La ciencia más allá del laboratorio

Los estudiantes de San José-Josefinas realizaron tres experimentos que presentan en Galiciencia

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ourense / la voz

«En Cataluña, por ejemplo, estos trabajos son obligatorios y les cuentan para nota. Aquí son voluntarios todavía y sin embargo es algo a lo que le sacan partido para ampliar conocimientos y para el futuro. Porque cuando tengan que hacer un trabajo de fin de grado o de máster, el procedimiento va a ser el mismo», explica Carlos Pérez, profesor de Física y Química en el colegio Josefinas. Se refiere a los proyectos que los alumnos presentan para participar en ferias científicas como Galiciencia, que empieza hoy en Ourense y que recibe a estudiantes de toda España.

Este centro en concreto es asiduo a la cita y el año pasado ya presentó dos proyectos, uno de los cuales fue premiado en la feria internacional de Brasil y en Exporecerca, que se celebra en Barcelona. En esta ocasión ocho alumnos presentarán tres trabajos realizados a lo largo del curso.

Sara Fernández y Laura Novoa mostrarán a los asistentes en qué consiste su estudio de la eficacia de la mayéutica de Sócrates a través del formato de WhatsApp en la enseñanza de las ciencias. «Se nos ocurrió en una clase de segundo mientras nuestro profesor estaba explicando los cuadros atómicos. Nos parecieron muy aburridos y decidimos buscar una manera más didáctica de aprender lo mismo», cuenta Sara en el laboratorio del colegio. Fue así como llegaron a la conclusión de que era necesario probar nuevas metodologías que mejorasen la atención del alumnado y la comprensión de los modelos atómicos. Para ello simularon una conversación por WhatsApp entre John Dalton, Joseph J. Thomsom, Ernest Rutherford y Niels Bohr -padres de los modelos atómicos- como si fuesen contemporáneos y debatiesen a través de la aplicación de mensajería instantánea. «Hicimos un vídeo con capturas de pantalla de la conversación, porque no podemos llevar los móviles a clase, y evitamos las faltas de ortografía que más se cometen a nuestra edad», aclara Sara.

Lo han probado en un aula mientras en la otra se explicaba por el método tradicional lo mismo. Y no solo mejoraron las notas considerablemente en la clase que visualizó el vídeo, sino que también hubo menos suspensos. «En materias con mucha teoría o con contenidos densos como Biología o Lengua también se podría probar -añade Laura- y también podríamos enseñarle a otros profesores cómo usarlo porque es más didáctico para nosotros y ellos no se cansan de repetir siempre lo mismo».

Pero ellas -que ya ganaron el Premio Luis Freire de Investigación Científica en A Coruña- no serán las únicas que presenten sus proyectos en Galiciencia. Diego Sánchez, Pablo Valado y Brais Menor -que ya participaron el año pasado en esta feria y quieren repetir la experiencia- decidieron investigar cómo se puede determinar la adulteración a la que ha sido sometida la miel, en la mayoría de los casos por adición de agua, y si ha perdido propiedades a consecuencia de esa alteración. «Utilizamos los efectos Wiessenberg, Barus y Kaye con propiedades diferentes mediante los que se puede conocer, estimadamente, el porcentaje de miel y de agua que hay. Y el proceso de averiguación se puede hacer en casa para saber si la miel que se toma es buena o no», explica Diego. «Lo más complicado es saber interpretar los datos para traducirlos en porcentaje de adulteración», señala. Descubrieron así que, pese a que la miel es un excelente bactericida debido a su elevada concentración de azúcares, cuanta más agua se le ha agregado antes aparecen en ella bacterias.

Cómo influyen las oleorresinas de la leña empleada en las barbacoas en el sabor final del producto asado fue la pregunta que se plantearon Daniel León, Juan Carlos Serra y Rubén Borrajo. Para obtener la respuesta realizaron entrevistas a distintos chefs de restaurantes de Ourense en los que se emplea parrilla de leña o carbón y seleccionaron el sarmiento, el roble, el castaño, la encina, el pino y el laurel para determinar cuál es la leña más adecuada para preparar un asado. «La conclusión a la que llegamos es que para obtener el fuego perfecto hay que mezclar diferentes tipos de madera empezando por el pino porque por sus características arde fácilmente y no deja brasas para iniciar la combustión», explica Daniel añadiendo que la idoneidad de la madera a emplear depende también del alimento que se quiera preparar y los tiempos de asado que requiera.

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