«Los farmacéuticos aún preparamos hoy día fórmulas magistrales»

Laura Fleire coordina la primera historia sobre el colegio profesional ourensano


ourense / la voz

En 2008 Laura Fleire se propuso centrar su tesis doctoral en la historia de la farmacia de Ourense. Aquel trabajo, que presentó en 2015, ha servido de base para el libro sobre el centenario del Colegio de Farmacéuticos de Ourense que se cumple este año.

-¿Está bien documentada la profesión en la provincia?

-La verdad es que cuando comencé a investigar me encontré con que no había absolutamente nada recopilado sobre el tema. De hecho la única copia del primer reglamento por el que nos regimos, que se editó en 1914, la encontré en la Biblioteca Nacional en Madrid. Aquí, en los archivos, lo único que había eran las antiguas fichas colegiales que me ayudaron a hacer las biografías. Tuve que bucear en actas antiguas y en los archivos municipal y provincial para componer lo que fue esa historia. Ahora, para la publicación del libro, aunque la tesis ha servicio de base, también hay material nuevo. El fondo fotográfico aportado por Rafael Salgado y también un capítulo especial redactado por el psiquiatra David Simón Lorda que nos da una visión magnífica de lo que era la sanidad en aquella época.

-¿Se sabe cuál fue la primera farmacia que se abrió?

-No porque antes no había registros ni la regulación que luego se impuso. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ourense fue de los últimos de España que se creó y en aquellos momentos sabemos que había 8 en la ciudad y 58 en la provincia. Los primeros datos que encontré los obtuve de los registros de Contribución Industrial y Comercio y son de 1899. Encontré seis en la ciudad: La de Serafín Temes, en la praza do Ferro; la de Eladio Rodríguez Aldemira, en la calle Hernán Cortés; la de Aurelio Fernández Román en la calle Progreso; la de Carlos Valencia, el primer presidente, en la calle Padre Feijoo; la de Emilio Meruéndano en la praza Maior y, en la calle Bailén, la de José Salgado Núñez.

-¿Hubo algo que le sorprendiera?

-Me llamó la atención que no hay tanta diferencia, con las salvedades propias de la época, entre lo que preocupaba a los profesionales de entonces y a los de ahora. Se sigue luchando por lo mismo; siguen preocupando los casos de intrusismo, por ejemplo. En ese sentido, en aquella época los problemas los tenían con los drogueros. También es curioso observar cómo ha ido cambiando la distribución de las farmacias. Tenemos planos de algunas en las que se ve claramente cómo antes el espacio destinado a la atención al púbico era muy pequeño y lo más grande era para el laboratorio donde se preparaban las fórmulas magistrales. Antaño había poca botica y mucha rebotica, y hoy es al revés.

-¿Ya no se preparan fórmulas magistrales?

-Los farmacéuticos aún preparamos hoy día fórmulas magistrales, sobre todo formulaciones tópicas, aunque lógicamente muchas menos que antes por el avance de la industria. Pero aún hay pacientes que traen recetas prescritas por sus médicos para hacer en la farmacia.

-¿Encontró muchas anécdotas?

-Algunas, como la vocalía técnica del colegio que llevó, en una de las juntas directivas, Florentino López Cuevillas que, aunque nunca ejerció como tal en un despacho de farmacia, era farmacéutico. También la implicación política de muchos colegiados, que estuvieron afiliados a todo tipo de partidos. Algunos llegaron a ser alcaldes. El caso más curioso fue el de Luis Fábrega Coello, que estaba en el Partido Republicano y fue alcalde de Ourense en 1931 pero solo durante unos días, porque lo dejó para hacerse cargo de la Diputación provincial donde estuvo hasta el año 34. Fue además uno de los promotores de la Caja de Ahorros Provincial.

-¿Cúales fueron los momentos clave para la profesión?

-Hubo varios, como la llegada de la penicilina, que no todas las farmacias podían vender porque aquel primer preparado no era estable; tenía que conservarse en frigorífico y no todas las farmacias disponían de uno. Además había unos cupos.

-¿Ha cambiado la presencia de las mujeres en el sector?

-Mucho. Hoy somos mayoría, aunque el Colegio de Farmacéuticos de Ourense nunca ha tenido una mujer en la presidencia. Los quince han sido varones. La primera colegiada fue Adelaida Pérez Pérez, en 1930; y la primera en formar parte de una junta de gobierno fue Pilar Fernández García, que ejerció como secretaria en 1946.

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