Nadie vence ni convence


Si algo dejaban claro los resultados de las últimas elecciones municipales en la ciudad de Ourense es que nadie ganaba. Al menos, nadie ganaba del todo. Sí vencía el PP, por el número de votos, pero el sistema se encargaba de quitarle brillo a ese resultado, dejando a los populares con diez concejales y, durante tres años, en una notoria minoría. No había vencedores por mucho que los ocho concejales de Democracia Ourensana y los tres de Ourense en Común fuesen, para ellos, victorias. Y había algunos vencidos, como un PSOE y un BNG que venían de gobernar y tuvieron que digerir la derrota de perder concejales, tantos que los nacionalistas desaparecieron del salón de plenos.

Lo que se ha venido a confirmar con el transcurrir del mandato es que tampoco ganaron los ciudadanos. Ellos son los grandes perjudicados del bloqueo político en el que está sumido el Concello de Ourense y que, según los resultados de la encuesta de Sondaxe, se mantendría si ahora volvieran a las urnas para elegir a sus representantes más próximos.

En el 2015 la ciudad suspiraba por una normalidad y una tranquilidad que le habían hurtado acontecimientos políticos y judiciales que ahora parecen la prehistoria. Qué tiempos. Qué lejos. Los primeros días -a lo mejor porque era primavera y hacía sol- todo parecía normal. Ay. Qué alivio. No había movimientos bruscos. Lo que ocurrió después es que, de tanto estar quieta, la ciudad se paralizó. Con la perspectiva que da el tiempo podemos decir que las buenas intenciones, la mejor de las voluntades, no resultan suficientes para mover una ciudad (incluida la pequeña ciudad que es la Casa do Concello).

Los resultados que ahora arroja la encuesta transmiten un mensaje claro, a quien quiera escucharlo. Gobierno y oposición no vencen pero, sobre todo, no convencen. Nadie despunta en sus resultados, nadie mejora en las notas y el único cambio, la irrupción de Ciudadanos, solo viene a confirmar que algunos demandan un cambio.

Nadie dijo que gobernar fuera fácil ni que resultara sencillo hacer oposición ante una minoría. Pero lo que están diciendo los ourensanos alto y claro es que lo que se ha hecho hasta ahora no sirve para aprobar. Y menos para sacar buena nota. Al final no se trata de sacar buena nota si no de sacar cosas adelante. El pleno (si llega a celebrarse) en el que mañana se abordarán los presupuestos de una ciudad que lleva cuatro años con ellos prorrogados es solo una muestra de por qué los ourensanos contestan como contestan cuando les preguntan por su voto.

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