«De Galiciencia podría salir un Nobel»

De Ourense a Los Ángeles para recalar en Barcelona, el camino de un joven que halló su vocación en la feria científica

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redacción / la voz

Jorge Otero (Ourense, 1996) siempre tuvo claro cuál sería su futuro. «Desde muy pequeño -admite- supe que quería ser científico». Pero no sabía muy bien cómo conseguir su objetivo ni hacia qué área enfocar su carrera. Hasta que cuando estudiaba ESO decidió formar parte de las Aulas Tecnópole, un programa de capacitación en habilidades científicas e innovadoras organizada por el Parque Tecnolóxico de Galicia y financiado por la Consellería de Economía. Primero empezó como colaborador y luego, ya en bachillerato, se animó a participar, junto con otros dos compañeros, en Galiciencia, la mayor feria científica de la comunidad y la cantera de nuevos investigadores, que precisamente hoy inicia una nueva edición en Ourense.

Presentaron un sistema de detección de lluvia ácida en suelos y plantas y métodos para contrarrestar sus efectos. Ganaron. Y también se impusieron en el certamen nacional, Exporecerca, que se celebra en Barcelona. Fue su billete para la Intel International Science and Engineering Fair de los Ángeles, que reunió los mejores trabajos del mundo en ciencia y tecnología realizados por jóvenes preuniversitarios.

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«No ganamos porque había muchísimo nivel y teníamos que defender el proyecto en inglés, pero solo haber llegado allí fue un premio increíble», recuerda Jorge Otero, que también obtuvo una recompensa inesperada: encontrar su verdadera vocación. Cuatro años después prepara su grado en Nanotecnología en la Universidad Autónoma de Barcelona. «En los proyectos me di cuenta -apunta- que no quería ceñirme solo a la Física, la Química o las Matemáticas, sino que quería ponerlas todas en juego, hacer algo interdesciplinario, y la nanotecnología combina todos los campos». Tampoco parece nervioso ante la próxima defensa de su trabajo de fin de grado. Más bien se muestra confiado. Sabe que la preparación que ha recibido de su participación en las ferias científicas es una importante baza a su favor.

«Aprendes a ser resolutivo»

«Me han dado muchas cosas. Primero -explica- porque te dan puntos a nivel curricular, lo que te ayuda a la hora de pedir de prácticas. Pero, sobre todo, porque la preparación que tuvimos te hace ser más resolutivo a la hora de enfrentarte a los retos, porque ya vas mucho más rodado y no te coge de nuevas».

De las pasadas lecciones también mantiene en activo una fundamental para el trabajo de alguien que aspira a dedicarse a la ciencia: trabajar con un método. «Cuando era niño quería investigar, pero no sabía ni qué ni cómo investigar. En las Aulas Tecnópole me enseñaron a trabajar con el método y a hacer algo que es muy importante: no solo hay que hacer un buen proyecto, sino también ponerlo en valor, saber transmitirlo y lucirlo para defenderlo en público».

Jorge Otero habla con fluidez y confianza, porque a sus 22 años tampoco tiene dudas sobre el camino a seguir. «Me dedicaré -dice? a la ciencia». Y ahora sí sabe en qué investigar. Una vocación que desde hoy también podrían encontrar los 150 jóvenes que participan en Galiciencia. «¿Que si de aquí podría salir algún Premio Nobel en el futuro? Podría ser, por qué no, porque para tener posibilidades hay que sembrar primero, y cuanto más sembremos en Galiciencia más posibilidades tendremos». Es su vaticinio.

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