«Salvo casos puntuales, los incendios los provocan paisanos de los pueblos»

OURENSE CIUDAD

Santi M. Amil

Antonio Pérez Estévez está al frente de la Policía Autonómica en Ourense, que se ocupa de investigar fuegos forestales y otros delitos medioambientales

04 mar 2018 . Actualizado a las 09:16 h.

Investigación de incendios forestales y de otros delitos medio ambientales o protección de menores y de mujeres víctimas de violencia de género son algunas de las funciones que realizan los 48 funcionarios que la Policía Autonómica tiene en Ourense. Hay que partir de la base de que Galicia carece de una policía autonómica como tienen las comunidades catalana, vasca o navarra. Lo que hay es una unidad del Cuerpo Nacional de Policía adscrita a la Xunta. Desde 1994, existe esta unidad en Ourense y desde el principio está trabajando en ella José Antonio Pérez Estévez (Ourense, 1956) inspector jefe y actual responsable.

-La investigación de los incendios es quizás su labor más visible. ¿Qué resultados lograron?

-En 2017 hubo 31 detenidos, por trece en 2016 y catorce, tanto en 2015 como en 2014. El año pasado hubo muchas detenciones por imprudencias al hacer las quemas. Lo que es difícil es detener al autor intencionado. Si aparecen muchos fuegos en una zona se incrementa la vigilancia pero aún así es difícil. El año pasado hubo 1.443 fuegos en Ourense, con 11.449 hectáreas de arbolado quemadas y 18.800 de monte raso. En 2016, fueron 819 fuegos y en 2015, se registraron 1.214, con 2.029 hectáreas de arbolado y 5.667 de raso.

-¿Por el número de detenidos hay una evolución positiva?

-Es coyuntural. Cuando llegué hace veinte años me fui de vacaciones, había dos o tres incendios al día, la mayoría por quemas que se escapaban, y al volver en agosto había listados de ochenta incendios diarios, la mayoría calificados como intencionados. Fui a hablar con el jefe del servicio de extinción y me habló de muchos factores. A lo largo de los años, fuimos viendo -salvo casos puntuales de algún pirómano- que los incendios son provocados por paisanos del pueblo o de cerca y que hay un encubrimiento o falta de colaboración ciudadana. Ahora hay menos fuegos porque los pueblos están quedando desiertos. Son delitos difíciles de investigar porque no dejan vestigios. Alguna vez aparece algún artefacto pero muchas veces utilizan un simple mechero y lo inician al lado de un camino.

-El fiscal de Medio Ambiente de Galicia rechazó que hubiese un trama en los incendios del pasado octubre. ¿Nunca se ha podido probar tal conexión?

-Si un día o un fin de semana suceden tantos incendios, da pie a pensar que hay una confabulación o una puesta en común para delinquir, pero ¿quién demuestra eso? En los años que llevo nunca lo he visto. Si hay muchos fuegos en un sitio y centramos las sospechas en alguien y se le detiene, muchas veces solo se le puede probar uno y se queda en un incendio en tentativa porque se avisó con urgencia o lo apagaron los agentes que vieron al autor. En Castro de Escuadro (Maceda) se producían los fuegos a horas concretas. Se vigiló al sospechoso y que cuando subía o bajaba nacían fuegos. Un agente lo detuvo y otro apagó. Se quedó en grado de tentativa y con pocos daños. El juez dijo que no podía fundamentar el ingreso en prisión.

-¿Después de tantos años investigando, cree que ha cambiado la mentalidad o sigue instalada la cultura del fuego?

-Sigue muy arraigada la cultura del fuego. ¿Pero quién le cambia la mentalidad a un hombre de ochenta años? Hay que trabajar sobre este tema en la educación. Antes se utilizaba el monte como una fuente de riqueza, eso hoy desapareció. Y la capacidad de recuperación de nuestros montes es total de año a año. Vuelve la maleza y se le vuelve a plantar. Donde el monte es rentable, no hay incendios.

-¿Cuántas mujeres víctimas de violencia de género atienden?

-Varía, pero ahora tenemos 31, una de riesgo medio y las demás de riesgo bajo o no apreciado. Repartimos los casos con el CNP. Tenemos un coche patrulla permanentemente en la ciudad, que es la zona que llevamos. El año pasado hubo doce detenidos.

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Esta unidad adscrita también tiene la competencia sobre menores. Los traslados de los recluidos en el centro de Monteledo fueron 497 el año pasado. Muchos son casos de chicos detenidos que deben tener acompañamiento policial para ir al médico, realizar gestiones o asistir a juicios. Ello exige tener al menos una patrulla disponible cada día para estas funciones. La policía autonómica tiene un grupo de menores que hace seguimientos de posibles casos de abandono o desamparo. Los funcionarios también se encargan de recuperar a los menores que están bajo tutela y se fugan. El año pasado fueron 32 en Ourense.