Otilia Rodríguez: «Nas aldeas non hai xente e aquí estou como en familia»

Estuvo varios meses en lista de espera antes de conseguir una plaza residencial


ourense / la voz

«A ver se os compañeiros non fan moito ruído, porque non escoito ben», advierte Otilia Rodríguez después de levantarse de una mesa con un menú más que suculento en la que minutos antes estaba cantando junto a otros habitantes de la residencia Divino Maestro, de Ourense. «É que hoxe é o día no que celebramos tódolos aniversarios do mes», explica antes de aclarar que ella no cumplirá hasta marzo. Cumplirá 90. No los aparenta y ella misma dice que se considera afortunada: «Porque teño todo o sentido, aínda que preciso andar con bastón porque me molesta algo o lombo».

Pero ni esos achaques ni el hecho de haber sufrido un infarto impiden que Otilia Rodríguez González participe en todas las actividades que se organizan desde este geriátrico de la Fundación San Rosendo que comparte con otros 64 residentes. «Eu cóidome. Tódolos días vou descansar un anaquiño ao cuarto despois de xantar. Pero estou en tódolos talleres e tamén vou ás excursións que fan de vez en cando. Gústame saír e ver cousas, e penso que só perdín algunha viaxe porque me coincidiu que viñeron os nenos de vacacións, e lévanme con eles á aldea», cuenta.

Otilia tiene a todos sus hijos y nietos en Estados Unidos, donde ella misma vivió y trabajó como operaria en una fábrica de costura. Cuando su marido tuvo que prejubilarse, tras un accidente, decidieron regresar a Cartelle, pero, tras el fallecimiento de él, decidió que quería vivir en una residencia. Y así se lo dijo a sus hijos. «Nas aldeas non hai xente, é un aburrimento, e aquí hai moita harmonía, a xente é moi alegre e cariñosa, e estou como se fose en familia; síntome moi ben», señala. Tres años después de ingresar en el geriátrico abierto dentro del complejo del Seminario Mayor de la capital ourensana, asegura que ha tenido suerte. «Había lista de espera, pero eu só esperei uns cantos meses, porque como non tiña fillos aquí... Pero a verdade é que escoitas xente que che conta que tirou moito máis tempo», recalca. En la dirección de la Fundación San Rosendo corroboran el dato. «Tenemos espera en varias, tanto de Ourense como en las otras provincias», apuntan señalando lo complejo que resulta dar respuesta a la demanda, aunque en los casos de necesidad más urgente procuran «ofrecer alternativas en otras próximas mientras no queda algo libre en la que buscan».

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