«Vi pasar a todos los alcaldes de la democracia y todos fueron especiales»

Manolita Iglesias Domínguez acaba de jubilarse después de 44 años en el Concello, 14 de ellos como conserje


ourense / la voz

A poco que uno rasque entre bambalinas del Ayuntamiento de Ourense se da cuenta de que Manolita Iglesias Domínguez es una persona querida en la casa grande. Es algo que se constata en el momento en que se hizo la entrevista para este reportaje, ya que no para de saludar a derecha e izquierda todo el tiempo. Siempre con una sonrisa, solo recibe palabras de cariño. Acaba de jubilarse hace apenas unas semanas y muchos ya la echan de menos en la entrada de la consistorial. Manolita comenzó como limpiadora en el Ayuntamiento cuando tan solo tenía 21 años en el Colegio Hogar de Mariñamansa. A los diez años fue trasladada a la consistorial. Con la privatización del servicio fue recolocada como conserje en la primera planta. Trabajaba por las tardes y acabó por convertirse en la mejor guía para los turistas.

Cuando se le pregunta que tal lleva la vida como jubilada, tuerce el gesto: «Echo mucho de menos mi trabajo, la verdad es que me encantaba y eso que cuando me dijeron lo de conserje tenía muchas dudas, pensaba que me iba a aburrir y reconozco que al principio lo pasé mal». Mucho antes de acabar en ese puesto, Manolita Iglesias ya corría y jugaba entre los soportales de la plaza Mayor. Nació a escasos metros del que luego fue su centro de trabajo. «Cuando venían los turistas yo les mandaba hasta As Burgas. Les explicaba el camino y le contaba lo que hacíamos de pequeña. Con mis seis hermanas, cuando no había agua en el casco histórico, íbamos todas felices a los lavaderos de la Alameda a lavar los pollos».

Para Manolita todos los alcaldes que pasaron desde que trabaja en el Ayuntamiento se merecen su respeto y cariño. Reconoce que se le mete en un aprieto si se le hace escoger solo a uno: «Vi pasar a todos los alcaldes, porque cuando yo entré no había democracia y todavía estaba la foto de Franco. Para mí fueron todos muy especiales», asegura antes de recordar uno de los momentos que recuerda con más tristeza. «Don Francisco (Rodríguez) para mí es una gran persona. Cuando sucedió el problema que tuvo aquí- la detención en la operación Pokémon y su posterior dimisión- yo lo pasé mal. Él fue quien arregló el salón de plenos». Y es que para Manolita Iglesias esa es la joya de la corona del Concello. Durante los catorce años que estuvo de conserje fue su mejor valedora. Cada vez que un grupo de turistas llegaba de visita, ella se encargaba de enseñárselo. Explica que todo el mundo queda muy sorprendido. «También les llama mucho la atención el escudo de la vidriera de la escalinata», añade.

A lo largo de sus 44 años en el Concello, las anécdotas se agolpan en la memoria de la funcionaria ya jubilada. Elige una. Hace siete años el jefe de servicio le pidió que conectara la calefacción por la tarde para que saltara de forma automática por la mañana. A ella se le olvidó y cuando se dio cuenta a las cinco de la madrugada no dudó en levantar a su marido de la cama: «Me puse la bata, me trajo en el coche, bajé al sótano, encendí la calefacción y volví para casa. Y no me pesó hacerlo».

Ahora toca centrarse en la familia. Tiene dos hijos y tres nietos. Pide -y quien le puede negar algo a Manolita- que se destaque que uno de sus hijos tiene un negocio de venta de pollos y comida para llevar (A Píntega) en A Valenzá que asegura que es una delicia.

Quién es. Qué hace. Su rincón.

quién es

Quién es. Manolita Iglesias Domínguez. Acaba de cumplir 65 años. Nació en la rúa Padilla, en pleno corazón histórico de la capital ourensana.

Qué hace. Recién jubilada, trabajó durante 44 años en el Ayuntamiento de Ourense. Comenzó de limpiadora, pero en su última etapa fue conserje, un trabajo que le apasionaba.

Su rincón. La plaza Mayor. La zona monumental fue su patio de recreo cuando era tan solo una niña y después se convirtió en el lugar de su centro de trabajo.

«Lloré muchísimo cuando me tocó encender las luces de Navidad»

Hay instantes que no se olvidan en la vida. Por insignificantes que puedan parecer para otros, quedan marcados a fuego en la memoria y en el corazón. En la biografía de Manolita Iglesias Domínguez uno de esos momentos es justo cuando el alcalde de Ourense, Jesús Vázquez, le comunicaba por sorpresa que sería la encargada de encender el alumbrado navideño en el año 2015. Era a finales de noviembre y a Manolita se le iluminó la cara. «Es solo tocar un botón, pero lloré muchísimo cuando me tocó encender las luces de Navidad. Yo no sabía nada y cuando me lo dijo el alcalde delante de todos, no me lo podía creer», explica.

Lo primero que hizo nada más encender el alumbrado fue correr para llamar a sus hijos y contarle el momento tan especial que acababa de vivir. «Fue como si me tocara la Lotería», asegura. Sobre Jesús Vázquez subraya que es una persona «muy educada y amable». Lamenta la compleja situación política que vive y no poder estar hasta el final del mandato: «Estaba muy cómoda».

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