«Queríamos recordar a Quessada en el décimo aniversario de su muerte»

La viuda del artista tiene claro que «él reaccionaría hoy igual que cuando creó la serie de la Pintura Negra»


OURENSE / LA VOZ

En el espacio expositivo de Afundación en Ourense se abría al público el día 20 la muestra Quessada. Sociedade e represión, un proyecto que tiene como objetivo mostrar la obra de Xaime Quessada (Ourense, 1937 - 2007) «máis socialmente comprometida». Son cerca de medio centenar de cuadros procedentes de colecciones privadas e institucionales que reivindican el trabajo realizado por el artista ourensano en los años 60 y 70, cuando Quessada plasmaba en sus lienzos su visión de los conflictos sociales y las guerras: de Vietnam al Chile de Pinochet, pasando por la memoria del holocausto judío, la represión franquista o los obreros muertos en Ferrol. María Jesús Blanco y José Gómez Alén fueron los comisarios del proyecto. Chus Blanco es además presidenta de la fundación que lleva el nombre de su hijo y que custodia también el legado de su marido.

-¿La muestra da continuidad a la exposición de Ferrol?

-No. Son proyectos diferentes. La verdad es que Ferrol adora a Jaime y cuando se realizaron allí las actividades le dedicaron todo el año a él y hubo muchas iniciativas: se le puso una placa, se le asignó un árbol en lo que va a ser el Paseo de la Memoria y también hubo una exposición, entre otras acciones.

-¿Cómo nace «Quessada. Sociedade e represión»?

-Queríamos hacerle un pequeño homenaje coincidiendo con el décimo aniversario de su muerte -se cumplió ayer-. Me parecía doloroso que nadie se acordase y no se hiciese nada en su tierra natal, a la que Jaime quería tanto, ya que él era ourensano por encima de todo y presumía de serlo. Su referencia siempre era Ourense y me dije ‘pues hay que hacerle una exposición’.

-¿Por qué decidieron centrarla en las décadas de los 60 y 70? ¿Por ser la obra menos conocida?

-En parte sí. Tenemos la colección denominada la Pintura Negra completa, que para mí son obras fantásticas, también de la serie Laberinto español y otros trabajos de aquellos años. Esta obra puede ser incluso terrible para los chavales que no han vivido la etapa del franquismo, aunque es una lección de historia que posiblemente ignoren. Aquí hay cuadros que nunca fueron expuestos y piezas que la generación que tiene ahora 40 o 50 años no las llegó a conocer en el momento en que se expusieron.

-En la presentación se aludió a las similitudes con la sociedad actual.

-Nosotros hicimos hace años un viaje maravilloso por todo Oriente Medio. Recorrimos toda Turquía, Siria, Libano, Egipto... y ahora siento una inmensa tristeza al ver cómo están esos países. Las obras de esas masas humanas de la exposición me recuerdan a las concentraciones de los emigrantes que se han tenido que exiliar, y no precisamente a Bruselas. Estoy segura de que Jaime reaccionaría hoy igual, con el mismo tipo de pintura.

-¿’O Guernica segundo Quessada’ es la apuesta para el público más joven?

-Nos interesa dar a conocer su obra y su figura entre el público más joven, y el departamento de didáctica de Afundación realizó un proyecto maravilloso para los alumnos de ESO y Bachillerato. Además una persona de la fundación realizó una propuesta para Primaria, en este caso con la obra de la sala de arriba -la más reciente- porque es más amable y tiene colorido, y estamos encantados.

-¿Cómo está el proyecto de una sede para la fundación?

-No está. En su día se nos prometió un terreno para crear la sede en el entorno de San Francisco, cuando estaba de alcalde Francisco Rodríguez. Y luego desapareció y con el nuevo PXOM apareció como zona urbanizable para viviendas. Nunca llegué a saber qué pasó, sí sé que fue una decisión política y «se cayó» fue todo lo que me dieron por explicación.

-¿Tendrán espacio en San Francisco?

-Sí. Será una sala que nos permitirá ir rotando exposiciones para dar a conocer los fondos. Pero no da para todo lo que tenemos, en cuanto a obra, documentación, archivo y los proyectos que queremos desarrollar.

«Lo que más me choca es que Jaime no tenga aquí la consideración que se merece»

Los puntos cardinales de Chus Blanco están perfectamente definidos: Jaime (Xaime Quessada), Jaimiño (su hijo Xaime Quesada Blanco -Ourense, 1975-2006-), la Fundación y Lucenza, la casa familiar que compartieron los tres. Chus y Xaime decidieron irse a vivir fuera de la ciudad cuando llegó el momento de crear una familia. La arquitecta diseñó una casa con zonas independientes pero comunicadas: vivienda por un lado y estudio para Quessada por el otro. Con el paso del tiempo hubo un segundo espacio de creación, el ocupado por Xaime Quesada Blanco. El universo de la familia aparece reflejado en el documental A Lucenza dos Quessada, que emitió la TVG el pasado día 25. En el mismo participaron Acisclo Manzano, Buciños, Alexandro, Roberto Verino, Santiago Lamas, Manuel Peña Rey, Darío Villanueva, Xesús Alonso Montero, Ánxeles Cuña, Gonzalo Iglesias Sueiro, Pilar Corredoira y Sotelo Blanco, entre otros.

-Afirma Alexandro en el documental que si Quessada fuese catalán o madrileño tendría un reconocimiento que en Galicia nunca se le concedió.

-Por supuesto, sin ningún género de duda. Y lo que más me choca es que Jaime no tenga aquí, en Ourense, la consideración que se merece. Era un gran pintor -perdón por el piropo ya que al venir de mí puede parecer atrevido, pero es la pura verdad- y en Cataluña hubiera sido muy bien considerado. Basta ver la repercusión que tuvo una exposición, muy parecida a la que ahora se puede ver en Ourense, que hicimos en Barcelona en los años 90.

-Escribió tres novelas ¿Dejó material inédito?

-No. Fue curioso ese proceso; él era agilísimo con los pinceles, pero hubo un momento en que el torrente de ideas que tenía en la cabeza lo necesitaba verbalizar. Y se lanzó a escribir.

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