadas la clase empresarial ourensana se transformó, y para mejor. «El nivel cultural del empresario ha dado un salto cualitativo importante», asevera, añadiendo que «yo siempre propugné por la responsabilidad social del empresario porque creo que debe comprometerse con sus colaboradores y también con el medio social, económico y medioambiental, sin negar la mayor de una empresa, que es obtener beneficios. Y creo que en esto se ha cambiado mucho; en mi juventud existía el empresario patrón, mientras que ahora esa figura forma parte de un equipo y reconoce lo que este hace».

«Si fuésemos una sociedad madura, hubiésemos potenciado las Cámaras»

Francisco Rodríguez elude entrar en polémicas como la inexistencia de un plan urbanístico en Ourense, que tanto critican en su sector, pero sí valora lo ocurrido en la Cámara de Comercio, desde diciembre intervenida por la Xunta. «Si tuviéramos una sociedad madura y democrática, tendríamos que haber potenciado las Cámaras de Comercio. Se reforzarían al quitar la obligatorieddade de los pagos, porque el empresario se sentiría responsable de mantenerla, pero eso no ha ocurrido», lamenta, destacando el papel que hicieron el último presidente y su equipo.

Tampoco le gusta la situación en la que se encuentra la Confederación de Empresarios de Galicia, CEG, de la que también fue vicepresidente. «Tiene que haber una cultura de implantación territorial», razona. Y dice más. «Estas luchas el empresario ni las entiende ni las perdona, y lo que va a pasar es que van a proliferar los círculos de empresarios, que son grupos elitistas de personas que se representan a sí mismas y no a la masa empresarial».

Quién es. Profesión. Su rincón.

Quién es. Francisco Rodríguez García nació en Ourense en 1945.

Profesión. Es empresario. La primera compañía que fundó fue Oteca, de la que se terminó marchando. Después montó Proyecon, y también otras firmas.

Su rincón. La plaza del Corregidor. La elige por la escultura de Otero Pedrayo firmada por su amigo Buciños. También por la infancia. Recuerda que cuando era niño, y la plaza de tierra, pasaba las tardes jugando allí.

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«El empresario debe comprometerse con el entorno en el que se encuentra»