La jueza envió a Análisis de Conducta declaraciones de policías de Ourense

La Unidad de Inteligencia Criminal descartó el homicidio en la muerte de un agente en comisaría en abril del 2016


ourense / la voz

Las investigaciones y actuaciones del equipo de análisis de conducta del FBI, al menos según las pintan las series de televisión, son casi siempre infalibles y ofrecen resultados que permiten esclarecer los sucesos más inverosímiles e identificar a las mentes criminales más retorcidas. En el caso de la muerte de un policía en las dependencias de la comisaría el 9 de abril del 2016, también ha dejado su huella la sección de Análisis de Conducta de la Unidad Central de Inteligencias Criminal de la Policía. Se inclinan por el suicidio.

En junio de 2017, cuando las pesquisas policiales realizadas en Ourense apuntaban al homicidio, la jueza que investiga el suceso acudió al equipo de Análisis de Conducta del Cuerpo Nacional de Policía. Pedía «informe pericial sobre autopsia psicológica» del agente fallecido. Y también «verosimilitud de las declaraciones prestadas por los declarantes en los días 24 y 25 de octubre del 2016».

Cinco testigos

El 24 estaban citados los gemelos Bernardo y Roy D. L. , a quienes el pasado enero ordenó detener la jueza por su presunta relación con la muerte del agente. Los convocados para el día siguiente eran tres. Por un lado, el jefe de la brigada de policía judicial. Por otro, los dos policías que encontraron el cadáver de Celso en su despacho, horas después de la muerte. Uno de estos últimos era el mejor amigo del fallecido en la plantilla y fue quien mejor interpretó los mensajes que se presumían enviados antes del disparo fatal. El otro era el secretario general de la comisaría, a quien aquel acudió en busca de ayuda.

Fueron los dos quienes encontraron el cuerpo sin vida del compañero en el suelo del despacho, en un escenario de sangre y con una pistola en la mano.

El diagnóstico de la Unidad Central de Inteligencia Criminal, enviado al Juzgado de Instrucción 3 y firmado por la comisaria jefa de servicio, resumido en dos folios y tres líneas mecanografiadas más, es rotundo. «En el análisis de las declaraciones de los compañeros y jefes de Celso no se observan indicadores de deshonestidad tan potentes como para que pongan en duda la hipótesis del suicidio, a pesar de que sigan siendo una incógnita la motivación del acto autolítico y gran parte de las circunstancias que rodearon el suceso».

Índice manchado de sangre

La muerte, dice ese informe de junio del 2017, «llegó a ser considerada hipotéticamente como de tipo homicida con apariencia de suicidio». Se valoró inicialmente la autopsia psicológica. Pero los analistas de la policía llegaron a la conclusión de que no podían hacerla, «porque resulta evidente que no poseen la suficiente información personal de Celso como para explicar la contradicción entre informes anteriores y los indicios objetivos señalados». Y es que en Análisis de Conducta han dado un valor definitivo a la aparición de «un dato objetivo, en el que se aprecia la mano izquierda de Celso manchada de sangre, incluido el dedo índice, excepto la porción de piel que quedaría resguardada por el disparador del arma». Ese dato, como refleja el mismo informe, «contradice gravemente cualquier hipótesis que no sea la del suicidio, al sugerir que el arma fue disparada por la propia víctima». De ese modo, a salvo de nueva y contrastada información del ámbito personal, «no pueden realizarse más análisis propios de la especialidad».

El penúltimo mensaje a una compañera: «Yo no sé que va a pasar, ni qué está pasando, pero que no es normal sí lo sé»

La revisión de las comunicaciones telefónicas del fallecido, incluyendo llamadas, mensajes y utilización de distintas aplicaciones, indica que poco antes de la una de la tarde de aquel 9 de abril le envió una compañera un enlace con una noticia de La Voz: «El juez ve una posible nulidad en el caso contra el grupo policial de drogas». Se refería a una providencia del titular del Juzgado de Instrucción 1, en la que el magistrado descartaba relación alguna del desarticulado grupo de drogas con la desaparición de las armas, como se sostenía en uno de los anónimos que habían dado lugar a la actuación contra el jefe y los agentes de estupefacientes en noviembre del 2015. «Yo no entiendo nada, de verdad, aquí es que estamos rodeados de inútiles; si no son los de dentro, son los jueces. No me explico. Al final todo fue un malentendido», responde Celso a las 13.18, tres horas y media antes de su muerte.

Miedo dan los investigadores

La policía dice en otro mensaje que «tiene otra opinión sobre ese asunto» y que le resulta «escalofriante» el último párrafo de la información, en la que se sugería la rápida citación de los sospechosos del robo de las armas, que, como falsamente se había dicho en el anónimo, podrían haberse utilizado en el atraco en el que murió una policía en Vigo. «Yo no sé que va a pasar, ni que está pasando, pero que no es normal sí lo sé. Miedo me dan los ‘investigadores’ -entrecomillado en el original- que tenemos», decía Celso a las tres y media de la tarde, indicando que o espabilaba o se quedaba dormido al calor de la chimenea. Sin que hubiera pasado media hora y sin que exista constancia de que hubiera recibido llamada o mensaje alguno, a las 15.52 minutos estaba entrando con su moto en el garaje de la comisaría.

A las 16.45 envió el mensaje de despedido al grupo de amigos con quienes compartía comidas. «Lo siento. Ya lo entenderéis». Justo antes, en un correo eléctrico a un reducido grupo de amigos y jefes de la comisaría se autoincriminaba: «Siento haber sacado las armas del búnker y los anónimos que envié».

La Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta ve probable la etiología suicida

La Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), que había desplazado a Ourense a un equipo de la sección de homicidios y desaparecidos, decía en agosto del 2017 que «no existen suficientes indicios para sospechar que la muerte de Celso implique una etiología homicida». Más bien hay «indicios y pruebas objetivas que hacen plantear la etiología suicidio del hecho como más probable». Igual que valoraba Análisis de Conducta, la sangre en la mano del fallecido es algo «definitivo» para esta unidad.

Con expresa referencia al contenido de los mensajes de despedida del fallecido, el informe se refiere al «remordimiento por haber causado daños irreparables al sustraer las armas y enviar los anónimos» como la circunstancia que «pudo se realmente la causa de la autolisis».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

La jueza envió a Análisis de Conducta declaraciones de policías de Ourense