La ORA se queda anticuada

El servicio de aparcamiento de pago está en precario y carece de los últimos avances tecnológicos. El callejero se ha quedado desfasado ante el crecimiento de la ciudad


ourense / la voz

Pagar la tarifa del aparcamiento regulado en las ciudades desde el teléfono móvil o introducir la matrícula de tu vehículo a la hora de pasar por caja para garantizar una rotación real en las plazas más codiciadas hace tiempo que dejó de ser ciencia ficción en muchas ciudades. No en Ourense, donde el servicio de la ORA se ha quedado anticuado. El contrato con la empresa concesionaria, del grupo Vendex, venció hace más de un año y se firmó en el 2007. Una década es un mundo en el avance de las nuevas tecnologías y eso se nota en las máquinas que expenden los tiques de la zona azul.

Los conductores que quieran evitar las multas -el Concello de Ourense estipula una sanción de noventa euros por aparcar sin tique y de sesenta por sobrepasar el tiempo establecido- tendrán que llevar el dinero justo que marcan las tarifas. No es tarea sencilla, ya que las cifras son del todo menos redondas. Así, por ejemplo, la tasa mínima es de 40 céntimos y la máxima es de 1,45. Es cierto que los usuarios pueden abonar el pago con tarjeta de crédito, aunque es una posibilidad que no se publicita en exceso y que en muchos aparatos no funciona.

Y si una década es demasiado tiempo para no avanzar en lo tecnológico también sucede algo similar con el desarrollo de la ciudad. Ni tan siquiera la paralización urbanística provocada por la caída del PXOM ha evitado que se desarrollen nuevas áreas en la ciudad que demandarían también un aparcamiento regulado. Un buen ejemplo está en el entorno del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO). Encontrar una plaza en la calle se convierte en una misión casi imposible y todos los conductores se ven obligados a llevar el coche al párking de pago del hospital. De hecho, el Concello de Ourense ya manejaba estudios en tiempos del primer gobierno bipartito de PSOE y BNG para extender la ORA a la zona de la residencia. El barrio de A Ponte, donde ya hubo en tiempos zona azul, es otro ejemplo de que actualizar el callejero del aparcamiento de pago es casi una obligación.

Otras quejas de los usuarios se centran en la estrechez de algunas de las plazas, especialmente las que se sitúan en línea. Algunas de ellas no se acercan ni de lejos a lo que marca la normativa vigente. Es el caso, por ejemplo, de las situadas en la calle Ramón Cabanillas que tienen de media 1,78 metros de ancho y 4,80 de largo, cuando las recomendaciones apuntan a 2,30 metros de ancho y al menos cinco metros de largo.

Que el actual modelo de la ORA se encuentra agotado se constata también en el rendimiento económico del servicio, que cada año que pasa es más deficitario para el Concello de Ourense. La tendencia no ayuda al optimismo, ya que los últimos datos apuntan a que la recaudación por las infracciones se rebajó de los 261.000 a los 172.000 euros en el último año. De hecho, un informe elaborado por el responsable del Órgano de Xestión Orzamentaria sugería ya en el año 2016 que se apostara por una revisión de las tarifas para rebajar los números rojos del servicio. En el debate sobre su futuro también había intercedido la jefa policial que, a petición del Concello de Ourense, elaboró un informe en el que defendía el sistema por favorecer la rotación. La concesión del aparcamiento se encuentra vinculada en Ourense a la grúa y ambas suponen un desembolso de 1,4 millones de euros cada año.

Un debate que llega al pleno

El debate sobre el modelo de aparcamiento regulado y su futuro llega hoy de nuevo al salón de plenos. El grupo de Ourense en Común presenta una moción en la que pide estudiar las posibilidades de remunicipalizar un servicio que califica de «obsoleto e deficiente».

«Tengo que salir del trabajo dos veces al día por el tique»

«Tengo que salir cada día laborable dos veces por culpa de cambiar el tique». Así resume el joven ourensano Rubén Cid su relación con el aparcamiento regulado de la capital ourensana. «Es algo inasumible. A las 12.25 horas se me acaba el tiempo del tique y si no te acuerdas te llevas la receta», concluye. Al igual que la mayoría de los conductores consultados, Rubén Cid apuesta por mejorar el servicio para que los usuarios tengan una valoración mucho más positiva con el servicio. Tampoco ve positiva su hipotética supresión.

«No entiendo que no se pueda pagar con el móvil»

Pablo Anta defiende el sistema de aparcamiento regulado, porque considera que sirve para encontrar plaza en el centro. Censura sin embargo, que no se haya actualizado en los últimos tiempos. «No entiendo que no dé cambio cuando quieres sacar el tique o que no se pueda pagar con el teléfono móvil como sucede en otras muchas ciudades». El conductor ourensano considera, por tanto, que es un servicio que debe de mantenerse en un futuro pero al que hay que dar un giro en su gestión: «Tiene que modernizarse para ser mucho más efectivo para los conductores».

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