La edificación en Ourense está en mínimos y supone el 10 % de la gallega

El alto precio del suelo en la ciudad y la falta de plan urbanístico inciden en la situación

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ourense / la voz

A la vista está que las grúas ya no forman parte del sky line de la capital ourensana ni tampoco su presencia es habitual en las principales villas de la provincia. La crisis del ladrillo ha dejado heridas profundas en un sector que, en la provincia de Ourense, parece no recuperar la salud que tenía antes de la recesión. Al menos, no se restablece con la misma velocidad a la que lo están haciendo otros territorios gallegos, en los que la edificación parece estar volviendo a coger músculo.

Lo indican así los datos que se recogen en el último informe sobre construcción de edificios en Galicia, publicado por el Instituto Galego de Estatística en base a los informes de los promotores inmobiliarios o los técnicos colegiados que firman esos proyectos. Según ese documento, a lo largo del año 2016 los distintos ayuntamientos de la provincia de Ourense otorgaron 151 licencias de obra mayor para edificaciones de nueva planta, que se distribuyeron en una superficie total de 264.000 metros cuadrados. La cifra supuso el 10 % de lo que a lo largo de ese año se edificó en la comunidad gallega, donde se concedieron 1.534 licencias, lo que supone que la provincia se encuentra en mínimos en este capítulo.

Respecto al destino de esas licencias, en el caso de Ourense un centenar se destinaron a inmuebles residenciales, mientras que las 51 restantes fueron para edificios no residenciales. Esas autorizaciones permitieron, a su vez construir 122 nuevas viviendas, si bien 93 de ellas eran de carácter unifamiliar, otra cifra que se encuentra a años luz de provincias como la de A Coruña, donde las edificaciones unifamiliares fueron 419. «En la provincia de Ourense empezamos a notar la crisis más tarde que en otras provincias como las de A Coruña o Pontevedra, y por lo mismo estamos tardando más que estas provincias en ver ese final de la crisis. Después de una vertiginosa caída en la construcción desde el año 2008, en donde el 2015 ha sido el más bajo en cuanto a número de viviendas visadas, se ha empezado a notar una ligerísima mejora, aunque apenas apreciable por la caída tan brusca que hemos sufrido», reconoce Alberto de Paula, presidente de la delegación ourensana del colegio gallego de arquitectos.

Las cifras de visados, desde luego, no dejan lugar a dudas sobre la situación crítica en la que aún se encuentra el sector. Así, antes de la recesión, en el año 2005, se habían visado en la provincia de Ourense 3.206 viviendas, un dato que en el 2008 ya había comenzado a bajar hasta las 2.391 viviendas visadas. Eso sí, más tarde, el 2010, cuando ya la crisis del ladrillo era un hecho, autorizaron 579, mientras que ya en el 2015 la cifra había bajado hasta las 352. «Son cifras aterradoras», advierte.

Crecimiento sostenible

En opinión de De Paula, el hecho de que no haya planeamiento urbanístico en la capital incide en la situación actual, aunque también hay otros. «Que en la ciudad de Ourense no tengamos un plan actualizado no es excusa para no construir. Influye, claro que sí, pero no es determinante si pensamos en un crecimiento sostenible de nuestra ciudad», advierte. Recuerda además que «en la capital existen parcelas vacantes con las que acabar de coser este entramado urbano que conforma nuestra ciudad y hay también un numeroso e importante número de edificaciones con un alto valor histórico que todos tenemos en nuestras mentes y que están pidiendo a gritos su rehabilitación».

En su opinión, si hasta el momento no se ha podido afrontar la reforma de estos inmuebles «no es porque el planeamiento actual no lo permita, que sí lo hace, sino porque el sector de la construcción en Ourense sigue bastante tocado y también porque los propietarios de los solares y edificaciones a rehabilitar siguen, en muchos casos, pensando en aquellos tiempos pretéritos en donde el suelo era oro».

Y es que no solo la provincia está a la cola de la comunidad gallega en edificación, sino que también lo está en materia de rehabilitación. En el último año contabilizado por el Instituto Galego de Estatística se concedió licencia para la realización de 70 proyectos de este tipo, otro dato alejado del de las provincias cercanas, como Pontevedra, donde hubo 102 casos. En total, la variación neta de viviendas en la provincia al término del 2006 había sido de 149. En Galicia fue de 1.350.

«Hay decenas de proyectos a la espera de licencia» afirma el presidente de los arquitectos

A pesar de que la situación en el sector de la construcción -que antes de la crisis era uno de los motores de la economía provincial- sigue siendo complicada, recuerda el presidente de la delegación ourensana del colegio de arquitectos, que «en nuestra ciudad se están haciendo cosas y la promoción privada está empezando a moverse».

Sin embargo, considera que los trámites para lograr los permisos y licencias municipales necesarias para llevar a la práctica los proyectos, se alargan demasiado por la burocracia municipal. «En el Ayuntamiento de Ourense hay decenas de proyectos para construir viviendas unifamiliares, edificios de viviendas y otras edificaciones que están esperando desde hace muchos meses, años en ocasiones, a que desde esa administración municipal se tenga a bien el otorgar la necesaria licencia para poder empezar a construir», asegura De Paula, que cree que esta situación «es algo que no se puede tolerar, máxime cuando la administración dispone de un plazo máximo de tres meses para otorgar esas licencias». En este sentido, asegura que «se necesita con urgencia un cambio radical en la administración pública municipal para volverla menos ineficaz y menos inoperativa de lo que es en la actualidad».

Más que construir

De todas formas, el arquitecto cree que edificar más puede no ser el camino para una provincia, y una ciudad, en la que la población mengua cada año. «En eOurense éramos 107.000 habitantes en 2001. Hoy diecisiete años después somos 105.600 vecinos y sin embargo en este período de tiempo hemos levantado más de 10.000 viviendas. La pregunta es, ¿para quien? Es evidente que hay que hacer algo más que construir», dice.

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