Las mujeres entre 14 y 18 años ya beben más alcohol que los varones

Los expertos dicen en Ourense que el consumo aumentó el riesgo de cáncer de mama


ourense / la voz

Controlar la publicidad de bebidas alcohólicas, que muchas veces aparece incluso en patrocinios deportivos; desvincular la idea de diversión y socialización con el consumo de alcohol con una oferta más atractiva de ocio alternativo y asumir el botellón como un problema social y de salud más que como algo que genera molestias por ruidos nocturnos o suciedad. Esas fueron algunas de las propuestas que ayer se escucharon en el foro de expertos que la Consellería de Sanidade organizó en Ourense para buscar soluciones al problema del botellón. Una moda que cada vez capta a niños de menor edad -la media de inicio es de 16 años- y que, según matizaron ayer técnicos en conductas adictivas, médicos y psicólogos, empiezan a acarrear consecuencias sanitarias y sociales graves en una generación que debería ser el futuro pero que va a llegar a la etapa adulta lastrada por las secuelas de ese abuso.

Una de ellas es la mayor probabilidad de desarrollar ciertos tipos de cáncer. «Las mujeres entre 14 y 18 años ya superan en consumo a los varones. Este dato es importante porque la mujer es más vulnerable a los efectos del alcohol y con menores dosis presenta mayores posibilidades de daños. Y no hay dosis segura, con consumos mínimos se han visto ya efectos a nivel de riesgo de cáncer de mama», alertaba Patricia Santa-Olalla, jefa de servicio del Plan Nacional sobre Drogas.

La técnica apuntaba que la moda actual es consecuencia de varios factores, incluida la tradición. «El problema está en que tanto en España como en Europa tenemos los consumos más elevados del mundo en toda la población y eso se traslada a las generaciones más jóvenes. Además nuestro país es el mayor viñedo del mundo y el sector es muy importante a nivel económico», dijo. Defiende que, frente a esa cultura enraizada en la que se asocia alcohol y socialización, es necesario un esfuerzo «para comunicar mejor los riesgos» a la población.

Una labor que se plantea ardua ya que, tal y como recordaba Santa-Olalla «incluso la gastronomía que se potencia en España se hace asociada al consumo». Otras medidas que se plantearon durante la jornada fue la necesidad de subir la carga impositiva a las bebidas, no solo para dificultar el acceso sino para recuperar los gastos sanitarios que produce y que cada vez son más elevados.

La necesidad de mejorar en las herramientas educativas, tanto institucionales como desde el ámbito familiar y el llamamiento a los padres para que ejerzan su responsabilidad de velar por la seguridad de sus hijos, fueron otros puntos a debate en un encuentro en que la coincidencia general fue que la solución al problema tiene que llegar «coa implicación de todos», según recordó el conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña.

«¿Como é posible centos ou miles de mozos de Galicia saian cada fin de semana practicamente coa única intención de emborracharse e que toda a sociedade miremos para outro lado?», se preguntaba Manuel Isorna, de la Fundación Galega contra o Narcotráfico. «O alcohol é a droga que máis mortes causa e que máis dano persoal, social e familiar provoca; sen contar os danos a terceiros, como as vítimas de accidentes provocados por xente que conduce bébeda, ou de violencia de xénero, que en moitos casos ten o consumo de alcohol por detrás», dijo este técnico en conductas adictivas. Isorna participó en una de las cuatro mesas en las que se dividió la jornada, en concreto en la sanitaria, en la que también se habló de los daños que genera este modelo de ingesta concentrada en poco espacio de tiempo. Daños que pueden ser irreversibles en distintos órganos, incluido el cerebro, o que generarán enfermedades crónicas con un importante coste sanitario.

«No hay soluciones mágicas contra el botellón; o nos implicamos todos o no lo frenamos»

El papel que en la lucha contra el botellón han jugado hasta ahora y deben jugar en el futuro las administraciones locales también fue objeto de debate. Alfredo García, presidente de la Fegamp, avanzó que desde esta organización supramunicipal ya están estudiando impulsar la puesta en marcha de modelos «que están funcionando en otras partes de Europa». Fue contundente a la hora de plantear que el problema «no se va a solucionar solo desde el punto de vista coercitivo. No hay soluciones mágicas; o nos implicamos todos o no vamos a lograr frenarlo». Para García hay que olvidar el planteamiento de que el botellón es un problema para la ciudad. «Mientras lo veamos así no avanzaremos. Que chicos y chicas cada vez más jóvenes salgan con el único objetivo de beber hasta que no puedan más es un problema social y que afecta a su desarrollo», dijo.

Alfredo García pidió un consenso social «en el que se hable claro y se ponga de manifiesto que un chico o una chica de 13 , 14 o 15 años no puede beber alcohol porque no es bueno. Cuando hay un problema tendemos a mirar hacia la administración para ver cómo lo resuelve. La administración tenemos responsabilidades y tendremos que hacer cosas, desde el nivel más alto al más bajo; pero también la tienen los padres. Ningún padre puede ni debe permitir que alguien de 14 años pase toda la noche fuera. De esto también hay que hablar y darles herramientas para fortalecerlos porque sino, los padres, aislados, van a sucumbir ante la presión social igual que los niños, que no tienen edad suficiente para saber decir que no, sucumben a la presión del grupo».

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