La investigación judicial sobre el crimen del cura de Vilanova sigue avanzando hacia el archivo

La Audiencia envía la causa a la fiscalía para un último informe antes de cerrar el sumario sin acusados

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ourense / la voz

La Guardia Civil sigue trabajando para llegar al esclarecimiento del crimen del cura de Vilanova, Adolfo Enríquez, el 15 de marzo del 2015. El asunto no ha caído en el olvido como han reiterado este mes, en distintos actos, tanto el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, como el subdelegado de Ourense y distintos mandos de la Guardia Civil. La actuación de los equipos de policía judicial de la comandancia de Ourense cuenta con el apoyo de unidades de élite como la UCO. En el plano judicial, sin embargo, desde que el pasado 15 de enero dictó la jueza de Celanova el auto de conclusión de sumario, sin imputar a nadie la muerte, la causa estaba condenada al sobreseimiento provisional y archivo. Y ese camino está siguiendo. El penúltimo le corresponde a la fiscalía.

La Audiencia Provincial, que es el órgano competente para resolver este asunto al tratarse de un sumario, ha enviado la causa al ministerio público. Salvo imprevistos, será un trámite más. Se trata, formalmente, de dar conocimiento a la fiscalía con el fin de que pueda hacer alguna nueva proposición de prueba. O, como parece probable, quede instruida sobre la situación, sin más pronunciamientos, al no haberse producido novedades, ni haber dado fruto las últimas pesquisas.

La resolución del Juzgado de Celanova, de enero pasado, muestra contradicciones entre los sospechosos, pero constata la ausencia de elementos objetivos para imputarles la muerte.

Sobre los dos croatas detenidos en su día por la Guardia Civil -uno de ellos vecino de la ciudad y entonces residente en Cantabria el último- no aparecieron pruebas o indicios suficientes para incriminarlos. De hecho, cuando fueron detenidos en enero del 2016, el fiscal no había llegado a pedir el ingreso en prisión, al estimar que carecía de elementos para poder sustentar la petición con la solidez necesaria para que la jueza la atendiera.

La libertad de los dos investigados había causado una gran desazón entre los feligreses y vecinos de Adolfo Enríquez, el cura de Vilanova, que era muy persona muy querida en la zona.

La Guardia Civil, no obstante el previsible archivo judicial de las diligencias, mantiene la tensión para intentar aclarar el caso. El hecho de que haya desaparecido la imagen de la Virxe do Cristal deja abierta una vía para que surja alguna nueva vista, si es que la pieza, de gran valor sentimental en la comarca, llega a aparecer en algún momento.

Sin ayuda exterior

No había ahorrado esfuerzos los investigadores, que en todo momento contaron con apoyo de la fiscalía y del juzgado. Medidas como la instalación de micrófonos ocultos en los coches de los sospechosos, o pinchazos de teléfono, contaron con amparo legal, pero solo sirvieron para constatar el extremo cuidado con el que se comunicaban los sospechosos y cómo, en ocasiones, buscaban vías alternativas de comunicación, acaso por sospechar que se les vigilaba.

Los esfuerzos desarrollados en Ourense se estrellaron, sin embargo, cuando desde el juzgado de Celanova se pidió ayuda en Irlanda, Luxemburgo y EE. UU. para buscar pistas que los sospechosos hubiera podido dejar en redes sociales y aplicaciones, como Facebook o Skype.

Las sospechas sobre los croatas investigados y en su día detenidos fueron insuficientes

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