Una maniobra que cada día que pasa es más arriesgada para los socialistas


ourense / la voz

El dilema y el debate está encima de la mesa del PSOE de Ourense casi desde el minuto cero del mandato. Una vez que Vázquez Barquero no fue elegido alcalde en la sesión de investidura de la corporación -los socialistas optaron por presentar su propio candidato conscientes de que el PP gobernaría en minoría ante la falta de acuerdos- todas las miradas se giraron hacia su grupo municipal. Gonzalo Pérez Jácome llamó de forma constante a su puerta con un mensaje claro: el PSOE no puede dejar gobernar al PP la única ciudad de Galicia. Ese mantra no cayó en saco roto, al menos para parte de los concejales del PSOE. Desde hace tiempo hay una clara división de opiniones sobre este asunto y con un equilibrio en el parecer que bloquea cualquier movimiento hacia la moción de censura.

Cada día que pasa, incluso los ediles que son partidarios de al menos abrir el melón del debate interno sobre si apoyar un gobierno en coalición con DO, son conscientes de que la maniobra política tiene un mayor riesgo. A poco más de un año para que se celebren las municipales, entregar la alcaldía a Democracia Ourensana (sea o no con Jácome de alcalde) podría convertirse en un arma arrojadiza para el PSOE. Si el bipartito sale bien temen que todo el rédito electoral se lo lleve Jácome, mientras que si el experimento es un fracaso sospechan que todas las voces críticas se irían hacia la bancada socialista por permitir ese gobierno alternativo. En ese escenario, la ejecutiva local tendrá la última palabra. En ella hay cuatro sensibilidades marcadas con corrientes lideradas por Javier Rey, Laura Seara, Pachi Vázquez y Morgade. Ni en el aparato del partido tienen claro qué sucederá.

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