Pasión en el graderío


Los más viejos del lugar cuentan que las gradas de O Couto llegaron a colmarse, años atrás, con cifras superiores a los diez mil aficionados. Algo que no volvió a repetirse a consecuencia de las obras realizadas más tarde y también porque los tiempos cambiaron y el fútbol modesto dejó de arrastrar a tantos espectadores. En realidad fueron muchos los motivos, desde la tele y sus programaciones específicas a ese desorden horario que terminó, en muchos casos con la costumbre del balompié dominical de almohadilla y faria -el tabaco ya no es lo que era, prescripción médica mediante-, por no hablar de otros entretenimientos que ganaron la partida.

Pero, ojo, no todo son derbis madrileños visionados desde el sofá, en tecnología digital de última generación, ni diabluras de Messi dispuesto a marcar goles de todos los colores y percutir en nuestros auriculares de diseño. Después de la travesía en el desierto que puso fin a los días del CD Ourense, sus fieles demostraron que no lo olvidan nunca y un UD Ourense - Bande de Preferente es capaz de congregar en el viejo estadio a más de dos mil personas, colmando la habitual Tribuna y obligando a que se abra la Preferencia.

Hasta el Club Ourense Baloncesto, aquel que recibió el golpe más duro de su historia al no plasmar el ascenso conseguido en la pista, es un reclamo para guiar hasta el Pazo Paco Paz a otros 2.000 entusiastas y vencer a todo un Manresa que aún conserva jugadores con caché ACB. Otro día hablaremos de cantera y de formación, pero las locomotoras del deporte ourensano demuestran que aún tienen tirón.

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