El bum de las barberías cala también en Ourense

En los últimos años se han multiplicado en la capital las peluquerías pensadas solo para clientes masculinos


ourense / la voz

Se podría decir que se han multiplicado sin pecar de exagerados. Prácticamente no existe barrio en la capital ourensana que no cuente con una barbería de referencia. Algunas se han transformado pasando de padres a hijos y otras, las más, se ha ido abriendo de forma paulatina. El bum ha llegado a Ourense, con locales que da una vuelta de tuerca a su estética y se convirten en referencia no solo de aquellos que buscan arreglarse la barba o hacerse un buen corte de pelo sino de tribus urbanas, con gustos musicales y culturales parecidos.

Derek Ivanich está detrás de uno de estos casos. Después de trabajar durante once años en una peluquería, decidió dar el salto y abrir su propio negocio. Es difícil no mirar hacia dentro cuando se pasa junto a su escaparate de la calle Pena Corneira de la capital. Con una estética muy marcada, asegura que lo que más le gusta es la barbería tradicional, la de toda la vida. Hace un año exactamente que abrió el negocio, que lleva su nombre, y parece que no se equivocó si se tiene en cuenta cómo ha ido aumentando el número de empleados. Su clientela, dice, va de los 0 a los 90 años y son todos hombres. Lo de lavar y marcar no es seña del local. Y asegura que cada vez son más los hombres, de todas las edades, que quieren un corte perfecto.

En la avenida de Santiago está A Esmorga. David Dacoba es su propietario. «Buscábamos que fuera un sitio diferente», dice. Y lo consiguió. Una barra para tomarse algo mientras se espera, videoconsolas o una zona de juegos para niños completan una barbería que abrió sus puertas en la Navidad del 2016. Mezclar lo tradicional con la modernidad, con productos y técnicas nuevas, definen su forma de trabajar. Comparte con Derek su pasión por la barbería de toda la vida. «Aquí lo que más trabajo son los afeitados y las barbas y los cortes extremos», subraya. Lo que denomina high hut: degradados al cero. La clientela, toda masculina, ha ido aumentando con los años. «Tenemos de toda las edades, sobre todo muchos niños», dice.

Cortes muy definidos

Si tu estilo se asemeja más a un jugador de fútbol, como por ejemplo Sergio Ramos, entonces tu establecimiento está en Jesús Soria. Aunque abrió sus puertas hace seis años, a los dominicanos Osvaldo y Óscar Savala le ha costado más tiempo atraer al cliente español. «Hacemos cortes muy definidos y lo que nos diferencia es el sombreado. Tenemos clientes de muchas nacionalidades. Desde dominicanos a marroquíes, rumanos e incluso chinos. Ahora mismo también tenemos muchos españoles que nos han conocido por los cortes especiales que hacemos», relatan. En esta peluquería, también masculina, apuestan por la sorpresa e incluso hacen figuras sombreadas, dependiendo de la tendencia. Lo más importante: estar a la última.

«Al final lo importante es hacer un buen trabajo con el cliente»

Cuando todavía no estaba tan de moda, el ourensano David Ferro se armó de valor. Aunque siempre se había dedicado al mundo de la peluquería trabajando en establecimientos que no eran suyos, la idea de abrir su propio negocio de estética en medio de una crisis económica, le frenaba. Fueron sus amigos los que le impulsaron para dar el salto. Y lo hizo.

Hoy, la peluquería masculina Il Cavalieri, ubicada en la calle Bedoya de la capital, cumple cuatro años de vida. ¿El secreto? «Al final lo importante es hacer un buen trabajo con el cliente», afirma David Ferro.

Es consciente del incremento importante en el número de barberías en la ciudad en los últimos años. Sin embargo, no cree que ahora los ourensanos se cuiden más que antes o de una manera especial. «Hubo tiempos en los que yo tenía clientes que venían a arreglarse la barba y cortarse el pelo toda las semanas, ahora no pasa», dice con cierta decepción, por lo que ello supone.

Presume de tener clientes de todas las edades, muchos niños y jóvenes, que buscan un buen corte. «Hay que trabajar mucho, luchar, luchar y luchar. No engañar nunca a la gente y estar siempre preocupado por el cliente», subraya.

Al igual que ocurre con otros peluqueros que han abierto recientemente sus negocio en Ourense, la experiencia anterior es para él un grado. Por eso está preparado para el corte tradicional y para engancharse a la modernidad de los jóvenes. «Al final, todo en la vida depende de lo que tú quieras hacer, pero no hay que perderse en las modernidades y después olvidarse de lo más importante que es el trabajo bien hecho. Eso es lo que le importa al cliente», explica.

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