Javier Barreira: «El guionista está despreciado»

Acostumbrado a escribir para producciones cinematográficas, su estreno más reciente no es un film, si no un libro. Hablamos con el guionista ourensano premiado con un Goya por Tadeo Jones


Javier Barreira (Ourense, 1967) pertenece al exclusivo club de los gallegos con Goya. Acostumbrado a trabajar en guiones para películas de animación, decidió salir de su zona de confort y escribir una novela de espías. Hablamos un rato por teléfono de eso y de unas cuantas cosas más: desde la vida en Madrid, al día en que se metió en una lavadora.

-Acaba de publicar «Occidente, llorarás por mí» (Kolima books) ¿Y ese cambio de registro?

-Ha sido algo raro porque no me veía capacitado para escribir algo tan largo. Pero la verdad es que de vez en cuando leía alguna cosa que me hacía pensar: «No debe de ser tan complicado». Fue como un reto personal. La escribí para mí, pero me llamaron de una editorial interesados en publicarla y... encantado de la vida

-Se ha ido al mundo yihadista ¿Le inspiró algún atentado??

-No. La empecé a escribir en 2010, cuando este mundo no estaba tan candente. Pero me pareció más interesante que el mundo de la mafia o los rusos.

-Seguro que escribe pensando en el cine.

-En este caso no pensaba en una adaptación. Era algo para probarme. Aunque, quieras que no, acabas haciendo algo muy visual, adaptable. Pero no era lo que pensaba en principio.

-¿Es más difícil escribir para niños?

-Pues no sabría decir. No tengo ego de autor. Vengo del mundo del guion, en el que te encargan una cosa y te adaptas. Solo pienso en que si yo fuera el lector, qué me gustaría leer. Lo que sí puedo decir es que ha sido divertido por la novedad.

-El guionista parece un poco el pariente pobre del glamuroso mundo del cine. ¿Es así?

-Sí. El guionista es el único que empieza de cero. Todos los demás que forman parte del proceso parten de algo. Solo por eso ya podríamos decir que el guionista es el más importante. Sin embargo, su trabajo es el que retoca todo el mundo. Sí, el guionista está despreciado. Yo creo que por ignorancia.

-¿Y le molesta mucho eso, la intervención permanente en su trabajo?

-A veces no sienta bien, pero depende de con quien trabajes. Si aporta buenas ideas y lo explica bien, me parece genial. Pero hay gente que no tiene ni idea y necesita decir algo para que los demás vean que tiene presencia, que está ahí. Eso es desesperante, aunque por otro lado es muy español: todo el mundo sabe de todo.

-¿No le gustaría dirigir?

-Sí. Es una aspiración que tengo. Ya lo hice en el teatro y ahora le estoy dando vueltas a un par de cosillas, aunque van algo lentas.

-¿Cuál fue la última película que vio en el cine?

-Hummm. Déjeme pensar... (Después de un rato) ¡Un lugar tranquilo!

-¿Cómo era de niño?

-Bastante travieso, pero por inquieto. No era de los que iban por ahí rompiendo farolas, pero sí hice mis travesuras.

-Cuente alguna.

-Uf, hay muchas. Un día me metí dentro de la lavadora. Y otra vez, en cuanto llegué a abrir la puerta de casa, me fui. Mis padres me encontraron en la calle.

-¿Le echaron de clase alguna vez?

-Sí, alguna vez. Una o dos nada más. Lógicamente, por malentendidos, ja, ja.

-¿Qué le gusta hacer cuando no trabaja?

-Andar en bicicleta sobre todo.

Me relaja, porque me paso muchas horas sentado, así que me gusta salir con la bici y perderme una mañana entera.

-Defínase en pocas palabras.

-Soy optimista y una persona que piensa que nunca es demasiado tarde para lo que sea.

-¿Celta o Dépor?

-Aunque solo sea porque tengo a casi toda mi familia en A Coruña, Dépor. El fútbol me interesaba más antes.

-¿Qué tal en la cocina?

-No soy un experto, pero me defiendo.

-¿Sabría hacer un caldo gallego?

-Sí, sí que lo haría.

-En Madrid, ¿qué es lo que más extraña de Galicia?

-Sin duda, el mar. En Madrid consigues todo lo que quieres, pero la calidad de vida brilla por su ausencia.

-¿Tiene un lugar favorito?

-El Valle de la Muerte, en California. Hay cero ruido, cero vegetación. Si se puede escuchar el silencio, se escucha allí.

-¿Qué se le da bien?

-No sé. Tal vez gestionar conflictos entre la gente.

-¿Y qué se le da mal?

-Todo lo que tenga que ver con las matemáticas. Soy un cero a la izquierda, nunca mejor dicho.

-Una canción.

-La chica de ayer, de Nacha Pop.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-No tener demasiadas cosas de las que arrepentirse, estar bien con uno mismo. A partir de ahí viene todo lo demás.

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